Padilla en hombros en Santarém  I PEDRO BATALHAlinea-punteada-firma1

 

FRANCISCO MORGADO > Santarémlinea-pie-fotos-noticias

Una tarde con la temperatura marcando los 44 grados, vació literalmente los amplios tendidos de sol, en cuanto que unos cuantos valientes se acomodaron, debajo de un tórrido calor, a ver esta corrida mixta en la Monumental de Santarém. Juan José Padilla lidió dos toros de la ganadería de Paulo Caetano. El torero de Jerez, es un lidiador que, por los motivos que todos sabemos, encandila mucho a los públicos, pues torea para ellos desde que entra en la plaza hasta el final. Busca los motivos, sea de rodillas con capote y muleta, sea con banderillas, mezclando un cierto tremendismo con toreo bueno, que encanta los tendidos.

Su primero se huía de la muleta, pero él lo buscó en todo o sitio, haciéndole pasar, arriesgando hasta que el toro lo arrolló de manera fea, que lo podía maltratar. Terminó mermado, recogió a la enfermaría donde salió a lidiar su segundo, un toro repetidor, noble y con fondo, que le permitió tandas por ambos pitones, terrenos de cercanías, desplantes, un poco de todo. Un éxito más en tierras lusas, pero los triunfos se buscan y nada se puede decir sobre las ganas y el querer de este torero, que es un guerrero de la vida y del destino.

Abrió la corrida lo rejoneador Luis Rouxinol, enfrentando a un toro de Cunhal Patricio, que era mansurrón, refugiado en tablas y que no acudía a los cites. Lidia de trámite. Su segundo era un murubeño de Guiomar Moura, que tenia calidad, fijeza y era pronto de investidas. Con el pudo andar a gusto, ejecutando con maestría la ejecución de las banderillas. Terminó con un par a dos manos.

João Moura Caetano lidió el segundo y el quinto. Lo primero de su lote era Cunhal Patricio y fue noble y colaborador, sobretodo porque fue muy bien conduzido por su lidiador, sin brusquedades y con temple. Los hierros de castigos fueran colocados en lo alto y en la superficie de una moneda, después de cites largos y encuentros en los medios. Las banderillas fueran un himno al toreo bueno y de regusto, al temple con la marcación correcta de todos los tiempos del toreo a caballo. Su segundo, de la ganadería de su padre Paulo Caetano, duró poco, no tenía fondo y no transmitía. Se pedía únicamente corrección de movimientos y fue lo que hubo.

Los Forcados de Santarém fueron irregulares en sus actuaciones, concretizando apenas después de algunas tentativas no logradas.

Hierro de Paulo Caetano - Portugal Plaza de toros de Santarém. Segunda de feria. Un cuarto de entrada. Un toro de Maria Guiomar Moura, para caballo, bien presentado y bueno para el toreo. Dos toros de Cunhal Patricio, para caballo, uno con pocas opciones y otro bueno. Dos toros Paulo Caetano, uno noble pero con poco fondo y otro, que cerró plaza de triunfo grande. (vuelta al ganadero) Hierro de Cunhal Patricio - Portugal
Juan José Padilla, dos vueltas y dos vueltas con salida en hombros
Luis Rouxinol, vuelta y vuelta
João Moura Caetano, vuelta con ovación en los medios y vuelta