Natural de Ginés Marín en Mont de Marsan I ROLAND COSTEDOATlinea-punteada-firma1

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Ginés Marín cortó la única oreja del cuarto festejo de la Feria de La Madeleine de Mont de Marsan. El torero extremeño volvió a llamar la atención esta temporada y realizó lo más sobresaliente del festejo frente a una corrida de Cuvillo de la que, por presencia y juego, se esperaba más. Ureña dejó detalles con dos toros de poca transmisión mientras Emilio de Justo gustó en el quinto antes de fallar con el acero.

Ginés Marín cortó al tercero la única oreja de la tarde. Estuvo bien el extremeño en la capital de Las Landas, muy entregado durante toda la faena, supo acomplarsae con un toro que cuando tiraba para delante lo hacía a regañadientes. Mucha técnica y a ratos profundidad, pero sobre todo determinación del joven torero pacense, que paseó el trofeo tras estocada fulminante.

El último fue quizá el de mejores embestidas de la corrida, pero le faltó mucho y no empujó para delante; aún así se le vieron, como durante toda la temporada, unas ilusiones renovadas a Ginés Marín, que en todo momento dejó entrever la clase y el buen gusto que atesora, aunque nunca el toro quiso acompañarle en su intento de elaborar una faena compacta. Otra estocada de efecto inmediato antes de saludar desde el tercio.

El berrendo en colorado segundo salió con un pitón estropeado y enseguida fue abroncado por el cónclave, y, cosa peculiar, el toro fue devuelto por escobillado. En su lugar salió otro pupilo de Cuvillo al que Ginés le hizo un quite por chicuelinas, antes de que Emilio de Justo, que brindó al alcalde de Mont de Marsan, lo intentara de todas formas con la muleta pero el toro, que salió ya bastante aplomado, se desfonfó del todo y no permitió al cacereño elaborar ningún tipo de proyecto válido.

El quinto de la tarde, el toro de más volumen, tuvo más transmisió que el resto de la corrida, aunque sin llegar a tranquear de verdad y soltando la cara al final de cada muletazo. Emilio de Justo estuvo muy entonado y se reencontró algo con el público de Mont de Marsan. Faena inteligente, donde embarcó la desordenada embestida del de Cuvillo en muletazos de mando y plasticidad. Se alargó con la espada y aún así lo invitaron a saludar.

En tarde de mucho calor, abrió plaza Ureña con un animal bien presentado de poca raza, que enseñó la bandera blanca cuando el murciano comenzó a exigirle. Estuvo asentado el torero, dibujando muletazos de buena factura en una labor pulcra que por la falta de transmisión del toro no pudo cobrar altura. El cuarto de la tarde tuvo condición idéntica a su hermano precedente y Ureña lo intentó mucho tiempo sobre ambas manos; hubo momentos de bella factura y cierta profundidad, sin que por una razón u otra consiguiera conectar con los tendidos.

GALERÍA FOTOGRÁFICA DE LA CORRIDA DE CUVILLO

Hierro de Núñez del Cuvillo – España Plaza de toros de Mont de Marsan (Francia). Cuarta de la Feria de la Madeleine. Casi lleno. Toros de Núñez del Cuvillo, el segundo como sobrero, de desigual presencia y de poca raza en términos generales. logo-mundotoro-fichas-crónicas
Paco Ureña, silencio y silencio
Emilio de Justo,
silencio y ovación
Ginés Marín
, oreja y ovación

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