La plaza de toros de Ciudad Real I MUNDOTOROlinea-punteada-firma1

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Aníbal Ruiz y José María Manzanares salieron esta tarde en hombros en un triunfal cierre de la Feria del Prado en Ciudad Real, donde el manchego regresó a los ruedos por un día para cortar cuatro orejas, en una tarde llena de entrega, donde no escatimó, pues incluso fue volteado por el orientado quinto. Mientras, el alicantino paseó tres en sendas faenas presididas por el empaque y el temple, toreando en varias series con enorme despaciosidad. Morante, con el peor lote, blando y sin opciones, recibió palmas en el cuarto.

Bien hecho, el segundo fue un buen toro. Definido de salida, al que toreó con cadencia a la verónica Aníbal Ruiz. Luego, peleó con franqueza en varas el de Daniel Ruiz. Comenzó el trasteo por bajo, con doblones muy toreros, añejos. Para luego correr la mano en un trasteo en el que destacó el toreo en redondo aprovechando la nobleza del astado. Hubo menos conexión con los tendidos por el pitón zurdo. La estocada cayó una brizna desprendida, pero no impidió que se le pidieran y concedieran los dos trofeos.

Con el triunfo en el esportón, no se dejó nada dentro Aníbal Ruiz en el quinto, que le prendió cuando galleaba por chicuelinas en el centro del ruedo. Fueron momentos angustiosos por la tremenda paliza, sangraba por la nariz, aunque volvió a la cara del toro. Brindó a su apoderado José Antonio González y se la jugó con un toro nada sencillo, al que logró sacarle varias series de mérito, porque fue un astado que desarrolló a medida que avanzó su lidia. Certero con la espada, recogió dos orejas antes de enfilar el camino de la enfermería.

Le pegó Manzanares ya de salida un buen ramillete de verónicas al tercero, otro toro claro desde que salió de toriles. Luego, la faena tuvo temple y ligazón, llegando con pasmosa facilidad al tendido. Los cambios de mano, marca de la casa. Largos. Casi circulares. Hubo tres, quizás cuatro, tandas excelentes sobre el derecho, aprovechando el ritmo del noble animal de Daniel Ruiz. Pese al pinchazo previo, el estoconazo posterior, de efecto fulminante, puso en su mano las dos orejas.

Cerró plaza un toro noblón, que resultó manejable, aunque le faltaron finales. Ya destacaron tres buenos lances a la verónica y una media, de remate, superior. Muy despacio. Luego, Manzanares tiró de empaque y composición para ligar una faena en la que hubo buen trazo y empaque. Volvió a templar al ralentí en dos tandas en redondo, pero luego el resto del trasteo no logró barrer la arena de esa misma manera. Rápido con el acero. Oreja.

El segundo del lote de Morante fue, como su primero, otro toro que claudicó en los primeros compases de su lidia. No le permitió estirarse a la verónica al de La Puebla, que trató de cuidarlo y ayudarlo para el tercio de muleta. Sin embargo, luego, con la pañosa, sólo pudo dejar pinceladas de su inmensa torería en un prólogo cargado de expresión. Pero no hubo continuidad después y el sevillano lo probó, ya sin demasiada convección, antes de ir a por la espada, contrariado. Palmas.

Agradable por delante y de buenas hechuras, rompió plaza un toro de Daniel Ruiz, que blandeó mucho ya de salida. Perdió las manos reiteradamente, pero, sin embargo, pasó el corte. Luego, la faena se perdió en probaturas del sevillano, visiblemente molesto por el viento, además de por la imposibilidad de bajarle la mano al astado. Dos pinchazos y estocada. División.

Hierro de Daniel Ruiz - España Plaza de toros de Ciudad Real. Última de la Feria del Prado. Tres cuartos de entrada. Toros de Daniel Ruiz, desiguales de presentación. Destacaron el 2º y el 3º, por su encastada condición; y el 6º, noblón. Logotipo mundotoro crónicas
Morante de la Puebla, división y palmas.
Aníbal Ruiz, dos orejas y dos orejas.
José María Manzanares, dos orejas y oreja.