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La sociedad camina a velocidades insospechadas hacia alguna parte no muy bien definida. Y el toreo y su gestión tienen la obligación de sumarse a ese cambio radical. Hasta no hace muchos años, las ideologías diseñaban a las tecnologías. Ahora, guste o no,  son las tecnologías están diseñando a las ideologías en un cambio global que ha producido un giro de 360 grados en la comunicación, en  la imagen y en los gustos y éticas de la sociedad actual.

Mientras el toreo sigue debatiendo euro arriba o abajo en mínimos por ‘derechos de imagen’ (el toreo aún  no sabe lo que es la imagen) o se mantiene detenido en modelos de comunicación arcaicos y en desuso (mismo modelo de televisión, entre otras) el mundo se escapa hacia otros rumbos. Guste o no, las nuevas tecnologías has creado una nueva ‘idelogía’de comunicación y, por  tanto, de usos y de consumos. El toreo, no sólo está fuera de los canales de comunicación actuales, sino que parte de sus contenidos se usan en esos canales masivos y eficaces, para ir en su contra.

Un ejemplo: un vídeo de una localidad colombiana donde se mató de forma cruel a un toro, ha sido mil veces más visto en los medios en un solo día, que cualquier faena bella de Moranteo de Julio de otro torero. En contra de la tauromaquia. Y subida a redes y canales por la plataforma antitaurina Alto. Tanto es así que los tribunales colombianos han abierto una investigación y el uso de la tauromaquia corre peligro de nuevo. La plataforma YouTube elimina mediante un proceso ‘ético dirigido’ todo video de belleza taurina, mientras proliferan y se masifican los de nuestros errores para con el toro.

Si nos detenemos a pensar, nos está sucediendo que nosotros no estamos usando los canales globales para comunicar y difundir el toreo, mientras que éstos se están usando para terminar con él. Y ese es un problema de dimensiones catedralicias. Usamos tecnologías de comunicación de hace quince o veinte años.  Observen estos datos y tendencias.

Casi la mitadde los usuarios de mundotoro.com accedieron a sus contenidos a través de teléfonos y tablets. En cuatro años, la proporción del consumo a través de telefoníaha pasado del 17%al 48,62%. Traducido en cifras contables: 6.700.000 usuarios entraron a mundotoro a través de un ordenador, mientras que 6.300.000 lo hacían a través de sistemas de telefonía. En el año 2010, los terminales  de teléfonos y tablets sumaban algo más de 1.000.000 de visitas. Por fin, el uso de la telefonía hizo que mundotoro y sus canales de video (mundotoro.tv) aumentaran, en sólo un año, un millón de usuarios únicos. Un millón de adeptos más en sólo un año. Cifras que no se pueden alcanzar  en plataforma convencional alguna.

Los modelos de consumo de todo espectáculo han cambiado porque el negocio de las tecnologías ha cambiado. Es una realidad que, si la negamos, estamos cometiendo el error de lo que quiere desaparecer. La televisión es, cada vez más, a la carta y en telefonía. No es gratuito que grandes operadoras como Movistar se hayan metido en el negocio de los contenidos de comunicación. Un vídeo de la faena de Morante de la Puebla en Castellón en 2014 tuvo 545.000 visitas en web y 656.000 en telefoníaa través de mundotoro.com y mundoptoro.tv. Una de El Juli en Zaragoza alcanzó las 700.000 visitas por los dos conductos.

Cifras que superan con creces las que lograron por conductos de televisión convencionales. Un vídeo de tres minutos de una faena se reenvía por teléfono en apenas un minuto a centenares de miles de personas en México, China o Suecia. Y lo mismo sucede con un vídeo de brutalidad contra un toro. La diferencia es que la contra taurina pertenece al mundo nuevo de las tecnologías de comunicación y el toreo no.

Y por ello se suman dos cuestiones contrarias a la tauromaquia: que lo bueno se difunde poco, se comunica poco. Y lo malo se comunica de forma exponencial. No comunicamos el arte y permitimos la mega comunicación de nuestros errores. O cambiamos esta tendencia, o habremos perdido la batalla de comunicación. Y perderla es desaparecer.

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