icono-sumario Desnudar el alma a base de un toreo puro. Esa fue la verdad de Ureña

icono-sumario Su mejor faena en Las Ventas, en una de las faenas del año en Madrid

icono-sumario Sinceridad absoluta. Sin artificios, ni recobecos. Hasta llegar al desgarro

Ureña, con el gran sexto de Adolfo Martín I MOVISTAR PLUSlinea-punteada-firma1

MARIBEL PÉREZ > Madridlinea-pie-fotos-noticias

 

 

Se torea como se es. Con la verdad por bandera. Ese fue su lema: Sinceridad absoluta. En su máxima expresión. Sin artificios, ni recobecos. Hasta llegar al desgarro. Que contagió a Las Ventas entera con la misma sinceridad con la que él toreó. Madrid a sus pies. Desnudar el alma a base de un toreo puro. Esa fue la verdad al desnudo de Paco Ureña. Su mejor faena en Las Ventas, en una de las faenas del año en Madrid. De murciano (de Lorca), a Murciano, un importante toro de Adolfo Martín al que cuajó al natural toreando sin artificio, sin ningún aditamiento en una faena transparente, clara como el agua. Ayuna de cualquier circunstancia ajena que la revistiera. Brutal al natural, una serie a pies juntos de frente. Soberbio y cumbre otra con el compás abierto al final. De dos orejas. Más valor tiene incluso torear así con el escafoides fracturado. Lesión que se produjo esta tarde después de venir tocado desde su encerrona en Lorca. Pero la espada dijo no. Y se atravesó cerrando una Puerta Grande de ley.

‘Soy feliz… Soy feliz…. Da igual…’, repetía el torero al dar la vuelta al ruedo con ese pesar clavado en el alma acordándose de lo que pudo haber sido y no fue y también seguramente, de Murciano, que tuvo transmisión, profundidad y humillación a raudales. Ese sexto y el quinto -al que faltó raza pero tuvo calidad- fueron los mejores toros de una emotiva corrida de Adolfo Martín, cuyos cuatro ejemplares restantes, con diferentes comportamientos, tuvieron complicaciones pero mucha viveza en un encierro que respondió a lo que esperaba de él el sector torista y que dio espectáculo. Mucho oficio y firmeza demostró Rafaelillo con un lote avisado y complicado, mientras que Robleño demostró solvencia ante el peligroso segundo y después ante el enclasado quinto.

Cuajó Ureña al sexto, Murciano de nombre, que tuvo humillación, transmisión y gran profundidad en sus embestidas. Iniciando el trasteo, una dura voltereta enrabietó al torero, que sometió con la derecha a Murciano en una serie clave que hizo romper la gran obra. Un faenón al natural, muy transparente, pleno de sinceridad y de entrega máxima, desgarradora faena al natural, de la que destacó una gran serie a pies juntos de frente con la zurda y otra con el compás abierto al final de su actuación en la que Madrid rugió al unísono y se le rindió al torero, que pinchó en el primer intento. Y como el azar es caprichoso y cruel, a veces, hizo guardia la espada después. Burlón destino. Y desagradecido también. Eso fue lo que terminó de congelar a la plaza a la hora de pedir las dos orejas que merecía por ley. Incluso fue prendido en el muslo en el embroque. Ureña dio una vuelta al ruedo visiblemente emocionado.

Ese desgarro y autenticidad también los desplegó en el tercero, un toro cornipaso y avisado que venía al paso y desarrollando, sin recorrido, aunque sí humillaba. Le firmó Ureña una faena de gran sinceridad, desde su saludo a la verónica, muy vibrante. Trató de quedarse quieto y correr la mano, muy auténtico, desgarrador incluso. Sin embargo, no todo el mundo percibió el esfuerzo que fue grande, incluso sufrió una contusión en antebrazo izquierdo y en la muñeca derecha al finalizar una tanda. Se puso muy de verdad, incluso el gesto de matarlo recibiendo en los medios del que también salió prendido recibiendo un fuerte golpe en el vientre. Pinchazo y estocada. Ovación con saludos.

Largo y bajo, el primero, de nombre Aviador, amagó con saltar al callejón y no humilló de salida en el capote de Rafaelillo. Gazapón, se venía andando y sin fijar en los primeros tercios y cumplió sin más en varas. Sin celo ni entrega se movió en banderillas. Toro listo, avisado y ágil de cuello. Rafaelillo se dobló con el y lo lidió con inteligencia. Sobre las piernas, listo para aguantar dudas y regates, incluso para robarle algún muletazo suelto. Faena de mérito y esfuerzo. Estoconazo al segundo intento y gran ovación tras leve petición.

Bizco del izquierdo, muy amplio de pitones y acapachado de cornamenta fue el cuarto, que aunque se dejó torear en el saludo y en el posterior quite de Robleño, luego durante la faena de muleta tendió a meterse por dentro y al tercer muletazo el torero tenía al toro encima. Rafaelillo firmó otra labor de torero conocedor de este encaste y solventó con capacidad las complicadas embestidas de un oponente que tuvo menos emoción que sus hermanos, por esa razón el público se metió menos en la faena. Pinchazo y estocada casi entera. Saludó otra ovación.

Amplio de sienes y acapachado fue el segundo, que no se empleó de salida y sin recorrido, reponía y buscaba. Un ajustadísimo quite por chicuelinas le hizo Paco Ureña. Robleño optó por quedarse quieto y trató de empujarlo en la faena, pero fue en balde. Ni el toro lo permitió ni el público se lo reconoció. Gran estocada al segundo intento.

El quinto fue el toro más agresivo del encierro, largo y con la cara hacia delante. A su calidad le faltaron unos gramos de pujanza. Humilló mucho de salida y en el capote de Raúl Ruiz, que hizo una brega muy buena, hizo el avión. Robleño lo pasaportó con solvencia y con el oficio que da la experiencia, extrajo algunos muletazos sueltos en la primera parte de una faena en la que tiró de currículum para pasaportarlo.

PARTE MÉDICO de PACO UREÑA: Contusión en el antebrazo izquierdo y muñeca derecha. Pronóstico leve que no le impide continuar la lidia.

Hierro de Adolfo Martín Plaza de toros de Las Ventas. Último festejo de la Feria de Otoño. Casi lleno. Toros de Adolfo Martín, desiguales pero bien presentados. Importante, con transmisión, profundidad y humillación el sexto, de nombre ‘Murciano’, con calidad pero sin raza el quinto. Complicados y con mucha viveza los restantes. logo-mundotoro-fichas-crónicas
Rafael Rubio Rafaelillo, gran ovación tras leve petición y ovación;
Fernando Robleño, silencio en su lote;
Paco Ureña, ovación y vuelta al ruedo.
Incidencias: Durante la lidia del tercero, Ureña sufrió una contusión en antebrazo izquierdo y muñeca derecha que no le impidieron continuar la lidia. Jesús Romero se desmonteró tras parear al quinto. También destacó la brega de Raúl Ruiz a ese mismo toro.