La elite del tenis en Madrid y en Las Ventas. En la Copa Davis. Noticia que suena bien, que es buena, que es sana. Lo sería del todo si, analizada desde el lado de nuestra fiesta, desde el espectáculo de toros, no encontrásemos de nuevo el doble rasero, el doble lenguaje y el trato discriminatorio con el que las administraciones públicas nos maltratan. La Comunidad de Madrid apostó fuerte para quedarse con la Copa Davis. Es lógico, es un espectáculo de elite que traerá ingresos e imagen. Y ofreció el recinto de toros de Las Ventas para que, tras una remodelación, se convirtiera en el segundo recinto de mayor aforo mundial para el tenis. El segundo del mundo. Nos parece muy bien que Madrid y Las Ventas acojan a este evento de tenis, que quede claro, pero no podemos callarnos ante situaciones discriminatorias.

Analizando lo que sucede, nos encontramos con un espectáculo privado, un negocio millonario entre privados, subvencionado por la Comunidad que pone recinto, apoyo logístico y 9 millones de euros de subvención. Nueve. Cierto que nueve son pecata minuta para el presupuesto global, pero son 9, ya los viera el toreo para una feria. Pone la Comunidad todo lo necesario: obras, permisos, seguridad pública, medios…para que esta Copa Davis sea un éxito. Con mucho celo. Y está bien. Pero ¿por qué no se puede poner el mismo celo en los toros? Sobre todo ¿por qué no se trata el espectáculo de toros en Madrid con los mismos parámetros? Calidad, libertad de oferta y demanda, imagen, elite, creación de marca.

La Copa Davis anuncia a la elite del tenis, no los impone la Comunidad de Madrid. Los precios de las entradas no los marca la comunidad de Madrid, los pone la organización. A los organizadores ni se les ocurrirá presupuestar un evento que no sea lo más exitoso, sin importar presupuestos. ¿Acaso no es posible hacer una gran competición de toros en Madrid, en la misma plaza, con los mismos parámetros y premisas?

¿Acaso no hay una baja de toreros de máximo nivel junto a José Tomás para hacer una programación exitosa, de primerísimo nivel que ayude a la imagen del toreo y le provoque grandes beneficios?

Existe, pero no dejan. No se puede. Hay que hacer un San Isidro barato, hay que socializar precios, hay que hacer obra social con los jubilados a costa del toro, hay que recaudar pasta con la concesión de la plaza, nunca cederla y mucho menos dar 9 millones 9 para programar un evento de calidad excepcional. Bienvenida la Copa Davis y suerte y que salga bien. Pero esta situación es intolerable, es vergonzosa y absolutamente discriminatoria. Y al toreo, a sus empresarios y organizadores les falta carácter, unión, sentido empresarial y talento. Y valor, para poner pie en la pared y actuar en beneficio de su público y no buscando su estrecho bolsillo.Una vergüenza de la que nadie va a hablar. Porque hay miedo al político en la concesión de las plazas. Así nos va.