icono-sumario ‘La tauromaquia es solo la punta del iceberg de un acoso que se extiende al mundo de la pesca, de la caza, al mundo rural, a un sistema de vida que no casa con los principios del Reich Animalista’

icono-sumario ‘Para ellos solo era un ser humano. ‘Solo’ eso. Para nosotros, TODO eso’

icono-sumario ‘Ciudadanos de un país libre en cuyas vidas se cuelan estos cobardes anónimos, estos locos, estos terroristas que minan desde cuentas falsas la paz y la libertad por la que lucharon nuestros padres y nuestros abuelos’

 Mel Capitán en una jornada de montería I TWITTERlinea-punteada-firma1

ANA PEDRERO > Madridlinea-pie-fotos-noticias

No seré yo la que hurgue en las causas de la muerte de una joven de 27 años ni en el dolor de una familia que merece todo el apoyo en este momento. Pero la muerte de Mel Capitán, conocida defensora de la caza en las redes sociales, marca un nuevo punto de inflexión sobre el acoso que los radicales animalistas ejercen sobre miles de personas cada día en un país que presume de una transición democrática ejemplar.

La tauromaquia es solo la punta del iceberg de un acoso que se extiende al mundo de la pesca, de la caza, al mundo rural, a un sistema de vida que no casa con los principios del Reich Animalista en el que pretenden dar lecciones morales quienes anteponen la dignidad de los animales a la de los hombres, convirtiendo el mundo en un auténtico Planeta de los Simios en su versión más pavorosa, porque no se trata de ficción.

En esta España que reclama la educación en valores para la igualdad, el respeto y la tolerancia, se está permitiendo sistemáticamente que grupos radicales animalistas perfectamente organizados y fuertemente subvencionados por las multinacionales extranjeras de mascotas ejerzan acoso selectivo sobre las personas y cometan con total impunidad delitos perfectamente tipificados en el Código Civil como incitación al odio o discriminación y acoso por motivos de cultura, de ideas y convicciones. Delitos que horrorizan a amantes de los animales no taurinos que no han caído en sus perversiones morales y en la inversión de todos sus valores.

Un acoso que se permite desde el Ministerio, que autoriza a través de sus delegaciones del Gobierno manifestaciones y concentraciones junto a las plazas de toros en días de festejo; que no interviene de oficio ante vejaciones y barbaridades como las que hemos tenido que soportar no solo en la muerte, sino cuando cae herido un torero. Barbaridades que hoy se repiten en los perfiles públicos de una joven de 27 años que ha sufrido durante meses el acoso de los radicales y que merece un respeto de cuerpo presente mientras su familia y amigos la lloran. Para ellos solo era un ser humano. ‘Solo’ eso. Para nosotros, TODO eso.

Un acoso selectivo, grupal, que padecen no solo los profesionales del toreo o de la caza, sino compañeros de prensa de estos sectores a quienes les desean que sus hijos –y también sus mascotas- mueran desangrados con un par de banderillas o con las balas de un rifle; aficionados a quienes le remiten fotos de su familia diciéndoles que saben dónde viven, tuiteros y blogueros que se encuentran con comentarios anónimos deseando la muerte de los suyos y recomendándoles que no salgan a la calle. Personas, ciudadanos de un país libre en cuyas vidas se cuelan estos cobardes anónimos, estos locos, estos terroristas que minan desde cuentas falsas la paz y la libertad por la que lucharon nuestros padres y nuestros abuelos más de 40 años. Y aquí no queremos más dictaduras, más imposiciones, nuevos regímenes disfrazados de buenrollismo.

Unos lo llaman Bullying tirando de anglicismo, de eufemismos en este tiempo en que no es políticamente correcto llamar a las cosas por su nombre en cristiano. Yo lo llamo acoso, intimidación y agresión. Lo llamo terrorismo de ordenador, terrorismo cibernético que impide a miles de personas vivir cada día conforme a lo que en teoría les garantiza la Constitución: la libertad y la propia vida. La seguridad, la tranquilidad, poder elegir.

No, no aman más a los animales. Solo respetan menos a los humanos: a los taurinos, a los cazadores, a los pescadores, a los del sector cárnico, a los del sector lácteo, a todos aquellos que aprovechan los recursos del medio natural y garantizan de esta forma el equilibrio entre las especies.

Especímenes que amenazan e intimidan, que campan a sus anchas por internet y que hoy, mientras una familia está destrozada, celebran como la carroña que son la muerte de una joven cazadora, una tragedia.

Como hija de la democracia que soy, como amante de la libertad y de la vida, espero que la Ley caiga con todo su peso sobre estos terroristas de ordenador.

#STOPBullyingAnimalista