Vídeo del faenón de Talavante I MARIBEL PÉREZlinea-punteada-firma1

MARIBEL PÉREZ> Almeríalinea-pie-fotos-noticias

Talavante volvió a entonar una sinfonía con otro extraordinario ‘Cacareo’, homónimo curiosamente del que este mismo año paseara dos orejas en San Isidro, en otra de las faenas de su temporada. Fue Cuvillo y fue Talavante, pero el afortunado escenario que lo vivió y lo soñó hoy fue Almería.

Una verdadera sinfonía de toreo a un extraordinario Cuvillo al que firmó una de las grandes tardes de su temporada 2018 desatando la locura colectiva. Ya en el prólogo, el extremeño brilló en templadas y acompasadas verónicas, que remató con una larga y preciosa larga con el envés del capote en el saludo a un toro pronto, alegre y con transmisión y clase al que empezó a torear en los medios de rodillas con la muleta, poniendo boca abajo el coso de la Avenida de Vilches, arrucina inverosímil incluida. Con toreo poderoso.

Brotó el mejor toreo al natural, con desmayo, relajo, largura y temple en un faenón de improvisación e inspiración con más arrucinas y luquecinas que pusieron a revientacalderas la plaza. La intensidad al límite, y también en un final de ajustadísimas bernadinas. Lástima de dos inoportunos pinchazos antes de la estocada porque era de rabo, sin duda alguna. El premio fue una oreja, pero lo que había hecho Talavante quedará en la memoria y retina de los afortunados que lo vivieron en directo.

La variedad capotera por bandera llevó a gala Talavante al recibir al veleto segundo, un Cuvillo armónico al que firmó bonitas verónicas a pies juntos y seguidamente también chicuelinas. Siguió en ese son y brilló en el firme y asentado quite por gaoneras. Brindó al público una faena que comenzó por estatuarios, con gran emoción, e improvisación incluso con algún cambiado por la espalda lo que sorprendió al cónclave y con algún muletazo también mirando al tendido. Templado y largo al natural, y brillante a pies juntos en una labor emotiva ante un toro noble y manejable, que sin embargo bajó de tono al producirle un desarme colándose cuando lo toreaba por la zurda. No le importó a Talavante, que firmó una faena de peso sólo malograda por un feo metisaca en los bajos, y una estocada trasera caída. Lo que hubiera sido un premio gordo quedó en una gran ovación.