Resumen de la final del Certamen de Novilladas I PLAZA 1linea-punteada-firma1

JOSÉ MIGUEL ARRUEGO > Madridlinea-pie-fotos-noticias

Fueron los dos novilleros más destacados del certamen. En los festejos clasificatorios y también en la final. Suyas han sido además, las dos únicas orejas que se han cortado en estas nocturnas, que han servido para sacar a ambos del anonimato. Lástima que a estas alturas estén todos los certámenes de septiembre con los carteles en la calle porque tanto Pablo Atienza como Jorge Isiegas han mostrado condiciones, sustentadas además en un buen concepto del toreo, para canjear por varios contratos más allá del que, en justicia, deberían recibir en la Feria de Otoño.

Se lidió una preciosa novillada de Ana Romero, muy en la línea Santa Coloma, con la que adquirió antigüedad esta vacada, que por cometer el pecado de mantener sus ejemplares fieles a su estirpe aún no había lidiado un festejo completo en Las Ventas pese a los numerosos éxitos que jalonan su ya dilatada trayectoria. Del envío sobresalieron los dos primeros ejemplares, si bien, aunque al tercero le faltó raza y empuje y a los dos siguientes les sobraron complicaciones, el conjunto mantuvo siempre el interés.

Una pintura el primero, no podía disimular su procedencia. Lo lanceó con compostura, ganando terreno, Pablo Atienza, quien reeditó y amplificó la buena imagen ofrecida el día de su debut. Tuvo nobleza el santacoloma pero le faltó humillación. El segoviano le cogió pronto el sitio (la colocación fue uno de los secretos) y manufacturó una faena basada en la mano derecha de excelente corte. Muleta por delante, enfrontilado con el animal, tiró con temple y parsimonia de su embestida y lo mató con rotundidad. La oreja, indiscutible.

Que Atienza quería salir en hombros quedó claro desde que se fue a chiqueros a recibir al cuarto, utrero serio y fuerte que no fue tan ‘fácil’ como su hermano, pues cuando pasó lo hizo siempre protestando y sabiendo lo que se dejaba detrás. Eso por el derecho, porque por el lado zurdo le tiró un viaje al pecho en el segundo muletazo. El público vio la condición del animal y dio importancia a cuanto hizo el segoviano, que se plantó con firmeza delante de él y, de nuevo muy bien colocado, dejándole la muleta en la cara y provocándole con la voz, le extrajo series de mérito e importancia. Se ajustó por bernadinas antes de que un bajonazo le dejase sin Puerta Grande.

El segundo fue otro dije. Embistió al paso, como dormido, pero aún sin descolgar fue obediente a los toques. Tuvo también buen dibujo la faena de Jorge Isiegas, quien sobre todo al natural ligó tandas con despaciosidad y asentamiento, aguantando esa manera tan incierta de embrocarse que tenía el animal, aunque luego su viaje fuera franco. El cierre a dos manos tuvo sabor, la estocada fue efectiva, pero incomprensiblemente faltaron pañuelos para demandar el trofeo, y el presidente no lo concedió.

El quinto, sin salirse del tipo de su encaste, tuvo presencia y trapío. Tampoco fue sencillo de trajinar porque después de dos series compuestas y templadas de Isiegas se orientó y comenzó a desarrollar. Tuvo mérito lo que le hizo el aragonés, porque tragó, provocó con la voz y corrió la mano con criterio con la mano derecha, pues por el lado zurdo el de Ana Romero fue aún más complejo. La espada le quitó reconocimiento.

Cornicorto, pero hondo y con la cara para delante, el tercero aunaba cuajo y tipo. Pareció lesionarse en varas, de donde salió renqueando, y dentro de su nobleza, amagó con claudicar en varias ocasiones durante la faena de Adrien Salenc, quien a pesar de actuar mermado por una fuerte voltereta recibida hace unas semanas en Francia que le produjo una lesión en el hombro derecho, se expresó con torería y garbo. Una pena que varios muletazos descritos con sutileza, no terminaran de calar por la falta de transmisión del astado.

El que cerraba plaza volvió a los corrales y el sobrero de Dolores Rufino, al que faltaba un mes para cumplir los cuatro años, pasó sin emplearse ni transmitir nada en su desclasada acometida. Adrien Salenc lo intentó durante largo rato sin alcanzar el estímulo pretendido entre los de arriba. Lo mejor de su actuación un torero quite a la verónica al segundo.

Hierro de Ana Romero - España Plaza de Toros de Las Ventas. Final Certamen Novilladas Nocturnas. Casi un tercio de plaza. Novillos de Ana Romero, (divisa que hoy adquiría antigüedad), de buena presencia, en tipo, desiguales de volúmenes (con más trapío tercero, cuarto y quinto), y de juego dispar. Mejores los dos primeros. Noble y sin transmisión el tercero, más complejos cuarto y quinto. Un sobrero de Dolores Rufino (6º), deslucido.
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Pablo Atienza, oreja y ovación.
Jorge Isiegas, vuelta al ruedo tras petición y silencio.
Adrien Salenc, silencio y silencio tras aviso
Incidencias: Entre las cuadrillas destacaron Pedro Iturralde a caballo y Gómez Escorial y José Manuel Mas con el capote. Expuso con los palos Yelco Álvarez, que saludó montera en mano.