ÁLVARO ACEVEDO

MADRID (España). Enrique Ponce vuelve a Logroño. Tras dos años sin aparecer por la Feria de San Mateo, regresa para inaugurar la plaza. El primer lance, la primera faena, el primer toro… Que una máxima figura del toreo inaugure un coso es normal – Enrique ya lo ha hecho en varias ocasiones- pero en el caso de Logroño la cosa tiene su morbo. Y es que como dice Ponce, “aquí no me han tratado últimamente con excesivo cariño”.

Enrique, ¿por qué has estado estos dos años sin torear en Logroño?

-Sobre todo porque las corridas que me ofrecieron no eran de mi gusto, y para ir forzado es mejor quedarse en casa. Dicen que tengo algo personal con esta plaza pero no es cierto. He cortado orejas varias veces en ferias en que a lo mejor se cortaban dos o tres, y hasta cuando era un crío fui a torear un festejo que era a beneficio de los niños deficientes mentales. Además, otro año me dieron los premios a la mejor faena de la feria con un toro al que no le corté las dos orejas porque lo pinché.

-Pero dice Pablo Chopera que la última vez que toreaste, algunos se metieron contigo y tú te enfadaste, y además eso es algo que sabe todo el mundo.

-Es cierto, para que te voy a decir lo contrario. Últimamente no me han tratado con excesivo cariño, pero es que cuando uno viene en figura y no tiene suerte -porque en Logroño casi nunca me han embestido los toros- la gente se enfada, y eso es también normal.

-Este año, a priori, sí vienes a gusto.

-Desde luego. La de Marca y la de Salvador Domecq son dos corridas muy buenas y vengo encantado. De todas maneras estaba previsto que en la primera tarde matara una de Victorino, aunque al final no ha podido ser. Yo dije que sí a esa corrida aunque fuera dura, porque la considero una divisa importante.

-¿Qué crees que te vas a encontrar?

De momento una plaza nueva, y puede augurarse también que la cosa cambie para mejor. En Logroño se pide un toro muy grande y otros años lo que se traía era en cierta manera el saldo de las camadas al tratarse de una feria de final de temporada. Este año en cambio, las corridas que vienen son de máximo nivel y yo espero que cambien las cosas.

-¿Te sorprendió que la casa Chopera te propusiera inaugurar la plaza?

Por una parte no, porque ya el año pasado me comentaron algo. Mis relaciones con los Chopera han sido siempre excelentes, he triunfado en todas sus plazas y sin ir más lejos también inauguré la plaza de Illumbe de San Sebastián. Pero por otra, teniendo en cuenta ese cariño excesivo que no tienen hacia mí en Logroño, sí que me ha llamado la atención la oferta de la empresa.

-Nunca has salido en hombros en esa ciudad. No es que diga poco de su afición, pero sí de los que se vanaglorian de ello, que también los hay.

-A lo mejor es algo que los anima, pero no creo que sea una medalla para nadie que yo no haya salido en hombros de la plaza de Logroño. Como me embista un toro seguro que se van a entregar porque tampoco creo que tengan nada en mi contra. Además, en todas las plazas de alrededor como Calahorra, Haro, Corella e incluso Arnedo de novillero, me han tratado maravillosamente. Yo estoy seguro que en la capital va a suceder lo mismo.

-¿Es un reto conquistar esa afición?

-Sí, pero un reto exclusivamente personal. No tengo que demostrar nada pero vuelvo con una ilusión tremenda. Después de la temporada que llevo, y aunque me quedan también Sevilla y Zaragoza como plazas importantes, estoy deseando rematar en Logroño.

-¿Te recibirán bien?

-Espero que sí. Para una plaza a la que falto un par de años creo que se formó demasiada polémica. Otros no van a muchas plazas y cuando vuelven los reciben con más cariño todavía. Espero que me suceda a mí algo parecido.

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