icono-sumario El tercer encierro tuvo una duración de 2.33

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MARIBEL PÉREZ > Pamplonalinea-pie-fotos-noticias

La adrenalina, por las nubes. El riesgo, extremo. La emoción inundando cada palmo del encierro. A un ritmo trepidante. Los ‘Cebadas’ volaron por las calles de Pamplona en una carrera vertiginosa. Caídas de mozos y tremendos golpes, uno sobrecogedor. Dolor e impresión a partes iguales al ver el fortísimo traumatismo craneal de un joven de Alaska al impactar contra el pavimento de la calle Mercaderes, tras ser arrollado junto a otro corredor por un cabestro. Semiinconsciente sobre el asfalto en una imagen estremecedora. Tres contusionados más en un encierro, al parecer, sin cornadas. Dos minutos y treinta y tres segundos de emoción al límite.

La manada esprintó ya desde su salida de corrales. Y poco a poco fue estirándose hasta abrirse pronto corriendo muy fragmentada desde el tramo Mercaderes-Estafeta. Bonitas carreras, con los mozos ‘levitando’ entre las astas de los Cebadas, en estampas de postal. Especialmente vistoso el encierro en Estafeta.

Pero el peligro acechó amenazante en el último tramo cuando varios mozos cayeron en el vallado de Telefónica formándose una pequeña montonera. Justo ahí dos toros resbalaron sobre los corredores y al sobrepasarlos se pararon lanzando atrás su mirada hacia ellos en un momento de enorme incertidumbre y peligro. Largo es el capote de San Fermín, que quiso que los toros continuaran hacia adelante, sin incidentes que lamentar.

Pronto llegaron todos los toros a la plaza, y enseguida accedieron a los toriles parando el cronómetro en dos minutos y treinta y tres segundos. Allí esperarán a la lidia de Octavio Chacón, Luis Bolívar y Juan Del Álamo. Suerte para la terna.