Vídeo de la actuación de Ginés Marín I MARIBEL PÉREZlinea-punteada-firma1

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¿Qué es la vida? Un frenesí. ¿Qué es la vida? Una ilusión, una sombra, una ficción; y el mayor bien es pequeño; que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son’. Si Calderón De la Barca soñó la vida y se puede soñar el toreo, (un natural, una faena, un toro…) Almería alcanzó la bendita quimera de una tarde (y una corrida) de ensueño de Cuvillo. Para soñar el toreo de verdad. Lo soñaron las ‘Moranterías’ de Morante, la supremacía de Ginés Marín con un gran ‘Farfonillo’ de vuelta al ruedo, -ellos abrieron la Puerta Grande- y por si fuera poco, Talavante volvió a entonar una sinfonía con otro extraordinario ‘Cacareo’, homónimo curiosamente del que este mismo año paseara dos orejas en San Isidro, en otra de las faenas de su temporada. Fue Cuvillo y fue Talavante, pero el afortunado escenario que lo vivió y lo soñó hoy fue Almería.

Bonito de hechuras, Núñez del Cuvillo enlotó un variado encierro que fue manejable y toreable, con esos dos grandes toros, con transmisión el quinto, algo rajado muy al final del trasteo, y encastado y con clase el sexto. Una faena de escándalo, la de Ginés Marín a ese gran sexto, rotunda de principio a fin. Con una larga cambiada y templadas verónicas saludó al armónico Cuvillo. Bueno fue el quite por chicuelinas. De rodillas en redondo en el tercio y a revientacalderas arrancó una labor de enorme intensidad, con mando y sometimiento por ambas manos a un extraordinario ‘Farfonillo’. Arrucinas, y toreo a placer, llegando incluso a despojarse de la ayuda para torear por luquecinas en el epílogo de una obra suprema. Un clamor. Coronó con una estocada desprendida, pero el faenón mereció las dos orejas.

Con un farol, y verónicas a pies juntos saludó Ginés Marín al bajo y acapachado tercero, al que después quitó por gaoneras y chicuelinas con la variedad capotera que le caracteriza. Tuvo torería y gusto el inicio por alto en una faena de largo metraje en la que sobresalió especialmente el toreo largo y despacioso al natural ante un toro noble al que previamente dio distancia y tiempos con la derecha y que mediado el trasteo, se vino a menos. Ahí el diestro tiró de recursos con circulares invertidos y también ajustadas bernadinas en una labor de creciente intensidad. Lo pasaportó de estocada casi entera y paseó una oreja y dio dos vueltas al ruedo después de la fuerte petición del segundo trofeo, que no fue concedido.

Con garbo y a compás a la verónica, Morante saludó al entonado primero. Derribó el toro al caballo en el tercio de varas. De allí salió el noble Cuvillo con justeza de fuerzas, aunque Morante supo afianzarlo a media altura para instrumentar una faena de torería y detalles de gran belleza. Como el inicio por alto, los naturales a pies juntos y los remates de las postrimerías. A pesar de un pinchazo y media estocada, paseó la primera oreja de la tarde.

Tuvieron sabor añejo las suaves verónicas y la eterna media de Morante al colorado cuarto, que desmontó a Aurelio Cruz en el primer encuentro con el peto. Derribó en el primer encuentro al relance y tomó una vara después. La torería del sevillano fue la nota que predominó en una labor de esfuerzo, pero también de empaque y hondura, ante un toro al que le costó romper hacia delante, que comenzó doblándose con mucho arte para sacarse el toro a los medios. Brilló toreando muy templado con ambas manos en una faena con el sello del sentimiento del torero de La Puebla. Así cortó la oreja que la abría la Puerta Grande a pesar de que la media estocada cayó algo baja. La torería de Morante

Una verdadera sinfonía de toreo entonó Talavante con ‘Cacareo’, un extraordinario Cuvillo al que firmó una de las grandes tardes de su temporada 2018, desatando la locura colectiva. Ya en el prólogo, brilló en templadas y acompasadas verónicas el extremeño, que remató con una larga y preciosa larga con el envés del capote en el saludo a un toro pronto, alegre y con transmisión y clase al que empezó a torear en los medios de rodillas con la muleta, poniendo boca abajo el coso de la Avenida de Vilches, arrucina inverosímil incluida. Con toreo poderoso. Brotó el mejor toreo al natural, con desmayo, relajo, largura y temple en un faenón de improvisación e inspiración con más arrucinas y luquecinas que pusieron a revientacalderas la plaza. La intensidad al límite, y también en un final de ajustadísimas bernadinas. Lástima de dos inoportunos pinchazos antes de la estocada porque era de rabo, sin duda alguna. El premio fue una oreja, pero lo que había hecho Talavante quedará en la memoria y retina de los afortunados que lo vivieron en directo.

La variedad capotera por bandera llevó a gala Talavante al recibir al veleto segundo, un Cuvillo armónico al que firmó bonitas verónicas a pies juntos y seguidamente también chicuelinas. Siguió en ese son y brilló en el firme y asentado quite por gaoneras. Brindó al público una faena que comenzó por estatuarios, con gran emoción, e improvisación incluso con algún cambiado por la espalda lo que sorprendió al cónclave y con algún muletazo también mirando al tendido. Templado y largo al natural, y brillante a pies juntos en una labor emotiva ante un toro noble y manejable, que sin embargo bajó de tono al producirle un desarme colándose cuando lo toreaba por la zurda. No le importó a Talavante, que firmó una faena de peso sólo malograda por un feo metisaca en los bajos, y una estocada trasera caída. Lo que hubiera sido un premio gordo quedó en una gran ovación.

Hierro de Núñez del Cuvillo – España Plaza de toros de Almería (Almería). Tercera de la Feria de la Virgen del Mar. Más de tres cuartos de entrada. Toros de Núñez del Cuvillo, de bonitas hechuras, de interesante juego. Destacaron el gran ‘Cacareo’ que hizo quinto, con clase y transmisión, y el extraordinario sexto, de nombre ‘Farfonillo’, nº 32, 535 kilos, nacido el 11/13, que fue premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre. logo-mundotoro-fichas-crónicas
Morante de la Puebla, oreja y oreja.
Alejandro Talavante, ovación y oreja.
Ginés Marín,
oreja y dos vueltas al ruedo y dos orejas.
Incidencias: Jesús Diez ‘Fini’ y Manolo Izquierdo se desmonteraron tras parear al tercero.