Video resumen de la segunda de Otoño I CANAL TOROSlinea-punteada-firma1

 

JOSÉ MIGUEL ARRUEGO > Madridlinea-pie-fotos-noticias

Toreó con ese desparpajo con el que se desenvuelve ante cámaras y micrófonos. Con sinceridad e ingenuidad a partes iguales. Con más actitud que recursos, pero sin una renuncia. Román dio cuanto tuvo, se hizo con su oreja, miró de reojo la Puerta Grande, y se quedó posicionado para el 2017. Tiempo tendrá de, sin perder su disposición, serenarse y crecer. Y, cuando las orejas mitiguen las prisas, torear con el temple y el asentamiento que un día se le atisbaron de novillero en esta misma plaza, y con esta misma vacada. Mientras tanto, tardes como la de hoy ponen su nombre en valor, porque, después de confirmar con éxito en San Isidro y puntuar en verano, su tarde otoñal es algo así como una presentación en sociedad ante el espectador ocasional.

Muy desigual de tipos, con mejores hechuras que caras, la corrida de Fuente Ymbro resultó entretenida. Más por su diversidad de matices que por las virtudes de su comportamiento, el lote de Gallardo sirvió sin embargo para calibrar la actitud de la terna. Emergieron del conjunto los dos primeros toros. El que partió plaza por su prontitud y nobleza, pese a que su falta de cuello le impidió terminar de humillar, y el segundo por su alegría, aunque se consumió pronto. Sin opción alguna cuarto y quinto, deslucidos y con problemas derivados de su mansedumbre, el lote de Román, sin ser fácil, fue sin embargo lote de apuesta. Y permitió al valenciano tirar la moneda al aire.

Al castaño tercero, reunido, hondo, bajo y badanudo, Román le cortó la primera oreja de la feria. Lo saludó con lances rodilla en tierra el valenciano, y como el animal perdió las manos durante el tercio de varas del propio ímpetu en su embestida, surgieron algunas protestas. En banderillas, pese a su prontitud y acometividad, no terminó de despegarse de los vuelos y ese defecto lo acrecentó en el último tercio, donde repuso a la altura del tobillo y estuvo a punto de prender al torero por el pitón derecho, por donde era casi imposible ponerse delante. Por eso Román basó su faena por el lado zurdo, y dio forma a una obra honesta, de planta firme y mucho corazón. Hubo naturales a pies juntos de mucho mérito, pero sobre todo hubo actitud, disposición y ninguna duda ante tan incierta acometida. La estocada entera sirvió para rubricar la trascendencia de su obra.

Muy ofensivo el sexto, de imponente percha. Ensillado, cuesta arriba, largo. Se fue al relance en el primer puyazo, derribó en un arreón y salió suelto. Muy engallado siempre, marcó querencia en banderillas y apretó para los adentros. Encontró acomodo Román en terrenos del cinco, logró sujetar allí al animal, y en paralelo a las tablas ligó dos series con la derecha que tuvieron emotividad por la transmisión del astado. Puso pasión el torero, muy arrebatado, incluso sufrió una voltereta cuando trataba de cerrar una serie con un pase del desprecio, y, por esa manera de atacar y de atacarse, a la gente le llegó la predisposición del valenciano. Volvió a ser atropellado en un desdén, cerró por manoletinas, agarró una buena estocada después de un pinchazo y saludó una ovación sin ningún voto en contra.

No cortó orejas pero Eugenio de Mora refrendó su imagen de torero recio. Abrió la cara el primero, con cuajo, musculado, algo ahogado de cuello. Embistió sin demasiado celo de salida y se dejó pegar en varas antes de acometer con más prontitud y transmisión que fuelle a la muleta del toledano, que inició faena de rodillas en el tercio, encajado y torero, para luego basar en la mano derecha una labor templada y enfibrada al tiempo, en la que, citando siempre con la muleta por delante, fue capaz de darle consistencia a la obra, pese al derrote que el astado lanzaba al final del embroque. Valoró el público la labor del castellano, sobria y austera, aderazada con un ramillete de trincherillas en el epílogo, y rubricada de pinchazo y estocada. Saludó una fuerte ovación.

Muy fuerte el cuarto. Con más alzada, voluminoso, musculado. Embiste sin entrega al capote de Eugenio de Mora y sale suelto del primer puyazo. Mansea también en el segundo y, precisamente por ese defecto, es complejo de fijar en banderillas. Trató de darle celo Eugenio de Mora en el inicio, y ya en los medios, trató de provocarle, ganarle un paso, aprovechar sus querencias… pero su apuesta, con criterio, sentido y madurez, nunca contó con la respuesta del astado. Su seria actuación la cerró con una soberbia estocada.

Largo de viga el segundo, cornidelantero, con longitud de pitón. Tuvo ritmo y tranco de salida y Juan del Álamo lo toreó acompasado a la verónica, ganando terreno. Sensacional la media. Tuvo fuerza el inicio, con el toro empujando mucho para delante, con alegría y galope, y Del Álamo moviéndolo en dos series que tuvieron su intensidad. En la tercera molestó más el aire, el torero se quedó más encima, y la faena perdió limpieza. Tampoco con la zurda remontó la obra, y el público se puso a favor del animal. Se silenció al salmantino después de una buena estocada.

Con la cara para delante el quinto, muy serio y ofensivo, algo montado, con cuajo y remate. Con más humillación que recorrido en el capote de Juan del Alamo. Tampoco en el último tercio el animal se desplazó, tendió a quedarse debajo, y cuando trataba de torear al natural fue prendido de modo muy violento. Volvió con agallas a la cara del toro tras la tremenda paliza y se justificó sobre la mano derecha. Recibió el respeto de Madrid tras acabar con él de estocada corta.

Hierro de Fuente Ymbro - España Plaza de toros de Las Ventas. Segunda de la Feria de Otoño. Tres cuartos de plaza. Toros de Fuente Ymbro, muy desiguales de tipos, de mejores hechuras que caras. Destacó la alegría y prontitud del segundo, y la nobleza del primero, que no humilló. Más complicados los restantes. logo-mundotoro-fichas-crónicas
Eugenio de Mora, ovación tras aviso y silencio
Juan del Álamo, silencio tras aviso y silencio
Román, oreja y ovación tras aviso