Mientras que cada uno vive su realidad, unos más dura, otros no tanto… mientras hay personas que viven incluso en una ‘falsa realidad’, o existe gente que decide que su vida será como digan otros que sea… mientras tanto, sigue habiendo otro tipo de gente, que lejos de rendirse, dejarse llevar o hacer que los días pasen en balde, sigue luchando incansable por un sueño. Seguramente, Laureano de Jesús pertenecía a este último grupo…

Mientras el toreo libra batallas, unas en contra de los que nos amenazan, otras políticas, e incluso algunas entre nosotros, pertenecientes al mismo sector… El toro, que al fin y al cabo es lo único puro de este mundo, nos recuerda, con un duro golpe como el trágico final de Laureano, toda la verdad del toreo. La heroicidad del torero y lo más gris de un mundo de colores vivos, la muerte.

Sigamos librando batallas, sigamos el camino de la lucha para que andando se nos olvide por momentos esta dura realidad que es la tauromaquia. Ya vendrá el toro a recordarnos cruelmente por qué el toreo es grandeza. Sirvan estas líneas como recuerdo de un torero para muchos desconocido (yo la primera), que seguramente toreaba en cualquier condición y a cualquier precio por afición y por querer alcanzar la gloria del toreo. D.E.P

Por PAULA ZORITA
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