icono-sumario ‘No hay más defensa del toreo que hacer cumplir la Ley’

icono-sumario ‘Negret y Moeckel han logrado grandes victorias; y no se usan’

icono-sumario ‘El toreo no puede depender de un partido o una ley; depende de la Constitución’

editorial-05-07-15-511x280Tiempo de tribunales I MUNDOTOROlinea-punteada-firma1

MUNDOTORO > Madridlinea-pie-fotos-noticias

 

 

No hay más defensa de los derechos que la exigencia de su cumplimiento. No hay más defensa del toreo que hacer que se cumpla la ley. Ésa es la única estrategia posible y efectiva que ha de seguir la tauromaquia: acudir a los tribunales, demandar a quien amenaza, prohíbe e impide su libre desarrollo. Es incomprensible como, en un Estado constitucional y de derecho, donde la ley es único imperativo categórico, las gentes del toro, ganaderos, toreros y empresarios, desde  sus instituciones o a título particular, no hayan presentado demanda o querella alguna en tribunal alguno. En el toreo hay dos excepcionales abogados que, no se sabe muy bien por qué, se les ningunea a pesar de su trayectoria de victorias importantes en los tribunales: Felipe Negret, de Colombia y Joaquín Moekel en España.

Negret, hombre culto e ilustrado, abogado y empresario, logró de forma particular, lo que nadie jamás habría sido capaz de conseguir en España: una sentencia de la corte Constitucional de su país en favor de sus derechos como empresario de toros y en favor de la libre concurrencia de la tauromaquia; Moekel ha ganado un sinfín de pleitos a las administraciones en materia de toros. Pero el toreo no los usa. El toreo, sus gentes, es una colección de iletrados e incapaces de saber la norma básica de un estado Constitucional: que se ha de cumplir la ley. Y éste es un espectáculo legal, amparado por la Constitución, por la ley de Patrimonio Cultural.

Este medio sigue alertando mientras el toreo, sus actores, están en letargo, en el inmovilismo, en sus andanzas de siempre, en sus cuitas de toda la vida. Comenzamos a recibir mensajes velados y directos de ser incómodos. No queremos ser cómodos. Al contrario. Jamás seremos cómodos pese a quien le pese. No estamos de acuerdo con sus formas de actuación estériles y alejadas de la realidad legal, política  y social de estos tiempos. Queremos que la gente de la que depende el toreo se mueva, que use el cerebro, deje de pensar en su negocio a corto plazo y cumpla con su compromiso leal con la tauromaquia. Que denuncien.

Que dejen su discurso de defensa inservible y casi patético y planteen otro que sitúe al dinero, al gran negocio del animalismo y de la mascota, a las multinacionales, a los que maltratan en verdad a los animales sin que partido alguno los denuncie (quizá los subvencione) a cambio de miles de millones de euros. Que documenten una estrategia de animalismo igual a maltrato de los animales. Animalismo igual a negocio multimillonario. Queremos que dejen de plegarse a los partidos políticos y a las administraciones, que aprendan de una vez que esto no puede depender de un partido sino de la ley. De la Ley y de nuestra Constitución.  

Un partido politico no puede poner a su albedrío y en su programa la prohibición de una actividad legal, una actividad que es Patrimonio Cultural en todo el Estado. Pero se le ha permitido. Lo han permitido empresarios, toreros y ganaderos y hasta asociaciones de aficionados. Y nosotros. Todos lo hemos permitido sin acudir a los tribunales. Todos hemos silenciado el secuestro de una sentencia de Constitucional sobre Barcelona que saldrá a la hora en punto que desee el PP para rédito electoral. Lo mismo que ahora buscan ese voto los medios de comunicación de la derecha política con el toreo y los toreros como fondo y base.

Que en la localidad de Pinto acudan a los tribunales, que en cada ciudad y pueblo donde se prohiba la Tauromaquia, se presente la correspondiente demanda pues una administración puede por ley, gestionar la celebración de los toros, pero jamás prohibirla. No tiene competencias. No es legal. Y si pusieran la estrategia de los campos de minas no ceder el coso de propiedad pública, plantar España de plazas portátiles en una gestión e inciativa privada sin precedentes. Todo consiste en luchar desde y al lado de la ley. Ésa es la lucha que nos compete, la lucha legítima que nos exige el toreo. Hay que acudir al uso de los tribunales que nos concede un país democrático en el que somos legales y se nos trata peor que al delincuente más abyecto sin que ni ganaderos, ni empresarios ni toreros hayan hecho nada por impedirlo ante los tribunales que imparten justicia en este país llamado España.