Roca Rey cortó las dos orejas del tercero de Jandilla I ISMAEL DEL PRADOlinea-punteada-firma1

 

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Fue la tarde de la feria. Y de muchas ferias, de hecho. Porque pasan muchas tardes, una detrás de la otra, hasta encontrar con un espectáculo tan rotunda como el de ayer. Una sinfonía melódica de principio a final en la que los seis toros de Jandilla, bien hechurados, armónicos, en tipo, y enclasados ‘bombones’ por dentro, fueron partitura de diamante. Los seis, sin fallo. Una sextuple oda a la bravura. Con ellos, Roca Rey estuvo sublime, cuatro orejas y hasta fuerte petición de rabo en un sexto de vuelta al ruedo, que cuajó de principio a final, como a su primero, al que formó un lío en un final por circulares. Talavante fue el Talavante que todos anhelan. Rezumó ese toreo caro e indescifrable que no quieres dejar de ver en dos faenas perfectas, en las que, por momentos, ralentizó como muy pocos saben. Y Padilla, que se fue de Santander, en Padilla, sin renunciar a sus armas y entregándose hasta entregar al tendido. Todos en hombros con el mayoral de Jandilla. Historia viva para dar la identidad de Cuatro Caminos.

Empecemos por el final. Estrecho de sienes, bien hecho, como toda la corrida, ‘Juzgador’ fue la guinda para un corridón de bandera. Excepcional el toro de Jandilla, definido de salida y humillando por abajo desde el inicio, cuando Roca Rey repitió lances a pies juntos. Templado. Ligazón y exposición en el quite por caleserinas posterior. Comenzó la faena en los medios cambiando el viaje por la espalda con la zurda, por dos veces, para seguir con el pase del despareció y el de pecho. Después lo cuajó por ambas manos en tandas largas. Alguna con la zurda tuvo ocho, quizás nueve, naturales -más los dos de pecho-. Echando siempre los vuelos y enganchando tras la cadera. Desgarradores. Limpios y profundos. Bajando cada vez más la mano atacando al toro, que no sólo transmitía una barbaridad, sino que cada tanda crecía su torrente de casta. Apabullante el final, con el toro aún entero, metido entre los pitones para, sin menear un milímetro las zapatillas, coserle cuatro circulares invertidos y varios pases con la bamba de la muleta. La estocada, en la suerte de recibir, perfecta. Dos orejas con fuerte petición de rabo y Justa vuelta al ruedo para el de Jandilla.

De vuelta al hierro de Jandilla, el tercero, bien hecho y presentado, fue el toro más liviano del encierro en la báscula. Como Talavante, Roca Rey comenzó por delantales, a pies juntos, para después poner la firma con chicuelina y revolera. Ajustadísimo, sin vacilar un paso, el quite intercambiando, chicuelinas y tafalleras. Comenzó por estatuarios, de nuevo hierático, el posterior del desdén, de cartel de toros. Comenzó después sobre la mano izquierda y ligó dos tandas largas, hondas, llenas de acople con un toro que tuvo mucha profundidad en sus embestidas. Después con el toro ya con menos ímpetu, optó por meterse entre los pitones y, ahí, incrustado, se le vio cómodo como siempre. Tremendo arrimón, en el que encadeno hasta diez circulares consecutivos. De frente, invertidos… Daba igual. Terminó formando un lío al toro y, por supuesto, en el tendido. Estoconazo que lo puso patas arriba al segundo y dos orejas. Incontestables.

Más terciado y lavadito de cara que sus hermanos, el castaño quinto tenía más volumen que sus hermanos. A favor del toro, el saludo de Talavante, ‘enseñándole’ a embestir. Empujó en varas y también cumplió en banderillas. Mostró raza el toro. El preludio de la faena del extremeño, por ceñidos estatuarios, metió ya directo a la gente en la faena. Siguió por ambos pitones aprovechando la clase del encastado toro, que embistió siempre con el pitón de dentro, colocando bien la cara. Puro ensueño en la firma de cada tanda. Hubo una tanda postrera de derechazos, en los que ralentizó la brava embestida del toro. Al ralentí, detuvo el tiempo, barriendo la arena en cada muletazo. Ligó la arrucina y un cambio de mano eterno, larguísimo, antes del pase final de pecho mirando al tendido. Con su sello. Manoletinas finales y una estocada algo atravesada que, con suspense, pues cayó el aviso, bastaron para doblegar al toro. Dos orejas y cerrada ovación para el toro.

‘Canalla’ fue uno de los toros de la feria. Aún herrado con la ‘T’ de Terrubias, el segundo de Vegahermosa fue un toro vareado y fino de cabos, astifino desde la mazorca, bien presentado. Lo cuajó de principio a fin Alejandro, que lo saludó por delantales en deliciosos lances. De cartel. Estremeció el quite por saltilleras -cambiando varias veces el pitón- y gaoneras. Mostró bravura en varas y prontitud en banderillas. Luego, Talavante, que comenzó en la boca de riego con el cambiado de Bienvenida para seguir directo al natural. Fue una faena repleta de verticalidad y reunión por ambos pitones. Destacaron los remates, pura orfebrería. Las trincherillas, de cartel, dieron paso a todo un surtido de arrucinas, pases de las flores, afarolados, kikirikis… El toro, a más. Pronto, con ritmo y mucha transmisión. Logró ralentizar su bravura el pacense en varias tandas. El final, por bernadinas, que prolongó con dos pases del desdén y uno de pecho mirando al tendido, excelsos. La faena de la feria hasta el momento. Pero pinchó dos veces y todo quedó en una fuerte ovación desde los medios.

Rompió plaza un toro suelto de carnes, bajo, ensillado y bizco del pitón derecho de Jandilla, al que Juan José Padilla recibió con una larga cambiada. Lances posteriores de rodilla genuflexa, que prosiguió con verónicas y chicuelinas, ya en los medios, para rubricar con la revolera. Empujó sobre un pitón el toro en el peto. Espectacular el jerezano en banderillas. Dos al cuarteo -el primero, muy caído- y uno más al violín. La plaza, un clamor a las primeras de cambio. Brindó al tendido e hincó ambos rodillas en tierra para comenzar junto a tablas hasta sacarlo más allá de la doble raya en redondo. Templado. Fue lo mejor de una faena que tuvo altibajos y en la que el diestro nunca pudo terminar de bajar la mano, porque el pronto astado -que rebosaba calidad- no andaba sobrado de motor. La labor de Padilla tuvo temple y el efectista derroche marca de la casa, que llegó con facilidad al tendido. Estocada tendida casi entera y paseó una oreja, pues, con buen criterio, no se atendió la petición de la segunda.

De morrillo astracanado y alto de agujas, muy en Jandilla por su construcción de pitones, el cuarto, fino de cabos y largo, sin llenar la caja, fue otro toro bien presentado y de buena condición, sobre todo, por el derecho. Lo saludó a la verónica y después hubo un quite por faroles bien ligado. Vistoso en banderillas en un tercio contundente. Después Padilla, lo sacó a los medios y armó una faena monopolizada por el toreo en redondo. Corrió bien la mano y llegó al tendido por efectistas martinetes y molinetes. Hasta cuatro encadenó en una de las tandas. Jaleadísimos por el tendido. Lo probó al natural, pero se quedó corto dos veces en sendas coladas, que le hicieron regresar a la diestra. Mató de media, estocada y descabello, pese a lo cual se le pidió con fuerza el trofeo y el presidente terminó por claudicar. Oreja y clamorosa vuelta al ruedo.

Hierro de Jandilla - España Plaza de toros de Cuatro Caminos, Santander. Séptima de la Feria de Santiago. No hay billetes. Toros de Jandilla y Vegahermosa (2º), bien presentados y parejos, en tipo y de armónicas hechuras. El 1º, pronto y noble, enclasado, aunque le faltó una brizna más de motor; el 2º, bravo toro, definido desde el inicio, pronto, con ritmo, transmisión, fue a más, importante; el 3º, buen toro, tuvo prontitud, tranco, nobleza y profundidad; el 4º, noble y de buen pitón derecho, se venció más por el izquierdo; el 5º, toro encastado, de alegre arrancada, buen son y mucha transmisión, tuvo duración; y el 6º, de nombre ‘Juzgador‘, excelente toro, bravo y encastado fue a más, se comía la muleta, con profundidad, cada vez más entregado por abajo, se le premió con la vuelta al ruedo. Logotipo mundotoro crónicas
Juan José Padilla, oreja y oreja.
Alejandro Talavante, ovación y dos orejas.
Roca Rey, dos orejas tras aviso y dos orejas con petición de rabo.

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