icono-sumario Defensa es acción, actuar, preparación, entrenamiento, alerta

icono-sumario La única radicalización es el temor a ser valiente

icono-sumario Necesitamos un líder, unos líderes con nombres, apellidos, discursos, agallas, imagen, inteligencia, valor

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Defensa es ponerse los guantes de box I ROCKOlinea-punteada-firma1

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Bertolt Brech, poeta, dramaturgo, comunista sin partido militante, perseguido por Hitler, humanista convencido, afirmó lo siguiente: ‘Cuando la verdad llegue a ser demasiado débil para defenderse, ha de pasar al ataque’. Mi tocayo Chaplin, cuando comenzaba en Estados Unidos la caza de brujas de McCarthy, dijo: ‘Lo malo de ser viejo, es que uno no tiene como defenderse’. La Tauromaquia es vieja, objetivamente vieja, y su verdad social, objetivamente débil. Quizá por estas razones estamos detenidos en una fase de movimiento en círculos que resumimos en esta expresión, en ‘defender la Fiesta’. Ahí voy. Defensa. Fiesta.

Defensa. ¿Cuál es la idea fundamental de la defensa? Es la de parar un golpe. ¿Por qué señal se distingue? Se distingue porque en ella se espera el golpe que se debe parar. Esta máxima de Cláusewitz sirve para la defensa en el boxeo, la esgrima, en el ajedrez, en la dialéctica, en la vida misma. Defenderse no es pararse a esperar a ser atacado o agredido. Defenderse es estar preparado para parar el golpe, es decir, estar preparado para luchar. Saber dónde y cuándo nos van golpear y detener el golpe es actuar por delante del agresor.

Fiesta. ¿Qué es la fiesta? No es un ente. No es un término aséptico. No es, como han hecho creer los antis, la expresión de un lobby. Fiesta somos todos nosotros. Fiesta eres tu que me lees, soy yo, es el otro, el que madruga en el campo, el que juega en la calle con el toro en su pueblo, el que paga una entrada, todos, uno a uno, seres humanos y ciudadanos de derecho. No es el negocio. Fiesta es una parte del pueblo. Eso es lo que ha de quedar claro de cara a un país, que, a causa de un mensaje tan efectivo como bien trabajado por los antis, cree que Fiesta es el chiringuito de los fachas, señoritos y violentos.

En mi opinión, estos son los errores de concepto con los que nos estamos moviendo en en círculo. Defensa es acción, actuar, preparación, entrenamiento, alerta. Defensa es ponerse los guantes de box y dejar los guantes blancos de servir. Defensa es, tanto o más, denunciar como ser denunciado. Defensa es parar cada golpe con otro golpe. Defensa no es sólo reclamar derechos cuando nos pisotean sino lograr que nunca sean pisoteados. Y Fiesta son ciudadanos con sus derechos, no un negocio, no una actividad o manifestación con ánimo de lucro a través de una animal, sino el derecho individual que pasa a ser colectivo.

Lo escribí en mi cuenta de facebook: llevo años poniendo la otra mejilla y ya no la voy a poner más. No voy a esperar a ser agredido, insultado, humillado, para acudir a un tribunal a denunciar. De hecho, mi abogado Moeckel sabe que el que acumula denuncias es un servidor. Y mundotoro. Por opinar, por alzar mi voz, errada o no, mi voz y la de este medio, y la de los periodistas de este medio, desde hace muchos años. Tantos como cuando decidimos que defensa era parar el golpe. Y golpear donde duele. Desde antes de la prohibición de Barcelona, cuando esto de los tribunales le sonaba al toreo como la falacia del unicornio, aquí llegaron amenazas, demandas. Hemos sido perseguidos.

Que la sociedad sepa que el toreo es hoy, la única ideología o pensamiento perseguido por administraciones y clase política. Que la sociedad, el aficionado, el público, sepa que mis amigos de la Fundación tienen mi máximo apoyo y respeto, pero que nosotros entendemos defender la fiesta y su defensa igual que Clausewitz. Que la defensa es parar el golpe, no solo exigir que nos reparen los daños del golpe. Tribunales, sí. La calle, más. Que nosotros, además de denunciar ante la justicia, también debemos correr el riesgo de ser denunciados porque esta es la señal de que hacemos daño real. Desde que este medio comenzó su solitaria batalla contra el animalismo y el negocio de la mascota, las denuncias han llovido más que todo un diluvio.

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Llevo años poniendo la otra mejilla y ya no la voy a poner más| REDWOODBOXING.COMlinea-punteada-firma1

Si mundotoro fuera quien decide qué es defensa de la Fiesta, mañana el encierro de Pamplona comenzaría media hora más tarde para que el mundo entero, para que todos los medios del mundo, supieran que somos la única ideología, el único pensamiento, la única sensibilidad, el único derecho de un país occidental, perseguido y abandonado por las instituciones democráticas y autoridades. Pero no eso no depende de nosotros. Sentimos aquí una vergüenza sostenida y callada al comprobar que a veces ha de pagarse con un muerto ciertas cosas que dejamos a medias. Yo, personalmente, con un muerto de los míos, con un hermano mío, me pongo los guantes y subo al ring. Para defender la fiesta. Y si alguien nos acusa por esto de radicales, les diremos que la única radicalización es el temor a ser valiente. Y hay mucho miedo a ser valiente por ahí. Demasiado.

Y tras el paseíllo, si de mundotoro dependiera, ni Dios desplegaría un capote en varios minutos hasta que el mundo supiera que somos perseguidos y abandonados en esa persecución. Pero no depende de nosotros. Y si de mundotoro dependiera, en cada feria de aquí hasta que lo justo nos ampare, hasta que dejemos de ser esos parias sin derechos, esos machos castrados en derechos, esas hembras vaciadas de sus derechos, haría sonar en cada paseíllo el himno de la alegría de Novena de Beethoven, que, como se sebe, es el himno de la Unión Europea. Y otro día volarían miles de palomas, y otro día los toreros caminarían por las calles sus vestidos de luces entre las gentes, y otros días, siempre, todos los días de micrófonos de todos los medios, expresaría mi eslógan: yo también quiero ser libre. Hay tantas cosas sociales que se pueden hacer. Tantas. Tantas todos los días.

Es hora de subir al ring y ponerse los guantes. Es hora de la esgrima, ya, ahora, ayer, años atrás, cuando ya nos insultaban, cuando ya éramos, los visos y los que han muerto, hijos de puta, asesinos, cabrones, fascistas, cuando ya estábamos muertos de acción… cuando nos vejaban gritando todo delante de las fuerzas de (su) seguridad. Es hora de hombres y mujeres. De ser hombres y de ser mujeres. De gestos públicos hacia la sociedad. Hacia el pueblo. Decir basta. Necesitamos un líder, unos líderes con nombres, apellidos, discursos, agallas, imagen, inteligencia, valor. Para ponerse los guantes. No saben cómo y hasta donde desprecio la violencia. Pero no saben hasta donde más, mucho más, desprecio lo pusilánime, el despacismo, la estrategia del círculo, la espera dentro de la desesperación.

Lo malo de ser viejo es que uno no tiene cómo defenderse, dijo Chaplin frente a McCarthy. Nosotros somos un medio joven, de apenas 12 años de vida. Pedimos a quien se sienta con esta misma juventud, apoyo y amparo, porque lo vamos a necesitar. Pedimos aliento porque vamos a seguir poniéndonos los guantes cada día. Coleccionando querellas si es necesario. Incluso con el riesgo probable de desaparecer. Llamaremos banda de terroristas, delincuentes, criminales, acosadores, mal nacidos, a cada tipo que nos agreda. Podemos ser los hijos de puta más cabrones si mean encima del cadáver de uno de los nuestros. Sí. Leen bien. Los más.

Diremos alto y claro a los gobiernos de uno y otro signo que menos sacar la lengua a pasear en ‘defensa’ de la Fiesta hasta que no entremos en los Presupuestos Generales del Estado. Diremos alto y claro que Cifuentes se tape si ayudar a la Escuela de Tauromaquia es que la nueva empresa de Las Ventas costee los 220.000 euros que salen delo bolsillo de los aficionados. Diremos que dejen de mentir, dejen de ponerse medallas que no son suyas. No le diremos a los gestores del toreo que digan eso, porque es un imposible, pero sí les exigiremos que no cierren la tienda en fin de semana, que ahí suelen nacernos los muertos, en esos días de tantos toros. A la policía que se ponga las pilas y deje de proteger al delincuente. Lo diremos aunque nos cuesten denuncias, enemistades o lo que sea, que será bienvenido. Lo diremos buscando la libertad y nuestros derechos. Lo diremos porque esta herida de la Fiesta jamás cicatrizará sobre la espina de los derechos robados.

Sonó hace años la llamada ¡Segundos, fuera¡