Hay algo en la vida de los hombres que les
concede calidad humana. Hay algo, lo mismo, en e l desarrollo
de grupos e institucione
s, que les dota de credibilidad y vigencia:
la jerarquía moral de sus acciones. Esquerra Republicana de Cataluña y Los Verdes presentan hoy una proposición de
ley en el Parlamento de esta comunidad para poner fin a las corridas de
toros en Cataluña. Esta acción es tan antigua como la
propia historia de España y de Cataluña, no es original ni
en su meta ni en su fin: proponer para no prosperar. No duele
entonces ni la intención ni la propuesta.

Duele otra cosa. Agrede e insulta, la rocambolesca, pueril y
sediciosa moralidad argumental que emplean estos grupos en su texto.
Desde el punto de vista de la oposición de ideas, nada hay que
objetar si alguien se sitúa en las antípodas de las nuestras. La vida
es posible por la oposición de contrarios
, lo dijeron Heráclito y
Parménides
, filósofos griegos presocráticos, hace mucho tiempo,
mucho antes de que existiera concepto alguno de República: fuego,
agua, día, noche… Parece, entonces, que los políticos de estos grupos no
son especialmente originales. Por cierto, que los nombres escritos
cuatro renglones más arriba, n o son los nuevos fichajes del Barca.
No se le exige a los parlamentarios de ERC que los conozcan,
pero, al menos se pide que no los confundan.

El argumento que hoy esgrimirán los ponentes de ERC se
basa en dos cuestiones: una, el daño que se hace a los animales en
las corrida
s, estando éstos dotados de un “sistema nervioso” central
que los sitúa al lado de los humanos en cuanto a sus derechos. Si. De
otra parte, redactan en la propuesta, avalados por supuestos estudios
(que no aportan por inexistentes) que se ha demostrado q ue el que
violenta a un animal es un violento contra el propio ser humano
, en
concreto, protagonista de la denominada violencia de género. Es decir,
que hay que prohibir las corridas de toros no por una cuestión moral
o ética sino para que el toro tenga sus derechos
(similares a los
del hombre) salvaguardados jurídicamente y para poner fin al germen de
la violencia de género, el machismo y la xenofobia.

E so es lo que se va a argumentar, en
el año 2006 en un parlamento democrático. Esto se va a argumentar sin
que nadie sea capaz de encontrarse con esa propuesta en el lugar
adecuado: en un juzgado de guardia. En la historia de España y
de Cataluña jamás se había agredido de forma tan bárbara,
impune y
gratuita, a los millones de ciudadanos que participan del espectáculo de
toros en todo el mundo. Insistimos, no agrede el propósito de la
propuesta de ley: terminar con las corridas de toros , lo que nos
agrede como ciudadanos es ser partícipes de una argumentación
extremista, mentirosa, insultante, vejatoria.

Si la calidad del político actual fuera otra, los juzgados estarían
ahora analizando la violación brutal del derecho constitucional de
millones de personas que son acusadas de pertenecer
, no se sabe
porqué razón científica, al género de los violentos, de los golpeadores,
de los incendiarios de mujeres. Y si el toreo tuviera lo que
tiene que tener, habría puesto hace tiempo, una q uerella criminal
contra ERC por redactar una ley en la que se les relaciona de forma
abierta con el germen de la violencia
más despreciable de este país.
Pero en España, ni hay calidad política ni hay calidad taurina.

Pero no muerde a perro. Entre bueyes no hay cornadas. Se
puede entender que ningún parlamentario lleve a otro a los tribunales,
pero ése es el lugar que debería haber elegido hace tiempo la estructura
taurina. Hoy, a esta hora, alguien de ERC insulta y acusa, bajo
amparo parlamentario, a millones de personas. Más allá de la agresión de
este grupo que se aferra a la pirotecnia tras haber sufrido dos
descalabros políticos históricos: s alir de un gobierno y perder sus
bases electorales en el último Referéndum, es lastimosa la realidad
:
se puede, en el año 2006, acusar a uno y a millones de ciudadanos de
merodear en el crimen más abyecto, sin que pase nada.

Lea el dardo de la semana

Lea la entrevista a Pio Gª Escudero

La redacción de la propuesta de los actuales políticos de ERC no
se habría tramitado en ningún país europeo sin recibir, al mismo tiempo,
miles de querellas por injurias. Es más, en sentido estrictamente
democrático, un parlamentario capaz de poner este argumento a una
idea, es mezquino, trabuquero, mafioso, ruin, inculto, cobarde. No es un
demócrata. Es fascismo puro.
Estas argumentaciones que sitúan al
animal al lado del humano en sus derechos jurídicos son tan delirantes
que ponen en cuestión la propia defensa del ser humano.

Hasta ahora el derecho y ley se redactaban para proteger al hombre
del propio hombre.
Hace muchas décadas que la República Francesa
dejó escrito que el derecho legítimo del humano es superior al derecho
supuesto de los animales (1968, Parlamento Francésy el derecho a
las corridas de toros en Francia). Y ahora, en un ejercicio de
mala calidad política, con un manejo i ncívico y hartero, ERC prioriza
la buena salud del animal en aras de la legalidad jurídica
. Para eso
y para poner fin a la violencia de género. Esta es su jerarquía moral,
la que les hará ser , per sécula seculórum, un grupo inculto, cainita y artero. Y por tanto, una minoría cuya vida dependerá siempre del
utilitarismo político de cada contexto.