Resumen de la corrida del día de la Hispanidad I PLAZA 1linea-punteada-firma1

JOSÉ MIGUEL ARRUEGO > Madridlinea-pie-fotos-noticias

Una enclasada corrida de Salvador Gavira García cerró la primera temporada de Plaza 1 al frente de Las Ventas. Un lote que primero de todo era reconocible por sus hechuras. El toro de Gavira de toda la vida: Corto de manos, hondo, largo de viga, con cuello y pitones ‘arremangaos’, que además fue ideal, por la calidad de sus embestidas, para que sus lidiadores sacaran a relucir sus cualidades. Luque, maduro y centrado, fue el que mejor rédito sacó del envío gaditano mientras Javier Jiménez anduvo inteligente, torero y capaz con su primero. Ritter por su parte mostró su disposición pero nunca llegó a conjuntarse con el mejor lote de la tarde.Luque cortó al cuarto la última oreja del año en Las Ventas.

Serio y fuerte pero con la cara muy ‘torera’, reunida y enseñando las palas, el castaño de Salvador Gavira tuvo muchas virtudes. La faena de Luque creció mediada la misma, cuando el de Gerena cogió la mano zurda y comprobó que el viaje del toro era largo y franco. Las dos series más importantes de la faena fueron por ese pitón, y con el torero confiado y crecido, volvió a la derecha, le aguantó al toro un par de parones muy cerca de los pitones y cerró por Luquecinas una obra que fue recompensada con una oreja tras rubricarla de media estocada.

Salió con divisa negra el primero en memoria de Victorino y de Iván Fandiño, torero muy vinculado a la vacada que hoy tomaba antigüedad. Tuvo el astado las hechuras prototípicas de esta singular vacada, y además de nobleza contó con clase para dar y regalar. Una chispa más de pujanza hubiera dado más importancia a lo realizado por Daniel Luque, que dibujó muletazos excelentes, sobre todo al natural, aunque sin la continuidad deseada por la imposibilidad de apretar al animal.

El segundo, hondo, corniapretado, tocadito arriba de pitones, fue uno de los toros de la temporada en Las Ventas (y han salido unos pocos). Tuvo el animal nobleza, calidad durabilidad y sobre todo una profundidad tremenda en los engaños por ambas manos. Sebastián Ritter le instrumentó una faena larga, de muchos pases, limpios en su mayoría, pero sin la rotundidad que la embestida del toro demandaba. Además no estuvo acertado con los aceros.

El quinto fue otro toro hondo y badanudo, engatillado y astifino, que pidió sitio para poder aprovechar su largo viaje. Ritter optó en cambio por acortar distancias, buscando asustar al personal, y el toro, en ese terreno, se sintió más incómodo, tanto, que acabó prendiendo al torero a la altura del fajín. Fueron segundos angustiosos hasta que el propio torero logró zafarse del pitón y tras ser atendido por las asistencias volvió a la cara del toro. Sólo entonces consiguió que parte del público se interesara por su obra. Se pasó el toro por la espalda un par de veces, antes de concluir de pinchazo y estocada. Sin que nadie le incitara a ello, dio una vuelta al ruedo en medio de una fuerte división de opiniones.

Embistió el tercero al capote con una suavidad excelsa, casi como si estuviera picado, y Javier Jiménez lo toreó con tersura a la verónica. Muy encajado y mecido. Con ese punto de manso que tienen algunos toros de esta estirpe, el animal pecó de abrirse en exceso durante la faena de muleta, amenazando con perder celo, pero el torero sevillano le hizo todo a favor, recogiéndolo con los vuelos, y toreándolo muy encajado, acompañando la embestida con exquisito gusto, sin apretarlo nunca. Consiguió series muy estimables y remates muy toreros hasta que el animal comenzó a aburrirse. Y la obra se quedó sin rúbrica.

Cerró plaza y temporada un toro más amplio, bajo y hondo pero con mucha cuna, que fue de los seis el más deslucido, pues aunque fue pronto tendió a derrotar al final de cada pase. Javier Jiménez lo intentó durante largo rato pero la faena nunca llegó al tendido.

Hierro de Salvador Gavira García Plaza de toros de Las Ventas. Corrida del Día de la Hispanidad. Un cuarto de plaza. Toros de Salvador Gavira García (ganadería que hoy adquiría antigüedad), con las hechuras típicas de la casa y la seriedad que esta plaza requiere. Corrida con un gran fondo de clase en la que destacó el extraordinario segundo, uno de los toros del año en Madrid. El sexto fue el de menos opciones. logo-mundotoro-fichas-crónicas
Daniel Luque, ovación y oreja tras aviso.
Sebastián Ritter, silencio tras dos avisos y vuelta al ruedo por su cuenta.
Javier Jiménez, silencio y silencio tras aviso.