JESÚS ORTIZ. Barcarrota (Badajoz)

Lo de hoy en Barcarrota ha sido un desfile de toros sin casta ni bravura, todo lo contrario a lo que debe ser el toro de lidia. Con este material, el espectáculo resultó aburrido y espeso; tan sólo tercero y cuarto, los de Núñez del Cuvillo, ‘se dejaron algo’. El de Lora Sangrán que hizo primero no tuvo transmisión, el de Río Grande, sin recorrido; el de Manzanares lidiado en segundo lugar, flojo, y el sexto, del mismo hierro, sin fuerza.

Juan Mora dijo poco con su primero, que no tuvo chispa y así, la composición estética del torero se quedó sólo en lo superficial. Con el cuarto, arrancó una oreja a base de voluntad, pero la faena careció de lucidez.

El Tatotuvo que abreviar con el inválido segundo y no encontró el sitio ante el quinto. Pedrito de Portugalno se acopló con el tercero. Se lució con el capote ante el sexto y la faena de muleta a éste tuvo algunos momentos en los que los muletazos resultaron limpios, pero el conjunto fue poco emocionante y lo mejor, la estocada fulminante que le valió el trofeo.

Corridas como ésta hacen bostezar y acaban con la afición de muchos.