Es el estrambote de las ferias del Norte y uno de los abonos de la temporada. Bilbao. Sólo leerlo causa respeto. Toro serio pero cuidado, grande pero proporcionado y carteles fuertes, combinados y rematados con gusto y criterio. Choques de trenes entre las primeras figuras como en ninguna otra feria hacen de las Corridas Generales una excepción de lo que debería ser la competencia y rivalidad entre la parte noble del escalafón que, por distintas razones, se ve con cuentagotas en el resto de los abonos.

El público de El Bocho también representa el equilibrio perfecto entre la pasión y la exigencia, el rigor y la tolerancia, el respeto y la ecuanimidad dentro de una plaza que cuida como pocas la liturgia y el rito. Aficionados cabales, amantes del toro toro pero que a la vez son capaces de manifestar sin recelos su admiración por el torero y que acuden a la plaza sin tópicos absurdos ni actitudes preconcebidas. Esperan.

Y como eje central de todo este armónico organigrama, la Junta Administrativa, esencial dentro del modelo de crecimiento que representa Bilbao. Con el Ayuntamiento como bastión, implicándose y tomando parte activa en una Junta que hace las veces de pulmón para mantener oxigenada Vista Alegre. Su ejemplo supone uno de los mejores modelos de autogestión.