icono-sumario ‘México tiene memoria. Puede perdonar, pero olvidar es de pendejos’

icono-sumario ‘Adame es la primera figura mexicana no correspondida en España’

icono-sumario ‘Bastaría un llamamiento suyo para que el orgullo nacional mexicano se encendiera’

adame-madrid-espalda-511x280Joselito Adame, en Madrid I MUNDOTOROlinea-punteada-firma1

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Nunca sabremos qué habría sucedido sin aquello que llegó a llamarse “boicot del miedo”. Año 1936, edad de Oro del toreo mexicano. Ruptura del convenio hispano mexicano que expulsó al otro Joselito, a Armillita Chico, a su país. Hay quien afirma que no fue ruptura razonada, sino la excusa para levantar un muro que frenara a Fermín Espinosa. Nunca sabremos si el toreo mexicano habría evolucionado aún más con la presencia de las figuras españolas (ausentes de México por la ruptura) e incluso si los mexicanos habrían llegado a pelear el liderato del toreo en España. No se sabe, pero lo que si sabemos es que México tiene memoria. Puede perdonar, pero olvidar es de pendejos.

Después de esa duda razonable, el toreo entre ambos países trató de mantener una reciprocidad, un quid pro quo. No se puede negar que, hasta hace poco, el trato a las máximas figuras mexicanas en España ha sido bueno. En parte en justicia y en parte por el buen trato y mejor acogida que el país del Nopal, la Serpiente y el Águila ha tenido y tiene con cualquier espada que acude a torear allí. Las figuras españolas y las no tan figuras saben de qué hablamos. Hay algunos toreros cuya bolsa ha crecido en el otro lado. Y de qué manera.

Antes de argumentar este artículo, vaya por delante el reconocimiento de que la actual empresa de Madrid apostó hace años por varios matadores mexicanos. Dicho esto, la cosa ha cambiado. En los últimos cuatro años hay un mexicano que lidera el toreo en su país: Joselito Adame. Guste o no, así es. Es tan innegable esto, que las figuras españolas lo buscan y lo piden para rematar sus carteles en México. En cualquier plaza. Basta con mirar las combinaciones de este año y de los anteriores en las plazas principales, para comprobarlo. Sin duda posible o espacio para opinión discrepante. Incluido José Tomás. No se entiende como, en los últimos años, esta reciprocidad histórica, esta responsabilidad por coherencia, se ha roto de tal manera que Adame no ve a una figura española en España excepto por la tele. Aunque sólo fuera por el respeto que emana de la reciprocidad, nadie podrá negar que es trato injusto.

Mirando a la memoria, comprobamos que tras la ruptura del convenio, en la plaza de Madrid Capetillo alternaba con Antonio Ordóñez, Jesús Córdoba con Aparicio y Manolo Vázquez; Juan Silveti al lado de Antonio Bienvenida; Manolo Martínez con Palomo y El Viti; Curro Rivera con Camino, Ordóñez, Antonio Bienvenida, Curro Romero… ; Cavazos desde Palomo y Manzanares… hasta la última época con Ponce. Jorge Gutiérrez con Antoñete y Manolo Vázquez; Armillita con Manzanares… Lo más reciente cuando Zotoluco mandaba en México y todas las figuras españolas lo pedían allí, toreó con Ponce y El Juli. Esto no es opinable. Es la historia pasada y reciente.

Sin embargo a Adame le partió el rayo. Es la última figura del toreo mexicana en ser la primera no correspondida. Es un error tan grande como grande puede ser el problema que se cree en México si alguien le pega fuego a la mecha. Bastaría con que Adame exhortara al público y a los medios mexicanos en contra de los que no le dan el mismo trato que él les da en México, para que el orgullo creara un problema. Grande. Y lo saben los españoles. Saben que el sentimiento de lo nacional que aquí perdimos, allí está a flor de piel.

Bastaría con que Adame exigiera, que a su lado no torearse en México ninguna figura, o ningún español, y se pusiera a alternar con Payo, Saldívar, Silveti, Flores, Sánchez… ¿Saben una cosa?. Que a lo mejor iba la misma gente a esos carteles. Le bastaría con encender la mecha del orgullo patrio para que el público mexicano se levantara en armas. No sabemos si le honra no hacerlo o se hace el pendejo en un exceso de buena educación. Preguntamos: ¿por qué correr ese riesgo? ¿Por qué en tiempos de enemigos globales, en tiempos en los que, nos consta, instituciones de aquí tratan de buscar financiación de allí para defender a la tauromaquia, al indio se le dan espejitos? No juguemos a Cortés. Porque si aquí es cierto que patria, nación y orgullo es sólo cuando la selección de fútbol gana copas, allá eso lo llevan en la cartera, al lado del corazón.