El buen juego, en general, de los novillos de Torregrande propició que el público se divirtiera en un festejo de rejones que fue de menos a más.

Los dos novillos de Luis Domecq tuvieron un punto de mansedumbre pero sin llegar a rajarse, y con ellos, el caballero jerezano estuvo con sobriedad pero algo frío. Tuvo que preocuparse siempre de intentar anular las querencias a tablas de sus oponentes. Con el rejón de muerte fue muy efectivo en los dos.

Javier Mayoral se llevó el mejor lote. Con el primero mostró un buen concepto del toreo y ante el segundo, al que le sobró el tercer rejón de castigo, buscó más la espectacularidad para hacer vibrar al público.

Y Antonio Domecq hizo bien las cosas en el tercero, al que fue siempre de frente y clavó con acierto. En el sexto, que arreaba y apretaba de forma intermitente, la faena tuvo altibajos y calentó los tendidos con las banderillas cortas. A este último lo mató al tercer intento y aun así se pidió una oreja que el presidente no concedió.