ELENA PALOS

MADRID (España). Dicen que la paciencia es una virtud y que la lucha y el esfuerzo siempre tienen su recompensa. De ambas cosas sabe mucho un novillero malagueño que por fin va a ver cumplido uno de sus sueños, tomar la alternativa. Alberto Martín Antequera es un ejemplo de ilusión y tenacidad, con las que ha conseguido superar las dificultades de sus primeros años como novillero. Su recompensa, el respeto de la afición de plazas tan importantes como Madrid, Sevilla, Barcelona o Valencia y una alternativa en su tierra, con un cartel de lujo, en el día de Andalucía. Si la afición y las ganas de ser torero tuvieran un nombre propio ese sería el de Martín Antequera.

– Alberto, por fin llega el día de la alternativa, un día con el que sueñan todos aquellos que quieren ser toreros. ¿Cuándo empezaste a soñar con él?
Yo descubrí la afición más o menos como todos, creo, yendo un día a una corrida de toros. A mí me parece que lo que nos engancha a todos, por lo que yo he hablado con los demás compañeros, es sobre todo la admiración que siente la gente por un torero. Eso es lo que te llama la atención y te hace intentar que el día de mañana tú seas una de esas personas que la gente admira. Un día fui a una corrida de toros, en la que curiosamente estaba el maestro Espartaco. Salió a hombros y formó un lío muy gordo. Me impactó mucho lo que vi y es lo que me hizo llegar a la conclusión de que el día de mañana yo quería ser como ellos.
– En 1993 debutas con caballos, en Antequera, y después vienen unos años en los que prácticamente no toreas. ¿Por qué sucede esto y cómo se sobrepone uno a la adversidad?
Yo comencé en la escuela taurina de Algeciras. Las escuelas dan un apoyo muy importante en los inicios pero después podríamos decir que te dejan un poco desamparado. En cuanto debutas con caballos ya prácticamente no se hacen responsables y ahí vienen los problemas. Si en los inicios como novillero sin caballos no tienes alguien que confíe en ti luego viene un parón muy grande. En mi caso, había toreado sin caballos durante dos temporadas y llegó el momento de debutar con picadores. Quizá yo no estaba lo suficientemente preparado para dar ese paso, pero había que darlo porque ya había toreado en bastantes ferias sin caballos y la gente, y uno mismo, necesita otros retos. Cuando debuté me planteé mi futuro y sabía que quedándome aquí en mi tierra no iba a tener ninguna oportunidad. No me quedó más remedio que marcharme a Madrid y, la verdad, los comienzos allí han sido muy duros. Allí es donde se mueve todo pero también es cierto que el mundo del toro está muy cerrado y para que te

tomen en cuenta se necesita tiempo. He estado cinco años prácticamente parado pero gracias a Dios no he dejado de luchar, de prepararme físicamente. Después siempre llega la recompensa, que para mí fue la temporada pasada.
– El año 99 fue muy importante en tu carrera porque fue cuando te diste a conocer y, además, porque debutaste en Sevilla. ¿Qué recuerdo tienes de ese momento?
Muy bonito, quizá uno de los recuerdos más agradables que tengo. Hacer el paseíllo en esa plaza es una maravilla porque, sobre todo de cara al torero, se disfruta mucho más. Mucha gente lo comenta y es cierto, hay un ambiente totalmente distinto. Hay una responsabilidad también muy fuerte, como sucede con Madrid, pero es una plaza en la que se disfruta todo, la gente, el paseíllo, el ambiente antes de llegar a la plaza…
– También estaba previsto que debutases en Madrid, algo que no pudo cumplirse por la cornada que sufriste en Algemesí. Supongo que esos también serían unos momentos difíciles.
Ahora, con el paso del tiempo y tal y como han sucedido las cosas, pienso, y creo que no me equivoco, que no era el momento de ir a Madrid. Y digo que no era mi momento porque la temporada de ese año ya había sido importante ya que habíamos toreado un número importante de novilladas y por eso parecía que era el momento, pero luego te paras a pensar y ves que era una novillada a final de temporada y a lo mejor no hubiera tenido la repercusión que uno esperaba. Sobre todo viendo después la oportunidad que me dio la empresa de debutar en la feria de San Isidro, me reitero más en la idea de que igual no era el momento para ir a Madrid.
– Puede que sea cierto, porque cuando en el 2000 vienes a Madrid, vaya manera de debutar…
Sí, creo que inolvidable, porque ya de por sí debutar en Madrid… La verdad es que son cosas que no te puedes ni imaginar que van a suceder así porque yo, como llevo tantos años viviendo en Madrid y viendo toros allí, me imaginaba mi debut en una novillada de agosto o en una de septiembre, pero ni muchísimo menos me imaginaba que iba a ser un debut en una feria de San Isidro, con las cámaras de televisión por delante, la plaza llena.. El ambiente de esas novilladas comparado con el de las que van después es totalmente distinto y fue muy bonito verme anunciado en ese San Isidro y en esa novillada, todo. Luego, lógicamente, lo que aconteció hizo que fuera todavía más inolvidable.
– ¿Qué le pasa a uno por la cabeza cuando, en un día tan importante, ve que sus compañeros se van para la enfermería y se queda sólo con una novillada, además, complicada?
Son sensaciones que, sinceramente, no se las deseo a ningún compañero, porque hay mucha gente que puede pensar que son oportunidades que surgen, pero en ese momento uno no piensa en eso. Se piensa en que tienes una papeleta muy gorda, que hay dos compañeros heridos de gravedad en la enfermería y que te quedas tu sólo con toda la novillada. Es muy difícil superar ese momento pero quizá eso me ha hecho sentirme más torero, porque son trances que para superarlos uno tiene que ser una persona dedicada a esta profesión. La verdad que es otra de las cosas que te hace madurar muchísimo en todos los aspectos.
– Con el triunfo de Madrid se abrieron las puertas de otras plazas como la de Valencia, vuelves a Sevilla, Barcelona, etcétera. Todo parecía apuntar a que tomarías la alternativa en la pasada Feria de Málaga. ¿Por qué no lo creísteis conveniente?
Era nuestra intención tomarla allí, pero antes de torear en Madrid. Siempre se ha dicho que Madrid te puede cambiar la vida completamente y yo en mi caso he visto que es cierto. A raíz de lo de Madrid tuvimos la oportunidad, que no había tenido otros años, de torear en las ferias importantes de novilladas, de torear un número importante de tardes… Fue otra decisión difícil de tomar, pero ahora, vuelvo a repetirme, ahora, a todo pasado, creo que acertamos totalmente. Aunque la alternativa que me propuso la empresa en la feria de agosto de Málaga era también muy bonita, la que se nos presenta ahora yo creo que ya mejor imposible.
– Me imagino que estarás muy contento por el cartel y también por el gesto de las dos figuras que te van a acompañar. Hay que tener en cuenta que es una corrida a principios de temporada y con la televisión de por medio…
La verdad es que yo con el maestro Espartaco siempre tendré una deuda pendiente, por torear en una fecha tan temprana en la temporada y sobre todo por el tema televisión, ya que los toreros también quieren decidir cuándo se les televisa y cuándo no. Él sabía que para mí era una ilusión tremenda que él estuviera en el día de mi alternativa y en el momento que le hablaron de dar la alternativa a Martín Antequera echó para adelante sin ningún reparo. En el caso de Rivera Ordoñez ha sido igual. Me han demostrado los dos que son tanto o más figuras como personas que como toreros, que para mí eso es lo importante.
– Dices que te hacía mucha ilusión en que el padrino de tu alternativa fuera precisamente el maestro Espartaco, ¿por qué?
Porque es un torero que he admirado siempre. Curiosamente, el otro día estuve mirando un album de fotos había una foto en la cual estoy yo con el maestro Espartaco, en una corrida que toreó en Antequera siendo yo un niño, en uno de los primeros años que él estuvo como figura del toreo. Es un torero por el cual siempre he tenido un gran respeto y él lo sabía, porque además lo hemos hablado muchas veces, que para mí sería muy importante que fuera él quien me diera la alternativa. Parece que ha sido una cosa de Dios, porque él ha estado muchos años parado por la lesión, cuatro años sin poder torear, y parece que ha venido a reaparecer cuando era el momento de darme la alternativa a mí. Por eso estoy especialmente contento.
– Y después de la alternativa ¿qué va a pasar?, ¿qué planes tienes, en principio, para esta temporada?
Ahora mismo tampoco me quiero preocupar. Soy consciente de que ahora empiezo una etapa dura y nueva, que va a ser muy difícil, pero tampoco me quiero preocupar ahora. Lo primero que quiero hacer es disfrutar mucho ese día, que creo que va a ser un día inolvidable. Luego, a corto plazo, mi intención es confirmar este año en San Isidro y dependiendo de lo que pase en la corrida de la alternativa y la repercusión que pueda tener, por la televisión, y que me puede abrir las puertas sobre todo aquí en Andalucía, aunque también en el resto de España porque es una corrida que se va a ver a través de los canales autonómicos por Vía Digital. Todo eso contribuye a que este día sea aún más importante para mí y para el objetivo que tengo, ser figura del toreo.

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