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Dijo Woody Allen que´le le interesaba el futuro porque “es el sitio en donde pretendo pasar el resto de mi vida”. Sólo los genios son capaz de hacer sonreir en medio de una sentencia. Nos ha de preocupar el futuro porque cada vida lleva un futuro dentro. Y cada generación son futuros dentro de otras vidas. Sobre el futuro, que es hoy y comenzó a escribirse ayer, se ha desterrado la reflexión y el pensamiento, de tal forma que las reflexiones vía Twitter son las únicas y reflexiones actuales y ninguna cabe en tan escasos caracteres. 
 
Es tal irresponsabilidad sobre la mirada inteligente y humana del futuro, en la que nos ha llevado a una realidad de pánico sobre el planeta: nos lo estamos comiendo.  No lo denuncian las redes porque las redes son la realidad virtual y en esta realidad no cabe la realidad real. En Twitter, los supuestos animalistas/ecologistas/mascotistas, se han convertido en los avalistas del terror ecológico con sus peticiones bienestaristas. Los presupuestos de bioequilibrio, de equilibrio natural sostenido, de riqueza biológica, la capacidad de nuestra Tierra (y la tierra de nuestro país forma parte de ella) se acaba, de tal manera que ni siquiera Woody Allen podrá vivir en ella “el resto de su vida”. 
 
El 16 de abril, a las 16 horas y 50 minutos, España entraba en déficit ecológico  para 2011. Al año siguiente lo hicimos el 19 del mismo mes. Este año, el Planeta Tierra  entró en déficit ecológico el 2 de agosto. A partir de cualquiera de estas fechas, los habitantes de España y los de la Tierra,  han vivido del crédito ecológico de los siguientes años. Son datos oficiales de las organizaciones internacionales del prestigio de WWF  (World Wildlife Fund) y la   GFN (Global Footprint Network), avalados por el Ministerio de Medio Ambiente español , que se vio obligado a realizar y publicar un estudio sobre nuestra huella ecológica en 2007. España llegó a tener una huella ecológica de 5,42  hectáreas  por habitante, cuando sólo tiene una biocapacidad, de 1,61 hectáreas. Es decir, que para sostener nuestra huella ecológica necesitaríamos de un país con la superficie de tres Españas. 
 
La terminología ecológica científica parece léxico futurista, pero en realidad acoge conceptos muy sencillos. Lo que ocurre es que, porque a nadie le interesa que sean conocidos, parecen cuestiones de abracadabra, pero son tan naturales como muerte, vida, nacer, respirar, beber. La ciencia llama presupuesto ecológico al equilibrio perfecto entre la riqueza ecológica del país que vamos consumiendo día a día, y la capacidad del sistema de regenerar y recuperar esa riqueza. Se mide en hectáreas globales por habitante. Suponiendo que tenemos un valor 100 de  riqueza ecológica como presupuesto anual y gastamos 170, resulta que habremos de pedir un valor 70 de los recursos ecológicos del siguiente año, lo que se lama, vivir del crédito ecológico. La huella ecológica se expresa como el total de la superficie ecológica necesaria que ha de tener que tiene un país para producir recursos que se sus habitantes consumen y absorber los residuos que genera ese consumo. 
 
La capacidad de España por producir lo que consume es de 1,61 hectáreas globales por habitante, pese a ello, en lo que va del año se ha consumido en este país 5,42 hectáreas globales por habitante, lo cual deja un rastro muy negativo para el planeta, que se conoce como “huella ecológica global“.Esto indica que España tiene un déficit ecológico global de 3,81 hectáreas por habitante. Este número indica recursos ecológicos que se consumen sin que se los pueda regenerar. Pero lo produce pánico es el avance negativo de nuestra riqueza ecológica. En 1961 el país entró en déficit ecológico el 2 de octubre; a los diez años, en 1971, la fecha se había adelantado al 21 de julio y en la actualidad entramos en el mes de abril. 
 
¿Qué está pasando?. ¿Esta España superpoblada? ¿Tenemos hábitos de consumo y generación de residuos alarmantes? ¿Somos un país sin cultura ecológica? Puede que la respuesta a las dos últimas preguntas tengan responsabilidad en nuestro déficit ecológico alarmante. Pero hay causas  que el Misterio de Medio Ambiente no se atrevió a observar en 2007 y que, científicamente, han ayudado de forma exponencial en las últimas tres décadas a este desastre sobre el futuro ecológico. Y el futuro ecológico es el futuro de vida social que hoy entendemos como tal. Una, la migración interna del campo a la ciudad. Es decir, la desertización rural hacia una población urbanita. Y el aumento poblacional de las mascotas. Sigan leyendo.
 
Desde 1961, el 75% de los habitantes del mundo rural migrar hacia las ciudades en España, logrando un modelo poblacional, no de mega ciudad, sino de ciudades de población media, con hábitos de mega ciudad. La suma de población en espacios reducidos produce, de un lado, el hipar consumo y la hiper generación de residuos,  y , otro, el abandono productivo ecológico. Para 2045 Medio Ambiente cifra en sólo un 8% el numero de españoles en “lo rural”. Hoy somos el 19,5%. La tendencia es aplastante y el razonamiento de la causa, evidente. No es por azar que las comunidades de España con mayor riqueza y presupuesto ecológico sean, por este orden: Extremadura y Castilla León… ¿ Puede ser porque es allí donde se ubican  los espacios productivos ecológicos llamados “dehesa”?. 
 
En el asunto de la tasa de población y de su crecimiento sería otra causa de este desastre ecológico. Pero, resulta que la tasa de natalidad actual en España ronda el 1,2% mientras que hace décadas estaba en el 2,4%. es más, España tiene ya un indice vegetativo negativo (otra alerta roja) pues nacen menos españoles de los que mueren cada año. Puede que dos estudios científicos que apenas ahora se les esta atendiendo, tengan la respuesta. Uno de ellos se hizo en Australia (  ) otro en la Universidad de California, y los dos, realizados en tiempo y espacio distintos, coinciden. El manejo y alimentación de sus mascotas producen una huella ecológica negativa alarmante, y, muchos casos, superior a la de una ser humano. 
 
Gregory Okin, de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), decidió hacerse esa pregunta y lo que encontró fue preocupante. Se dio cuenta de que los 163 millones de perros y gatos censados en EEUU,  son los  responsables del 25% del impacto ambiental del consumo de carne en su país. equivalen a 64 millones de dióxido de carbono al año liberados al ambiente, la misma cantidad de gases que liberan 13.6 millones de automóviles en el mismo período de tiempo. Concluyendo que  si los perros y gatos ‘gringos’ fueran una nación independiente ocuparían el quinto lugar entre los países más contaminantes, solamente debajo de Rusia, Brasil, Estados Unidos y China, el país más contaminante de la tierra. 
 
Extrapolando estos datos a Europa, se necesitaría un país de la superficie de España para absorber el impacto ambiental negativo solo de los perros censados en el continente. Según el Informe de Análisis de los animales de compañía  del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, en 2012 había en España 3.588.016 hogares con al menos un perro, que en 2015 habían subido hasta 3.929.755. El estudio estimaba que el año pasado había unos 5.147.980 perros y 2.265.980 gatos en los domicilios del país. Respecto a 2012, eran un 10,37% más de perros (sólo los perros mascotas con chip, porque la población es muy superior)  Es decir, el caso de las mascotas en  España, necesitaríamos una provincia con una  superficie superior a la de Andalucía para sostener su huella ecológica negativa. Por mucho que los mascotistas (animalistas) traten de ocultarlo, sus pretensiones bienestaristas son puro terrorismo ecológico.
 
 Los profesores socio ecológicos  australianos Robert y Brenda Vale,  de la Universidad de Victoria (en Wellington, capital de Nueva Zelanda), calcularon que para alimentar a un perro mediano tal y como lo hacen hoy los propietarios urbanos de animales de compañía hacen falta unas 0,84 hectáreas de terreno.
El mantenimiento de un perro mediano puede dejar una huella ecológica superior a la de un gran vehículo 4×4, y la de un gato, a la de un turismo; los animales domésticos están acabando con especies autóctonas en la mayor parte del globo y hasta la recogida de las heces de los canes en las calles –cuando se recogen– supone el gasto de millones de bolsas de plástico diarias que no se podrán reciclar.A modo de comparación, para compensar las emisiones de un Toyota Land Cruiser que recorriera 10.000 kilómetros al año bastarían 0,41 hectáreas. De acuerdo con sus estimaciones, un gato casero de los que languidecen en tantos apartamentos tiene el mismo impacto en el medio ambiente que un Volkswagen Golf: ambos consumen los recursos de 0,15 hectáreas. 
 

Un perro doméstico necesita de entre 0,84 hectáreas para su sostenimiento hasta 1,35, dependiendo de su peso. Un etíope vive con 0,67, un vietnamita con un 0,71 y un pobre de una cuidad como Madrid, Barcelona o Sevilla, con 0,70. Hay que tener en cuenta que, en pocas décadas, el término animal será absorbido por el termino Mascota, si atendemos a los datos publicados por estos dos estudios: el 90% de todos los grandes animales de la Tierra (los que tienen una masa superior a unos pocos kilogramos) son seres humanos y animales domesticados. Toda la biomasa de animales grandes podría dividirse en 300 millones de toneladas de humanos, 700 millones de toneladas de animales domesticados y únicamente 100 millones de toneladas de animales salvajes.

Por tanto, ¿porque hablamos de bienestar animal cuando la biomasa mundial de las mascotas es ya superior incluso a los de los seres humanos?. ¿Porqué no alzar la voz con argumentos científicos para denunciar que los procesos de satanización de lo rural, incluyendo sus prácticas ancestrales de pequeños ganaderos, caza, pesca, tauromaquia, … forman parte de un todo llamado Mercado Mundial de la Mascota?. ¿Porque no desnudar las mentiras ecologistas de los llamados animalistas y sus lacayos políticos ? ¿Porqué no entra en el todo de los más damnificados por este mercado, como con las grandes asociaciones ecologistas, las ONG humanistas que se quedan sin recursos para los propios seres humanos? 

En el estudio de los Vale de Universidad de Victoria, se calculó científica y estadísticamente que la ración diaria de un perro medio es de 300g de pienso seco, que incluye unos 90g de carne y 156g de cereales. Eso equivale a 450g de carne fresca y aproximadamente 260g de cereales sin deshidratar. Calculado al año son 164kg de carne y 95kg de cereales para un único perro de tamaño medio.  El doble de lo que llega a consumir un 67% de la población mundial  en estado precario.  ¿De verdad alguien puede creer que una sociedad bienestarista en la mascota es una sociedad mas justa para el ser humano ?

El profesor californiano Gregory Okin, dio en la clave al señalar a las grandes transnacionales de la alimentación de las mascotas (450.000.0000 millones de dólares facturados en 2.016)  al tener en cuenta variables como los ingredientes presentes en las comidas más vendidas de Estados Unidos. De esta manera se dio cuenta de que las mejores marcas de comida canina y felina tiene una gran cantidad de carne en ellas y que, esa carne, en muchas ocasiones, sería apta para el consumo humano.

Un perro no necesita comerse un filete de calidad para humanos”, afirma en sus conclusiones. “Un perro puede comer partes de otros animales que un humano honestamente no puede. Qué pasaría entonces si esa carne  para nuestras mascotas, pudiéramos usarla para el consumo humano?”, pregunta  Okin, respondiendo que la cifra de carne consumida por las mascotas en EE UU podría alimentar a 26 millones de personasLa de España a toda la población de Andalucía. 

Pero resulta que hacer mas humano a la mascota, con legislaciones sobre sus derechos, no contempla en que se puedan hacer más humanos siendo alimentados con los restos de las comidas de los humanos. El negocio está en hacer comida y objetos y sujetos solo para mascotas. El Mercado de Las  Mascotas alimentó la idea del dueño que su perro ha de comer comida “balanceada” en hidratos y proteínas. Cierto. Y los humanos también. Hemos llegado a este caso extremo que el ser humano come peor desde el punto de vista sanitario en equilibrio protegida/hidrato/azúcares, que una mascota. Un dueño se preocupa  más de la sana alimentación de su perro casero que de la suya en la paradoja más básicamente inhumana de la historia. Asai las cosas, las mascotas eran  más saludables en varias décadas. 

Estamos a la espera de un Julio Verne, un H G Wells un Gorge Orwell o un Aldous Huxley tengan la valentía de escribir la verdad sobre nuestro futuro, tal y como lo hicieron ellos en vida, cuando fuera tachados de locos. Mientras tanto, nos toca a nosotros, a los de la Tauromaquia perseguida,  dar la mano a todos los hombres y mujeres ruralistas, a todos los hombres y mujeres de las ONG pro derechos humanos, a todos los ecologistas de bien que estaño sufriendo el mismo problema. Un problema global de mercado, de negocio, bajo la llamada imagen falsaria y cainita  del mascotismo. 

FELIZ 2018. 

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