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CRÓNICA del último festejo de San Fermín
Que presida el pulpo
Publicación: 14/07/2010 (20:33)
MUNDOTORO
Pamplona (España). Sebastián Castella ha salido en hombros de la plaza de toros de Pamplona en el último festejo de la Feria de San Fermín, tras cortar dos orejas del segundo toro de la tarde por una faena perfecta que no era merecedora de dos orejas precisamente porque el toro no tenía las condiciones necesarias: pujanza, poder. Se ganó la oreja que el Palco le había regalado con su esfuerzo ante el quinto, el toro más orientado de toda la Feria. Miguel Ángel Perera firmó una tarde a buen nivel que quedó algo desdibujada por el mal uso de los aceros. El Juli, que abría cartel tras la cornada del pasado lunes, no tuvo suerte con su lote, el peor de una corrida de Jandilla falta de raza y de escaso juego.
El segundo de Jandilla fue un toro noble y con clase pero falto de transmisión y empuje al que Castella planteó una faena muy seria y solvente, enganchando al toro con los vuelos y firmando muletazos templados, largos y profundos. El Palco valoró con dos orejas una faena que, a pesar del gran nivel mostrado por Castella, no podía ser de dos orejas, pues el toro carecía de poder, de trasmisión y de pujanza. El quinto fue el toro más orientado de toda la Feria de San Fermín, lo que no arredró a Sebastián Castella, que intentó en todo momento aprovechar alguna embestida. El jandilla embestía con violencia y finalizaba el muletazo con un cabezazo peligrosísimo. En una de esas, prendió a Castella y lo volteó fuertemente, propinándole una paliza. El torero mató de una estocada y saludó una ovación.
El tercero fue un toro de raza justa, que embistió protestando y sacaba genio al final del muletazo y al que Miguel Ángel Perera entendió, dándole un breve lapso de tiempo entre muletazo y muletazo, para lograr que la tomase con mayor largura. Perera evitó que el toro le tocase la muleta y domeñó la embestida en tandas de toreo templado y profundo. Remató su actuación con una estocada de efecto fulminante. Saludó una ovación. Lidió en sexto lugar un toro feo de hechuras, muy justo de raza y fondo, con el que Perera anduvo muy firme. Tiró de sus embestidas y las alargó, pero el toro se apagó tras la segunda tanda. A partir de ahí, Perera se propuso exprimir sus últimas fuerzas con un arrimón. Todo su esfuerzo quedó en nada porque, de haber cortado la faena un poco antes, probablemente no habría pinchado. Saludó una ovación.
El Juli había sorteado en primer lugar un toro regordío, literalmente inflado por efecto de los medicamentos que se le habían suministrado tras sufrir una cornada en los corrales esta mañana. El Juli mostró su disposición, extrajo algunos muletazos y mató habilidosamente. El cuarto fue un toro falto de raza, agarrado al piso, que metió la cara entre las manos desde el comienzo de la lidia. El Juli trató de hacerle pasar sobre ambas manos, pero fue en vano. La condición deslucida de su oponente no le permitió brillar.
| Plaza de toros de Pamplona. Último festejo de la Feria de San Fermín. Toros de Jandilla, muy justos de raza y fondo. Orientado el quinto. El Juli, silencio y silencio; Sebastián Castella, dos orejas y ovación y Miguel Ángel Perera, ovación y ovación. |
· Secuencia de la voltereta a Sebastián Castella
· Un figurón y una tómbola (reseña del festejo)
· Castella: 'Con el 2º había que jugarse la vida'
· Juli: 'Te quedas sin sacar lo que llevas dentro'
· Perera: 'Estoy contento con mi paso por la feria'
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