icono-sumario El rejoneador mexicano ha dejado, a Mundotoro, todas sus impresiones sobre la tauromaquia a caballo en España y el país azteca y sus metas por conseguir

Emiliano Gamero, en un entrenamiento I FRANCISCO RAMÍREZlinea-punteada-firma1

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Es figura en su país y con ese aval ha viajado a España, de la mano de su amigo Joselito Adame y con el apoyo de Diego Ventura, su padrino de alternativa. Su intención no es la de hacer turismo, sino la de labrarse un nombre como rejoneador en Europa y dejar alto el pabellón de México. Emiliano Gamero, que sabe lo que es triunfar en los principales cosos de la República -rabo en Aguascalientes incluido- ha desembarcado en España con la idea clara de extender también su huella a este lado del Océano.

‘Desde pequeño lo tuve muy claro -cuenta el rejoneador mexicano- siempre le decía a mi padre que quería venir a torear acá. Veía los toros tan grandes, los rejoneadores tan profesionales, que era un sueño primoroso para llevarlo a cabo. Ahora que tuve varios triunfos importantes en mi país, desde hace un par de años tenía intención de venir, pero por unas cosas u otras no se daba la circunstancia, y ahora Dios me marcó el paso para venir para acá’.

Gamero cuenta que ‘he llegado a la casa de mi amigo Joselito Adame, hemos toreado mucho juntos, llevamos una historia muy bonita de amistad, mi padrino Ventura también me ha apoyado mucho, básicamente vengo de su mano, vine a verlo a Illescas y desde entonces me ha dado todo su apoyo incondicional, estoy muy agradecido. Él me dijo ‘México me ha dado mucho y aparte del cariño que te tengo, apoyarte creo que también es devolver a México parte de ese cariño tan grande’.

Una de las primeras cuestiones que nos vienen a la mente es si en el toreo a caballo también los toreros deben adaptarse a las embestidas del toro europeo, algo que corrobora nuestro protagonista: ‘En México el toro bueno sale con mucho genio y bravura seca; el bueno de acá sale con nobleza, galopando, con mucho ritmo… el de allá tiene una lidia muy larga, espero que todo lo que he hecho en mi vida me valga para triunfar aquí’.

¿Y los caballos, también deben amoldarse a un nuevo tipo de embestida? ‘Así es -explica Gamero- los caballos y yo nos tenemos que acoplar, aunque dicen que un buen gallo donde quiera canta, nuestra intención es poder llegar con fuerza a la afición, y eso pasa por un buena simbiosis entre las partes’.

Llegados a este punto, es preciso hablar de su cuadra, los equinos que se trajo de su país y los que han completado su cuadra desde este lado del charco: ‘Me traje cinco caballos de México, mi padrino Ventura me dejó tres y aquí adquirí uno de Luis David Adame, que conforman un equipo muy completo’, subraya Gamero antes de enumerarlos: ‘Bendito, Amuleto, que es el de Luis David, Casanova, la estrella de mi cuadra, un caballo que la gente conoce bien, un caballo polémico y el amor de mi vida, Fe, que hace piruetas y tiene mucha torería, Destino, una yegua de banderillas, Primoroso, un caballo muy guapo, negro, que se pone de pie y camina, Jaguar, que viene de mi padrino Diego…’.

Lo que hemos podido ver a través de internet es un rejoneador con mucha personalidad, fuerza y temperamento, virtudes que asume el propio caballero y que se desmarcan un tanto del torero a caballo peninsular: ‘toda mi vida he optado por demostrar lo que siento dentro; no me ha gustado copiar a nadie, trato de torear como me va naciendo, y a todos los toros trato de hacerles faena’, confiesa.

Y en cuanto a la planificación ¿Qué planes hay? ‘Hemos platicado con mi padrino que voy a torear de 10 a 15 esta temporada -desvela- y para el año entrante preparar una temporada más en forma. Ten en cuenta que venir acá fue una decisión que tomé entre marzo y abril, cuando casi empezaba la temporada, por eso la idea es soltarme primero y que el año que viene sea importante, para mi y para México, porque un rejoneador mexicano que haga temporada en España hace mucho que no hay’. ¿Pretendes incluso confirmar en Madrid?. ‘Es un sueño de todos los toreros y en particular mío. Pisar plazas como Las Ventas, Sevilla… no descansaré hasta que no lo logre‘.