Silvera, en la plaza de toros de La Merced, de Huelva I MUNDOTOROlinea-punteada-firma1

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El novillero luso Joao Silva ‘Juanito’ se convirtió esta tarde en el primer nombre propio de la Feria de las Colombinas, que levantó el telón en el coso de La Merced con una hechurada y variada novillada de Villamarta, en la que hubo varios utreros que tuvieron nobleza en el último tercio. Aprovechó esta materia prima el portugués que paseó tres trofeos y, a base de valor -en su primero- y temple -en su segundo-, dio un aldabonazo importante. El otro trofeo de la tarde fue para Emilio Silvera que, de nuevo, puntuó en casa. Alfonso Cadaval, con el peor lote, saludó una ovación en el tercero.

Juanito salió ‘a revientacalderas’ con el quinto, novillo más rematado que sus hermanos y de pitón blanco, al que saludó con templadas verónicas rodilla en tierra. Luego hubo chicuelinas, gaoneras, revolera y dos brionesas. Repitió por chicuelinas y saltilleras en el quite posterior. Comenzó en los medios con el cambio por la espalda y lo cuajó de principio a fin el luso, que corrió la mano por ambos pitones en muletazos llenos de profundidad. Lo toreó con gusto el luso, que demostró un gran sentido del temple. Lo ‘despenó’ de gran estocada. Dos orejas y Puerta Grande.

Sorteó primero un precioso novillo sardo que tuvo nobleza y buena condición, pero al que faltó una brizna más de fuerza. Se lució en el saludo a la verónica el luso. No se le castigó demasiado en varas, por este motivo. Luego, en la muleta, Juanito lo quiso llevar embarcado en series con mando, pero el utrero terminó viniéndose a menos. Buen concepto del joven portugués, que se dejó llegar muy cerca los pitones, en un tramo final en las cercanías, que le costó además una voltereta sin consecuencias. Bernadinas finales. No falló con el acero y oreja.

Rompió plaza un novillo bien hecho y hechurado al que Emilio Silvera recibió a pies juntos. Obediente en los engaños, el novillo marcó, sin embargo, siempre las querencias. Por ello, tras brindar al público, tuvo que plantear el onubense la faena en los terrenos de sol, por esa mansedumbre. Buenos derechazos que, no encontraron continuidad al natural, pues un desarme bajó el diapasón de la faena. Volvió a elevar el tono de vuelta al toreo en redondo e incluso dejó buenos naturales finales a un novillo que tuvo ritmo. Faena vertical y de buen trazo. Pinchazo y estocada, oreja.

El cuarto fue un novillo armónico, aunque con mayor presencia que los tres primeros. Lo saludó a la verónica, esta vez, Silvera. Se dejó el animal durante su lidia, porque el de Villamarta, como también mostró en la muleta fue un utrero obediente, aunque llegó algo rebrincado al último tercio. Tiró de desparpajo el joven espada local, que trazó buenos naturales en una faena que llegó al tendido. Sin embargo, el doble pinchazo relegó su labor, que le habría permitido abrir la Puerta Grande, a una vuelta al ruedo.

Bajo y en Villamarta, el tercero se frenó en los engaños de salida, pero permitió a Alfonso Cadaval saludarlo con bríos a la verónica. Presentó más complicaciones durante su lidia este tercero, más exigente que los dos anteriores. Era difícil ligarle las tandas porque el novillo, deslucido y algo rebrincado, se descolocaba después de cada embroque. Quizás, pedía ganarle un paso, entre muletazo y muletazo. Cadaval le buscó las vueltas y porfió en una labor que tuvo sus mejores instantes al natural con un rival que soltó siempre la cara. El fallo a espadas impidió que se le pidiera el trofeo. Ovación tras aviso.

Cerró plaza otro novillo que no se lo puso fácil a Alfonso Cadaval que, sin duda, pechó con el lote de peor condición. Tuvo movilidad en los primeros tercios e incluso derribó de manera espectacular en el caballo en su paso por el peto. Pero, cuando se quedó el sevillano a solas con el utrero, no hubo adversario, porque resultó muy deslucido y sin raza. Toda puso Cadaval, que demostró tesón y oficio. Se le atragantó el verduguillo, tras un pinchazo hondo, con el novillo ya muy aplomado. Silencio.

Hierro de Villamarta - España Plaza de toros de La Merced, Huelva. Primera de la Feria de las Colombinas. Un tercio largo de entrada. Novillos de Villamarta, de buenas y armónicas hechuras, en tipo, ofrecieron juego variado. Destacó la nobleza de 1º, 2º y 5º. Incidencias: Se guardó un minuto de silencio por el taurino onubense Curro Medrano. logo-mundotoro-fichas-crónicas
Emilio Silvera, oreja y vuelta al ruedo.
Joao Silva ‘Juanito’, oreja y dos orejas.
Alfonso Cadaval, ovación tras aviso y silencio.