ricardo-ruiz-de-la-sernaRicardo Ruiz de la Serna (Fundación Toro de Lidia) I MUNDOTOROlinea-punteada-firma1

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La Fundación del Toro de Lidia comienza a verlo claro. Jugar el partido donde hay que jugarlo, dejando atrás lo que ya se ha jugado. La contratación de un experto de Delitos de Odio, Ricardo Ruiz de la Serna, es un avance importantísimo a nuestro juicio, debido a la esterilidad de años de denuncias individuales frente a lo que mundotoro ha afirmado, hace tiempo, que es un delito de Incitación al Odio, porque somos un colectivo definido y perseguido como tal y no como personas individuales. En septiembre de 2015, escribimos el artículo ‘Aprendiendo a Odiar’. El primero,  al que siguieron ‘Yunamierda’, de septiembre de 2016, ‘Nuestro Orgullo’, de septiembre de 2017 y, finalmente, ‘Cyberstalking y Delito de Incitación al Odio’, en octubre de 2017, que ponía fin a la argumentación social jurídica moderna de los delitos de odio y los delitos de odio y acoso en las redes sociales.

Todos estos artículos eran reflexiones jurídicas que se resumen en una realidad plausible: ningún insulto, vejación, ataque, violación de derechos vertidos con una persona afín a la Tauromaquia, ha de tratarse como un asunto de un individuo contra otro, sino como un delito contra un colectivo, y un colectivo odiado, el de la Tauromaquia, reunido bajo una Ley de Patrimonio Cultural, un colectivo definición en el tiempo y en el espacio que la ley exige. Una demanda enmarcada en el contexto de Delito de Incitación al Odio tiene unas consecuencias de protección de la Tauromaquia infinitamente superiores a lo que se ha hecho hasta ahora, que terminaba con una multa que acusaba sonrojo.

Todos los artículos mencionados, que están  a disposición, nuevamente, de cualquier lector, fueron tomados en su día como una enésima controversia de este medio contra la Fundación del Toro de LidiaAhora se revela que no era así. Nosotros tuvimos esa convicción, basada en una realidad social donde las minorías han de ser protegidas de forma escrupulosa por la Ley. Una de las bases argumentales de la sentencia del Constitucional de Colombia, fue el el derecho de las minorías y la posible incitación al odio hacia las mismas. No entendimos, entonces, la respuesta incrédula de la Fundación a la que siempre hemos respetado, pero no hemos compartido sus estrategias, al considerarlas fuera de tiempo y contexto. Entendemos hoy las risas de entonces, hace tres años, como risas sanas. En realidad nunca estuvo en nuestro fuero, entrar en controversia.

Nos congratulamos que lo que entonces fueron críticas a este medio y acuse de recibo de ombliguismo, sea hoy una conciencia y una coincidencia de trabajo. En uno de los juicios que este medio ha tenido que sortear, demandado por los animalistas, se expuso como argumento un posible delito continuado contra un colectivo. La argumentación de los centenares de ataques y hackeos contra este portal, fue que no eran ataques personalizados contra un medio o un escritor o un periodista, sino para hacer daño a un colectivo. 

No es un ataque contra mundotoro, sino contra los lectores de mundotoro. Un colectivo. No es sólo la violación de un derecho de una empresa o de un medio, sino que la  finalidad del delito consiste en vulnerar un derecho constitucional de un colectivo: que el colectivo de afines a la Tauromaquia de todo el mundo no tengan la libertad de acceder a ese contenido de manera libre y legal. Esa era la argumentación y así fue aceptada.

 

Injuriar a un torero muerto no es por causa individual, sino por pertenecer al toreo, apalear a alguien a la entrada a los toros en Bogotá, no era un acto contra ese individuo, sino contra el colectivo de aficionados. No se eligió de antemano al apaleado, sino que fue elegido al azar de entre un colectivo. Ponerse delante de una plaza a insultar a los que acuden a ella, no es una cuestión individual, sino un acto contra contra un colectivo. Por eso, esta medida de la Fundación nos lleva a su reconocimiento y darles la enhorabuena.