icono-sumario ‘Sólo si Picasso hubiera pintado al perro de forma idéntica o fotográfica, el animalismo lo consideraría arte’

icono-sumario ‘El toreo no es arte, no porque no lo sea, sino porque no expresa ni representa al toro que el populismo tiene en Su Verdad, un animal sin animalidad creativa brava. Un animal sin animalidad’.

icono-sumario ‘Es la miseria intelectual, estética y ética que chantajea y exige la lastima del perro y del toro para ser apadrinada y legitimada’.

Cuadro del perro salchicha de Picasso I MUNDOTOROlinea-punteada-firma1

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Picasso le tenía fe a un perro salchicha. En realidad, Picasso le tenía fe a los perros, y se rodeaba de ellos. Un día dibujó uno. Otro día regaló un cachorro de ‘dálmata’ a su amigo Luis Miguel Dominguín tras una corrida. El perro dibujado y el perro regalado son distintos. Uno es arte. El otro es real. Uno es una creatividad del artista, el otro, una mascota. Sin embargo,  el animalismo/mascotismo  populista que nos invade, no hace esta distinción sino otra perversa. El dibujo de Picasso no es ni perro ni arte. La mascota que regala Picasso a Luis Miguel, no es arte, pero si es perro. Sólo si Picasso hubiera pintado al perro de forma idéntica o fotográfica, el animalismo lo consideraría arte. 

No es una invención retórica. El populismo (Breixit, Trump, Putin, Le Pen, nenoazismo, neocomunismo, nacionalismos como el catalán, Podemos y otras marcas) se alimentan de la Verdad Única o la posverdad: la mentira emotiva, la mentira que logra que un suceso o cosa,  no sea  percibida por las gentes como tal, sino que se perciba  exactamente de la forma emocional que ellos desean para sus fines. Todos los totalitarismos populistas de la historia, desde el de Hitler a la actualidad, se han basado en la existencia de una sola verdad. Si alguien no cree en la Verdad Única, es el enemigo. La élite corrupta. El enemigo del pueblo. El maltratador.

El cuadro del perro salchicha de Picasso no es arte porque no representa al perro real. Es una creatividad talentosa o emocional individual de un pintor, cuestión que no controla el populismo (animalismo) y no le sirve a sus fines. Le sirve la imagen real de un perro, a la que, durante muchos años, se le ha asociado a la lastima de su abandono, la lastima de su hambre, la lastima del mal trato. Lo que es un acto minoritario: el maltrato al animal, lo han hecho ideología. Una mirada de perro asociada a su maltrato es el perro real del animalismo. Toda imagen de animal que no pueda ser asociada a la idea demagógica y manipuladora del populismo de la neo izquierda quiere tener del animal, no es animal. Y toda actividad, creatividad o expresión que se haga a partir de ese animal, no será arte. 

Una versión picassiana de un perro, cubista, al no ser idéntica al perro, no es arte. No porque no sea arte. Sino porque no es perro. Y si el cuadro cubista de Picasso no es un perro exacto, Picasso no es artista. No porque no sea artista, sino porque no pinta, clonado, a un perro. El toreo no es arte, no porque no lo sea, sino porque no expresa ni representa al toro que el populismo tiene en Su Verdad, un animal sin animalidad creativa brava. Un animal sin animalidad. Todo talento que no reproduzca fielmente a la única verdad, no es talento, sino enemigo de La Verdad. Todo el arte de todos los tiempos ha pasado a la categoría de fraude, cuando le tocó habitar en los tiempos del populismo.

El animalismo/mascotismo es la idea populista única y redentora, por la cual, para hacer mejor perro al perro, no he de procurar hacerlo más perro, sino que  he de hacerlo más humano. Esta es la base filosófica de la Ley de Bienestar Animal que ha propuesto un partido como el Pp, que sucumbe de forma irreflexiva al populismo mascotista, como los demás partidos, mientras tratan de detener el populismo nacionalista. Y ambas cuestiones, filosóficamente, son lo mismoLa mirada de un perro ha de mostrar su debilidad como ser frente al humano y la imagen del toro ha de ser la de un animal débil frente al humano. La imagen de un catalán nacionalista ha de ser la imagen del un ser maltratado desde Madrid. Es la misma filosofía ideológica: populismo/animalismo.

El gran Goethe, atacado por el populismo en su época, dijo: si yo pinto un perro exactamente como es, tendré, matemáticamente, dos perros, jamás una obra de arte. Hablaba de la creatividad, de la pluralidad de genios, de las múltiples verdades, de la capacidad individual y no colectiva o socializada, o podemizada o nazionalsocialidada del ser humano. Max Sterner dijo que si un hombre se distingue entre otros, como es el caso de Picasso, o de un músico, o de un torero, o un poeta, la causa de su distinción no es por ser igual en una sociedad igualitaria, sino por ser un hombre único, y, por tanto, insustituible. Belmonte. Picasso. Gallito. Dalí…

El animalismo populista busca que el pueblo sea indiferente al arte. Indiferente a hombre único. El genio, el que se sale de la norma, el que cuestiona la verdad única, es enemigo y corrupto por el mero hecho de ser único o diferente. No controlable. No globalizable. Un día, el hombre inventó el lenguaje para asegurarse su supervivencia con la comunicación. Y un día, en su evolución, guiado por sus preguntas, animado por la inteligencia sensible,  el ser humano creo el arte para cuando las palabras no fueran suficientes. Cómo describir una puerta de sol sin palabras, un arcoiris, un sentimiento, un dolor, un drama, una percepción sensible, si el lenguaje no alcanza; con el arte. Con la poesía, con la literatura, con la música, con el toreo. Un día inventamos un vaso, con el tiempo, hicimos obras de arte que eran vasos que no servían para beber. Un día nos alimentamos del toro, otro día creamos arte que va más allá de comerse al toro.  

El arte es una necesidad humana y no una necedad humana. El perro dibujado por Picasso, es perro y es arte. El perro regalado a Luis Miguel es perro real, sin más. No es un bebé, no es un hijo, no es un ser lastimoso, maltratado… es un perro. No es un perro destinado a la idea animalista del bienestar mascotista, a la idea global de compra, adopta, regala, viste, teje, compra una mascota. El perro de Picasso en manos de Luis Miguel no es el que quiere Podemos y sus coetáneos. El que sustituye al ser humano, el que sirve de demagogia sobre la bondad falsa, la falsa sensibilidad. La verdad Única. 

Que es la de Luis Miguel, asesino, Picasso, amparador de asesinos, el dibujo de picasso no arte y el perro dálmata un inválido ser al que hay que dotar de humanidad, de leyes, de derechos, de mercado. En esa Única Verdad conde el perro real solo lo es porque hemos de hacerlo mas humano. Es la miseria intelectual, estética y ética que chantajea y exige la lastima del perro y del toro para ser apadrinada y legitimada. Todo animalismo, como todo populismo, se legitima así. Excluye al talento, abre la oportunidad a lo mediocre y a la ocurrencia, y hace del arte y del artista, hombre único y obra única, una deformación. Por el simple hecho de no servir a su demagogia.


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