editorial-15-10-15-511x280Qué, Quién, Por Qué I MUNDOTOROlinea-punteada-firma1

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Cualquier acto de comunicación comienza por aclarar o definir qué se quiere comunicar y a quién se quiere comunicar. Luego, tomar las riendas de esa comunicación. Es decir, ser los protagonistas de nuestra propia comunicación: que nuestra imagen no sea comunicada por otros. El problema de la mala imagen social del toreo no se debe tanto a un déficit interno de comunicación (algo subsanable en corto tiempo) sino porque, desde hace décadas, nuestra imagen ha sido comunicada negativamente por quienes tienen como finalidad nuestra desaparición.

Desde los años setenta hay un especial interés (desvelaremos por parte de quién) en comunicar una imagen cruel y bárbara de la Tauromaquia. Para centrar este problema, hemos de concretar QUÉ han comunicado de nosotros, QUIÉNES lo han comunicado. Y POR QUÉ lo han comunicado, qué interés hay detrás de esa comunicación.

¿Qué imagen han comunicado sobre nosotros? Que somos ‘el paradigma del maltrato animal’, ‘gentes incultas, insensibles, inmorales’ y ‘continuadoras de ideologías conservadoras o fascistas’.

¿Quién ha comunicado esa pésima imagen de la Tauromaquia? Primero, asociaciones internacionales del bienestar animal (tipo PETA) (utilización de animales sin sufrimiento para mejorar nuestro bienestar), luego asociaciones animalistas (igualdad de derechos entre animales y hombres) nacionales. Más tarde, la ideología vegana (una actitud ética caracterizada por el rechazo a la explotación de animales como mercancía, útiles o productos de consumo) y varios partidos políticos.

¿Por qué han comunicado eso? Buscando un objetivo que mezcla el rédito económico (un negocio de grandes proporciones) y el rédito político.

Este es el esquema esencial de la estructura desde la que se ha logrado satanizar socialmente al toreo. De tal forma ha sido así, que, hoy por hoy, no nos es posible ya revitalizar socialmente a la Tauromaquia comunicando conceptos como ‘arte’, ‘tradición’, ‘valores’… Cuando una mayoría de la sociedad ha sido bombardeada por tierra, mar y aire desde colegios hasta universidades, pasando por los medios de comunicación, con el mensaje de que somos ‘gentes crueles hacia el animal’, no podemos tratar de revertir un lavado de cerebro de casi cinco décadas, con cuestiones que exigen trabajo a ese mismo cerebro dañado.

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Esta es una máxima de la comunicación invariable en el tiempo, y en ella coincidimos con expertos de la talla de Wilbur Schramm, John Dewey, Habermas, Umberto Eco o Armand Mattelar, quien lo resumió en esta frase: ‘No se puede sembrar trigo sobre una espiga de trigo porque sembrar semilla sobre grano es tirar semilla y grano’. ‘Arte’, ‘tradición’, ‘valor’, ‘hombría’, ‘pureza’, ‘verdad’… Todos son conceptos que exigen una especial sensibilidad, y por lo tanto un trabajo de inteligencia emocional para nada básico e inasumible para quiénes ya han decidido que el toreo es una práctica cruel, inmoral y maltratadora de animales.

Estos valores son parte de los grandes activos del toreo que debemos comunicar. En el contexto actual, sin embargo, resultan insuficientes. Nos guste o no, han sido derrotados en esta primera batalla de cinco décadas. Hemos analizado a fondo las tres patas de la comunicación falsaria sobre la Tauromaquia y concluimos que el gran éxito de esta comunicación negativa contra el toreo ha sido la apertura social de un debate sobre el animal y su maltrato. Estas son sus conclusiones:

Una. Que la moral correcta y la ética superior más sensible de un ser humano coincide con las premisas animalistas, veganas y de bienestar animal. De tal forma que los preceptos ‘animalistas’ son superiores ya a los presupuestos ‘humanistas’.

Dos. Quienes han ideado esta comunicación han sido capaces de equiparar los conceptos de ‘ecologismo’, ‘medio ambiente’ y ‘equilibrio ecológico’ con los preceptos ‘animalistas’. Es decir, nos han robado nuestros argumentos para hacerlos suyos, siendo ‘ecologismo’ y ‘animalismo’ dos conceptos absolutamente contrapuestos. Hoy un niño cree errónea y manipuladamente que acunar a un gato o no comer pollo es una acción de bondad humana idéntica a trabajar por la vida de los delfines en el Estrecho.

Tres. ¿Cómo han sido capaces de ese logro? Sobre todo porque, en los últimos diez años, el grado de desculturización o de incultura, o de mala información, de información interesada o pervertida, ha sido tan grande que el mensaje anti-tauromaquia ha calado hasta hacerse una moda. Más que una moda, hoy se equipara ser un buen ser humano con abrazar preceptos animalistas. Las webs y sus trabajos organizados de tribu, la nueva política, los nacionalismos y sus intereses, la estructura violenta de activistas y el desamparo legal han acelerado esta derrota social de la comunicación de la Tauromaquia.

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¿Cuál es, pues, la mejor y más práctica comunicación actual para la Tauromaquia? Mundotoro propone y pone en práctica la siguiente:

QUÉ

La Tauromaquia es la actividad más natural, de mayor obligación ecológica y del mejor trato a los animales de cuantas se practican.

La Tauromaquia propone un debate dirigido a la mayoría ‘no activa’ o no atrincherada en un lado u otro, para demostrar que el maltrato animal viene justo del lado de quienes nos acusan: el maltrato es su gran negocio, el de bienestaristas, animalistas, veganistas y grupos subvencionados políticamente que han consentido que el animal sea el objeto de uso de consumo más rentable de Occidente. Lo demuestra el hecho de que existan leyes de consumo animal destinadas a fortalecer el negocio.

QUIÉNES

Para lanzar este mensaje, se necesita de orden, estructura, y planes detallados que impliquen de forma organizada a aficionados, públicos, profesionales, medios de comunicación especializados y medios generalistas (con inversiones y compra de espacios en estos). Se necesita saber qué decir y decir sólo eso. Insistir estructural y metódicamante, con paciencia, en estos dos mensajes clave. Huir del frentismo defensivo. Focalizar la idea de maltrato, engaño, perversión, en quienes nos han dañado tanto, provocando el gran debate moral. Es decir, ser capaces de darle vuelta al calcetín, enseñar qué hay debajo de la alfombra. Animalismo, bienestarismo, veganismo, mascotas, negocio, política… tienen hilos de conexiones evidentes y todos participan del maltrato animal. Porque son su negocio, de dinero o de votos. La tauromaquia ha sido un elemento publicitario de manejo de sensibilidades con intereses económicos y políticos.

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POR QUÉ

¿Quiénes deben lanzar este mensaje? La Tauromaquia necesita de personas comunicadoras, hombres y mujeres que salgan en los medios, que sean identificados con ella. No es posible comunicar sin referentes de voces, sin rostros ni personalidades atractivos y talentosos. En comunicación es tan importante lo que se dice como quién lo dice.

Quienes pongan voz y rostro al mensaje tienen la ardua tarea de demostrar a la sociedad que no son, que no somos, los radicales maltratadores, los restos de la caverna fascista, los incultos, el lobby taurino, etcétera. Esta comunicación, y así ha de manifestarse desde el minuto uno, no parte del taurinismo inmovilista o de una clase social española determinada o de unos personajes determinados ya conocidos en el guión anterior.

Quienes pongan rostro y voz han de demostrar a la sociedad que forman parte de un segmento social transversal en edad, en ideología política y en sexo. De un conjunto de ciudadano tolerante, comprometido socialmente, moderno y sensible con los tiempos, las gentes y las tierras de España. Por eso los líderes no pueden ser los de siempre. En la foto no pueden salir los que ya estuvieron en anteriores intentonas, los ya conocidos por décadas. El por qué, nuestro por qué, nuestra modernidad, nuestra vigencia, nuestros derechos, han de tener unos rostros y voces creíbles para la sociedad.

Primera entrega del ciclo ‘Tauromaquia y buen trato animal’