ÁLVARO ACEVEDO

SEVILLA (España). Salvador Távora es uno de los protagonistas de la Feria del Toro. Su espectáculo homenaje a Villalón, Una Fantasía Vaquera, cierra cada jornada en FIBES llenando de arte el Pabellón Plaza. Távora ha estado en el stand de Mundotoro para comentarnos algunas cuestiones de su fantasía.

Salvador, ¿qué ha querido aportar este año con Una Fantasía Vaquera?

He intentado darle una vuelta a todo lo realizado en otras ediciones, dejar a un lado las frivolidades y dramatizar el espectáculo con la figura de Villalón, que además de poeta y ganadero, fue un hombre de una gran sensibilidad literaria. Hemos querido unir toda la literatura que brota a partir del mundo campero a un espectáculo de imágenes que tuviera coherencia con esa obra de Villalón. En cada espectáculo he ido poniendo un granito para acercar la cultura histórica a la Fiesta de los Toros.

¿Percibe que está gustando la obra?

Desde el principio. En la inauguración, Su Majestad el Rey estaba encantado, y a la gente en general le ha sorprendido, que es lo máximo a lo que se puede aspirar en arte. Hay gente que vienen a verlo dos o tres veces porque quieren entender cosas que no hay que entender, sino sentir. El toreo es un sentimiento, y la lidia no hay por qué entenderla, sino sentirla.

¿Pero no han chocado algunas partes de la obra a la gente del toro?

Sí, sobre todo el pelele goyesco que baja del techo para que el toro arremeta contra él. Hay quien interpreta el pelele como si fuera un torero, y cree que he sublimado al toro y al caballo pero no al matador. Pero esos equívocos son producto de determinada incultura. Yo sólo pretendo demostrar la bravura del toro, y por ese pelele de Goya baja toda la historia trágica del toreo y la historia artística de España.

¿Puede sentar mal a algún torero?

Sería un absurdo total. Sin tragedia no habría torero ni toro. Me duele porque el espectáculo tiene cosas bellísimas y eso es de lo mejor. Puede que algún torero vea la escena desde su propia historia, pero la historia particular de cada uno es mínima, insignificante, al lado de la general, de la colectiva. El espectáculo pone en cuestión todas esas cosas.

Otra de las cosas bellas es la mezcla de música clásica y flamenco.

Es que el flamenco se está elevando hasta ser un sonido casi clásico. En ambas músicas hay un sentimiento trágico, de dolor. El arte tiene que acercarse mucho más al dolor y dejemos la alegría para cuando termine el arte.

Además, en la obra están presentes las verdades fundamentales de la existencia humana: La vida y la muerte.

Desde luego, y en el toreo tienen que estar estos elementos más que en ningún otro sitio.

Finalmente, ¿qué opinión general tiene de esta Feria del Toro 2002?

Que cada vez es más selecta. El público sabe lo que busca y lo que viene a ver. Por eso se ha hecho este espectáculo. El toreo es cultura y en esta feria nos acercamos cada vez más a la cultura y nos alejamos de la romería.