Resumen del mano a mano I FERIA TVlinea-punteada-firma1

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Contenido grande y resultado pequeño en el esperado mano a mano entre Morante de la Puebla y El Juli en Nîmes. La Feria de Pentecostés se abrió con un lleno que representó el interés despertado por la tarde. Por encima de orejas sobresalió el poder de El Juli, que salió por la Puerta de Cuadrillas y rozó la de los Cónsules, y la torería de Morante, que cortó una oreja y perdió otra más por la espada. Todo en una tarde en la que molestó el viento, racheado, especialmente en la faena de Juli al cuarto de una hechurada y desigual corrida de Garcigrande.

La faena de mayor mérito fue la de El Juli al sexto, un toro hondo que llegó a la muleta rebrincado. Estuvo enorme el torero en una labor larga, de paciencia, de ir haciendo paso a paso al toro. Lo metió primero en la muleta para, una vez, sujetado, hacerle de todo. Largura al natural, poder en los derechazos en un conjunto siempre a más. Sorprendió Juli en un cambiado por la espalda a mitad de faena antes de terminar con circulares invertidos con y sin ayuda. Tenía las dos orejas, pero un pinchazo dejó el premio en una. Y con ello se fue la Puerta de los Cónsules que empezó a fraguar en el segundo.

Este fue un animal de poca clase que sacó lo que no parecía tener en la muleta del torero de Velilla. Se basó en la mano derecha -por el pitón izquierdo el toro no tenía tanto reccorrido- y ahí terminó, metido entre los pitones, imponiéndose. Una estocada le dio la primera oreja del festejo. Ante el alto y humillador cuarto intervino el viento para imposibilitar la faena. Sopló tanto que fue imposible manejar la muleta. Y lo que apuntó El Juli de inicio quedó sin compactar.

Morante de la Puebla tuvo una tarde muy destacada en Nîmes. Por encima de su balance. Arrancó en blanco pues en el primero molestó mucho el viento y, dada la deslucida condición del animal, optó por abreviar. Fue muy distinto el guión en el tercero, un toro manejable. Ya desde el excelente quite de Morante por verónicas, a cámara lenta. Esa velocidad cero presidió la labor de muleta. Bajo los sones del Concierto de Aranjuez y sobre el pitón derecho toreó con reposo y mucha suavidad. En sintonía con la noble condición del toro. Tras una estocada paseó una oreja.

Pudo haber paseado tra como premio a una torerísima faena al quinto, el de más clase. Hondo y hecho cuesta arriba, permitió al sevillano formar un lío por verónicas y chicuelinas de salida. Tras un quite de Juli y del sobresaliente Jeremy Banti, Morante dio forma a un conjunto muy elegante. Tanto en los muletazos como en los tiempos muertos. Llenó muy bien la escena en las salidas y entradas a la cara del toro. Y toreó con sumo gusto, especialmente por el mejor pitón, el derecho. Pese a no acertar con los aceros la ovación desde los medios fue muy fuerte.

Hierro de Garcigrande Coliseo de Nîmes. Primera de la Feria de Pentecostés. Lleno. Toros de Garcigrande (1º, deslucido; 2º, desclasado; 3º, manejable; 5º, con clase y 6, complejo pero con fondo) y uno Domingo Hernández (4º, con humillación). logo-mundotoro-fichas-crónicas
Morante de la Puebla, silencio, oreja y ovación.
El Juli, oreja, silencio y oreja con petición de la segunda