Por qué prefieren Querétaro  I CRV linea-punteada-firma1

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Vi al juez de plaza de pie, traje de luto, allá en lo alto del escenario, traje oscuro caro, enjuta figura, brazo derecho en alto y mano plegada hacia abajo, con el movimiento de ordenar la la muerte del toro. Guadalajara, Jalisco, Luis David y un toro padre de Villa Carmela. Una escena entre napoleónica, neroniana y caligulesca (léase Napoleón, Nerón, Calígula), que deja de serlo cuando sólo es una sobreactuación de patriotismo reglamentante. La patria es el Reglamento. O, peor, la Patria es ‘el qué me dirán los de siempre si lo indulto’. Mal asunto. Pero el pueblo insistió de tal forma que la patria regresó al pueblo, el excelente toro al campo y Luis David hizo acopio de la Corona de laurel.

Camino de Querétaro. Por estas tierras andan los toreros. Algunos del día 12D, como Payo, viven en esta ciudad. Y la gran mayoría la han elegido porque está a caballo de Ciudad de México y de muchas ganaderías de bravo. Vas dejando a los lados los caminos que llevan a Jalos, Lagos de Moreno, San Miguel el Alto,… nombres de pueblos de tauromaquia… Esa es la Patria. La de la cultura nuestra, que se resume en los cerrados de toros del camino, los toreros de allá y de acá que hacen temporada, todos a tiro de piedra en esta zona que es ya es una patria. Y en Querétaro, dos librerías inmensas, una de Porrúa en donde andan Bolaño, Taibo, Rulfo, Hilario Peña, Martín Moreno… la narrativa mexicana más popular y culta que jamas se haya escrito.

Lo bueno de los toros es que los recuerdos no ocupan espacio. Ese bravo de Villa Carmela y la faena de David no pesan. Iberia no pedirá extra por exceso de kilos de equipaje, y, sin embargo, me pregunto que haré con tanto libro. La cultura debería estar exenta del pago del exceso de peso en los equipajes. Por el camino hacia QTRO el campo se ensancha y se termina allá donde la vista no alcanza. Hay una recta en la carretera que parece llevar allí donde nunca existe el final. Pasó la época de lluvias. Los toros están preparados para la lidia y la temporada mexicana.

Un ejército de nubes secas y cansadas se pliega en retirada desordenada en el desierto azul de un cielo africano. Tienen agua seca en su barriga cárdena clara. Los zopilotes cometa se dejan llevar por las térmicas ahorrando energía, a la espera del cuerpo muerto de carroña. Uno que parece joven o quizá viudo y viejo, pierde la estela de la corriente y aletea con angustia antes de dejarse caer cerca de una yegua que enseña al potro lo que es la patria y al lado de unos vacas bravas que vigilan la patria. Jamás hubo mejor país sin fronteras que la Tauromaquia.

Se oye el bronce de las campanas de las iglesias de QTRO. Llaman al toro, avisan de la hora de las corridas, le restan días al 12D en una ciudad indultada por el terremoto. Definitivamente dejo de ser el eterno observador que dicen que ha de ser el periodista. Siempre e invariablemente desde el exterior de las cosas, afuera de los corazones. Reclamo para este gremio de narradores la posibilidad de pertenecer lo que contamos.

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