El gran acontecimiento de esta primera corrida de feria fue la poderosa lidia de El Juli frente a un toro manso pero muy espectacular de Andrés Ramos, que protagonizó un primer tercio emocionante, con derribo estrepitoso en el primer encuentro del picador Antonio Ladrón de Guevara. Con las ideas muy claras, El Juli protagonizó un impresionante tercio de banderillas, aguantando la embestida fuerte y violenta del astado para clavar tres pares de poder a poder. El toro era brusco y violento, desplanzandóse con mejores ideas por el lado derecho. El madrileño lo entendió de maravillas y consiguió someterle y dominarlo, ligando los pases en un palmo de terreno. Mató de un estoconazo y la plaza fue un clamor.

Con el segundo toro, justo de fuerza pero con clase en los engaños, El Juli formó un alboroto con el capote, sobre todo en un lucido quite por caleserinas, colocando después tres buenos pares de banderillas. Con la muleta cuajó una faena técnicamente perfecta de colocación y toque, lástima que la espada cayese baja y le hiciera perder los trofeos.

Ponce no pudó lucirse con el primero, noble pero muy flojo, con el que se mostró con ganas pero sin material. Con el cuarto, muy soso y distraído, se empeñó en un largo esfuerzo con la izquierda, para acabar metiéndolo en la canasta y logró una buena estocada.

El francés Sebastián Castella se lució con su primero en el capote en quite por chicuelinas muy ceñidas. Su primera faena tuvo un buen comienzo, con dos tandas templadas por el lado derecho, pero luego toro y torero se fueron a menos y el francés no anduvo fino con los aceros. El sexto era reservón y muy complicado y Sebastian se mostró muy valiente. El toro lo cogió espectacularmente tras pinchar dos veces, propinándole una voltereta aparatosa pero sin consecuencia. Había brindado este último toro a su apoderado Robert Margé mientras que El Juli había brindado su segunda faena al maestro Gregorio Sánchez.