C.R.V.
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Madrid (España).El Ministerio de Cultura tiene la responsabilidad histórica de acertar con el Plan Nacional de la Tauromaquia. Las responsabilidades históricas lo son porque exceden al tiempo presente. Porque generan el ADN que se transportará en el futuro. Por tanto estamos ante un momento cerebral y no pasional, alejado de un manejo político, y de lo que se apruebe dependerá,  en casi el ciento por ciento, la supervivencia, crecimiento y desarrollo de la Fiesta de Toros. Cuenta el Ministerio con una desventaja: la falta de estructura del “sector” y su incapacidad histórica para alcanzar acuerdo alguno de forma privada.  O el Ministerio tiene en cuenta este déficit y lo solventa en el citado Plan, o no habrá acertado. Lo que es lo mismo, habrá marcado la pauta errada de  nuestro futuro inexistente.

El Ministerio tiene ya pruebas, escritos, datos, evidencias de dos realidades. Si dice lo contrario, se esconde . Sabe que el “sector” es inoperante por desvertebrado.Sabe, sin embargo, cómo está este mundo  en lo económico, en  lo administrativo, en lo social, en lo legal, en su oferta a las nuevas generaciones de públicos, sabe de su estancamiento como oferta de ocio, cultural o de entretenimiento ( la misma que hace un siglo en una sociedad que no es la de hace un siglo ).

Sabe de su escasa permeabilidad en la sociedad española desde el punto de vista de sunormalidad: que el toreo sea algo natural en la vida diaria de  todos los españoles. Sabe que  la normalidad y su trato natural,  implica una expresión pública y abierta ,  indiscutible, de la   legitimidad para ejercer esta actividad en cada rincón del país. Sabe que toda actividad será débil si sobre ella vive siempre la duda de su prohibición. Qué actividad llama a la fe de la inversión o al trabajo de proyectos si existe la duda de su existencia.

Sabe El Ministerio que ha de abordar dos cuestiones esenciales, difíciles, pero absolutamente necesarias. Una es la urgencia de medidas que nos saquen de esta quiebra económica. Otra es la tarea de lo importante. Para lo urgente el “sector” no ha pactado nada, en asunto que le correspondía como responsabilidad  privada. Le toca al Ministerio hacerlo: tiene las evidencias de qué y de cómo, ya no es un recién llegado. Y estas medidas, coyunturales si se quiere, son urgentes. Sin ellas, no existirá lo importante. El Plan Nacional Sobre la Taouromaquia. Siel Ministro no se aplica en solventar lo que urge, que desista de plan alguno, que desista de lo importante: no tendrá nada que fomentar, que proteger ni que trasladar al futuro. Porque ningún Plan salvará  a un “sector” sin capacidad de futuro en lo económico, inviable en su desarrollo activo.

Por tanto, este Plan debe de tener la valentía coherente de la urgencia  en estas medidas.

.- En la urgencia de una estructura y financiación del sector. Exigencia que ha de hacerle al gremio de lo taurino como condición básica para el Plan.

.-Remodelar las condiciones económicas del sector para la disminución de  sus costes de producción, que implica un análisis de sus relaciones laborales, las recomendaciones sobre los pliegos de condiciones en cuanto a número de corridas adecuadas al mercado de cada ciudad o pueblo, canones de arrendamiento lógicos a la actual coyuntura de crisis, racionalizar la producción del toro en el campo,…

.-Armar las bases de la competitividad empresarial primando las ideas, las ofertas de futuro, creativas, frente a la espantosa y absurda  inmunidad de la puntuación de la “experiencia”. Es decir, romper de una vez por todas la endogamia como criterio de capacitación empresarial.

.- permitir, con la supresión de normas y prejuicios, una buena oferta taurina basada en espectáculos novedosos , que ayuden a la captación de públicos. El toreo es mestizaje de suertes, de expresiones a pie, a caballo, que no han de ser delimitadas por reglamentos, sino por la necesidad y demanda del público de este siglo.

.- Oferta mas libre, más variada, de todo espectáculo cuyo limitación sea, exclusivamente, la decencia del mismo. Ofertas y circuitos seniors, o de juniors, traslado del espectáculo del campo a la plaza, festejos mestizos como el festival de la Puebla, manejo de los  tercios de capa y muleta al albedrío no sabido e imprevisible del toro y del artista, etc…,…

.-Decidir el estatuto amateur de los novilleros para rebajar los costes de estos espectáculos

.- No permitir jamás que hombres deudores, hombres de paja de otros fuertes, se presenten a dar toros bajo la argucia de nuevas sociedades. Impedir que el sector vete plazas. Hay que vetar a los que incumplen, no a las plazas.

Las medidas importantes, las estructurales, han de iniciarse y desarrollarse,  al mismo tiempo que  este paquete de accione urgentes indicado. Una tarea ardua, sin duda, pero necesaria. Las medidas del Plan, el hilo conductor de nuestro futuro,  han de ir de la mano de una idea clara y una meta identificada. Que el toreo forma parte natural de nuestra sociedad. Normalización legal, social, cultural, del toreo en España. Una meta que necesitará de dos cosas, de medidas y de pautas a medio y largo plazo:

.-Plan de comunicación no agresivo y constante del toreo en sus vertientes industriales, laborables, ecológicas, humanas, culturales, tradicionales.

.-Plan de legitimación y estabilidad legal del toreo en todo el país.

.-Medidas de corrección reglamentaria, mínimos articulados, coherencia y libertad de empresa absolutas.

.-Creación de un único “lugar” administrativo que impulse, fomente, anime, ayude, al desarrollo de la tauromaquia

.-Creación de una estructura de enseñanza y comunicación que haga al toreo mas permeable a las generaciones más jóvenes, en aulas, escuelas, centros de enseñanza, medios de comunicación, videotecas y bibliotecas públicas, etc…

 

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