icono-sumario Robleño, Perera y José Garrido, en el cartel

icono-sumario Toros de Adolfo Martín

icono-sumario Sexta de la Feria de Begoña de Gijón

Vídeo del triunfo de Robleño I MUNDOTOROlinea-punteada-firma1

JOSÉ MIGUEL ARRUEGO > Gijónlinea-pie-fotos-noticias.

Debutó con nota muy alta Adolfo Martín en El Bibio. Una corrida fina, vareada, prototípica de su encaste, seria y astifina – posiblemente la de más trapío de la feria – que además ofreció un comportamiento interesantísimo. Tuvo carácter el lote, raza, personalidad y dio importancia a todo cuanto se les hizo, porque hubo que apostar para sacarles partido. Triunfaron fuerte Robleño, que estuvo en maestro con un lote con mucho que torear, y Garrido, que debutó a lo grande como matador en Gijón. Perera por su parte no se encontró cómodo con su lote pero fue capaz de cortar una oreja de su segundo.

Robleño es una apuesta segura en este tipo de carteles. Por su solvencia y capacidad para lucir este tipo de animales y por el modo de imponerse y sacar rédito de sus embestidas. Garrido mataba por primera vez los Albaserradas de Adolfo y su presentación fue inmejorable. No le pesó la corrida, le cogió pronto el sitio y la distancia a sus dos toros y acabó toreando de manera soberbia al que cerró plaza con la mano zurda.

Estrecho de sienes, entipado y guapo, el animal que abrió plaza fue un toro encastado, que pidió el carnet para entregarse. Lo entendió perfecto Robleño que llevó a cabo una faena impecable. Se anticipó siempre a la voluntad del animal al que sometió y empujó para delante con oficio y recursos.

Más fuerte el cuarto, fue también el más complejo porque no regaló ni una sola embestida. Un toro exigente para un torero con el sitio y la capacidad de Robleño, que con gran inteligencia, ganándole un paso en cada cite, provocándole con la voz, tragando y consintiendo, se impuso a él muletazo a muletazo, serie a serie, en una labor vivida sin música y con gran tensión desde el tendido porque la faena transpiró autenticidad. La estocada, cobrada a ley, dio paso a una de las orejas de más peso de la feria.

Abrió más la cara el tercero, un cárdeno exigente frente al que dio la talla José Garrido, que debutaba como matador en El Bibio. Primero se dobló el extremeño con el animal para principiar faena y luego le aguantó y consintió en cada muletazo para estirar su embestida con pulso y aguante, con tacto y sin violencia. Hubo una serie de naturales magnífica, que fue el cúlmen de un trasteo que además remató con prontitud con el acero.

El sexto tuvo petróleo en el pitón izquierdo, pero había que buscarle el fondo. Garrido nunca le dudó, tiró con pulso y temple de la embestida y extrajo los mejores muletazos de la tarde. Naturales de una gran profundidad, incluso dejándose ir con gusto detrás de la embestida. Quizá el premio se antojara escaso para la entidad de la faena.

El cinqueño segundo, de recogida testa y armónicas hechuras, tuvo calidad, ritmo y humillación. Un toro de nota que ya embistió claro y humillado al capote de Perera, que destacó en un quite a pies juntos. De la faena de muleta sobresalieron las primeras series con la derecha, muy despaciosas, con el toro gateando detrás de la muleta, pero cuando eñ extremeño cogió la zurda, el viento molestó, la faena fluyó menos limpia y más discontínua, y la cosa no acabó con la brillantez inicial.

El quinto el que menos personalidad sacó. Toro que tendió a desentenderse del engaño y nunca viajó metido en las telas. La faena de Perera transcurría sin especial brillantez hasta que el torero recriminó a un espectador que le censuraba desde el tendido. El público reaccionó a favor del torero, que puso la fibra y el calor que hasta entonces le faltaba a la obra. El esfuerzo fue coronado además de una buena estocada.

 

Hierro de Adolfo Martín Plaza de toros de El Bibio. Sexta de la Feria de Begoña. Dos tercios de entrada. Toros de Adolfo Martín, serios, vareados, en el tipo de su encaste. Varios de ellos aplaudidos de salida. Corrida muy importante, seria, exigente, con carácter. El segundo tuvo mucha calidad y el sexto un gran pitón izquierdo. El quinto fue el más deslucido.Saludaron en banderillas Joselito Gutiérrez y Guillermo Barbero. También brilló con los palos Jesús Díez Fini logo-mundotoro-fichas-crónicas
Fernando Robleño, oreja y oreja tras aviso.
Miguel Ángel Perera, palmas tras aviso y oreja.
José Garrido, oreja y oreja.