Al aficionado apenas le interesa la economía del toreo. Es lógico,  pues los números son aburridos y escapan a la estética o a la pasión. El periodismo tampoco siente mucho apego por el estudiodel mercado del toro. En este caso la razón de aburrimiento se mezcla con una especie del mal atávico por el que la opinión (crítica) pasó de ser un género chico a ser género superior. Opinar y sentar cátedra antes de analizar y destripar causas y consecuencias de lo que tenemos. Fíjense en un periódico: la opinión, siendo importante, es una parte mínima del contenido. Hay mucho periodismo en el resto. Y números.

Un aficionado no se para a pensar quién decide el precio de la entrada ni a dónde va a parar el dinero que pagapor ello. Tampoco se lo decimos. Y es importante. Es más, es la importancia vital de la fiesta, de su presente y de su futuro. Al aficionado no le decimos  que ha tenido que pagar cuatro entradas para ver sólo la corrida de José Tomás y que eso no está bien. Incluso no es susceptible de ser o no ser legal. Al público de Málaga no le decimos que se paga un cánon estratosférico con una reducción de mil localidades y otras tantas que se queda la propiedad de la plaza. Y que, además, ésta pone los precios a la baja. Y que además, se ha empeñado en hacer una feria de dos semanas que el mercado, el público, no ha pedido.  Y con los ingresos reales, el aficionado ha tenido que ver cómo la empresa ha ahorrado en toros y en toreros.

A los aficionados no le decimos que los pliegos de condiciones actuales, las normativas actuales, los cánones de arrendamiento en subasta y los impuestos están obligando a hacer carteles a la baja. A programar ferias de ajuste, de ahorro en costes. Al aficionado no le decimos que el precio del toro apenas se ha movido al alza en los últimos diez años y que eso está obligando a muchos ganaderos a ahorrar en el manejo del toro.Y ahorrar en su manejo es criar un toro precario. Y un toro precario es más nefasto que un pitón precario. Un toro engordado de forma rápida, sin progresión de crianza, adquisición de peso y sanidad, es un toro deficitario.

Hablemos claro. Hoy y desde hace más de dos décadas, el intervencionismo de la fiesta por parte de las administraciones públicas ha llegado a límites insospechados. Reflexionemos: Son los propietarios de la mayoría de las plazas. Hacen los reglamentos. Redactan los pliegos de condiciones . Marcan los preciosde las entradas. Se quedan con un buen puñado de ellas. Tienen  un sistema recaudatorio e impositivo muy voraz. Hablemos claro. La mayor parte de las ferias se hacen ajustando presupuestos. Las ganancias del toreo se marcan bajando los costes de lo que se ofrece al público.

¿Es o no es importante la economía del toreo? No es importante, es vital. Es esencial. Es el gran defecto de fondo y de forma del toreo. Este manejo de la administración ha traído al toreo a personajes que ni les va ni les viene en este mercado y que sólo desean estar para poder hacer negocios desde la base de las relaciones sociales que permite este espectáculo.Pura especulación. Puro interés momentáneo. Pura desidia a la hora de hacer del toreo una fiesta sana, fuerte, segura y rica. El mercado del toreo es a la historia la Baja Edad Media, una mezcla de intervencionismo marxista o nepotismo administrativo en pleno siglo XXI.La economía, el sistema o el modelo importan. Es vital. Las reglas del juego determinan el juego.  Esta es y será la lucha prioritaria de mundotoro. Una fiesta rica, sana, libre y de calidad para el público.