El Ministro José Ignacio Wert, junto a Carlos Núñez y Enrique Ponce en la presentación del Plan Pentauro

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Cuando Morante de la Puebla discrepó en este medio del buen gusto de quienes concedieron la Medalla de las Bellas Artes a Rivera Ordóñez, se armó un revuelo mediático gigantesco. Revuelo que ocultaba la raíz de un problema del que, sin embargo, nadie hablaba. El siguiente: ¿ cómo era posible que el Ministerio de Cultura diera un galardón a un artista de la cultura, mientras el Gobierno y ese mismo Ministerio, rechazaban al toreo dentro del Mundo de la Cultura? La Tauromaquia era cuestión de chorizos y similares, y estaba dentro de las competencias del Ministerio del Interior. Esa era la cuestión grave.

Entonces manifestamos que, independientemente de la opinión lícita de Morante y de lo que dijera Rivera Ordóñez y de si JT o Paco Camino  devolvieron una medalla que, lo que  era deselal con el propio toreo era ir a recogerla sin reivindicar esa situación injusta, absurda e incoherente. Ningún torero que recogió una Medalla al Mérito de las Bellas Artes se había señalado lealmente con la Fiesta exigiendo en ese mismo acto que si él tenía mérito artístico era porque su profesión era de artistas, por tanto Cultura.

Lamentablemente, después de ser declarados Patrimonio Cultural de los Españoles y de que en diciembre de 2013 el Ministerio auspiciara el plan Pentauro, estamos en una situación aún más incoherente. Porque, ¿ a qué espera el Ministerio para cumplir una sola de las medidas de ese plan? ¿ A qué espera para que el coste de las novilladas disminuya? ¿ A qué espera para que las novilladas sin caballos no tengan costes de plaza? ¿ A qué espera para meter mano a esas medidas de fomento, revisión de Seguridad Social de algunos gremios, mejora de las plazas de propiedad pública, disminución de fiscalidad…?

Otra cuestión más. ¿A qué espera el toreo para pedir y exigir lo firmado? ¿Es que no hay nadie capaz de demandarlo? El Gobierno y su Ministerio de Cultura, en los dos Presupuestos Generales del Estado (años 2014 y 2015) no ha dirigido cifra alguna para una un Patrimonio Cultural de los Españoles. Aún peor:¿ cómo es posible que en la Descripción General de los Objetivos de los presupuestos, en materia de Cultura, se cite  detalladamente  al cine, al  teatro, a la  música, la  danza… en una ‘auténtica  política de Estado hacia la cultura’ y no se mencione la palabra Tauromaquia?

Y ¿cómo es posible que los gestores de nuestro toreo y nuestros artistas y nuestras asociaciones de aficionados y nuestra prensa no analicen esta situación  discriminatoria, vergonzosa, injusta y cainita?

¿ Qué es, entonces, el Pentauro?¿Un bluff? ¿Otra mentira? ¿ Un nuevo derecho firmado que no se hace efectivo? Observando los Presupuestos Generales del Estado  para 2015 vemos que las ayudas al cine serán de casi 60 millones de euros, que para el teatro habrá más de 53 millones, que la música y la danza se repartirán más de 92 millones, que en las partidas para museos, exposiciones, becas, creatividad, conservación de Patrimonio… no hay un solo euro para la Tauromaquia. Es decir, que el toreo no tiene museos, plazas Patrimonio, no tiene creatividad,… no tiene nada. Por eso no se le menciona, por eso no se la da un euro. Porque, de facto NO SOMOS CULTURA. Solo lo seremos cuando se nos trate como cultura.

Metafóricamente, seguimos yendo entre dos Guardias Civiles a recoger  una medalla a las Bellas Artes. Sin que nadie se rebele como artista, como actor de la cultura. Pronto vendrán los Goya y el Ministro Wert estará presente. El cine está en los Presupuestos, y sus artistas critican abiertamente al Ministro el día de su Gala. Y le exigen más ayuda y menos IVA para su cultura. Y se mojan, y están orgullosos de ser lo que son.

No imaginamos una actividad cultural que no esté en los Presupuestos Generales. No es que la imaginemos. Es que si no está, es que no existe. Si no se la menciona, es que no existe. No imaginamos a Belmonte charlando de estas cosas con Valle Inclán. Ni a El Cordobés hablando de esto con Kennedy. Ni a Luis Miguel con Picasso. Tampoco imaginamos a un torero de hoy hablando de estas cosas con un futbolista de tatuajes visibles o con el promotor de una marca de relojes suizos. Los tiempos son los que son. Las relaciones son las que son y el toreo es lo que es.

Algunos lectores nos comentan que dedicamos mucho tiempo a estos temas. Sí. Llevamos dedicándole justo 14 años, los de nuestra existencia. Para pedir lo mismo que hace 14 años. Porque hoy, como entonces, El Toreo es la promesa incumplida de una Cultura firmada que nadie exige. Culturalmente el toreo  es una mentira oficial o una verdad que nadie echa de menos. La Fiestaes un Pentauro de cartón. Pero nos va bien.

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