icono-sumario ‘El incremento de venta de pinchos de tortilla de los últimos días, tiene sociológica razón de ser… No hay país que aguante tanta carcajada’.

icono-sumario ‘Votaban a un Gobierno para sus Presupuestos pero ya habían pactado mandar al carajo a ese Gobierno. Son fieles a Españñña’

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Mi mejor confidente me ha dado la mejor exclusiva. Me ha costado el copón: un pincho de tortilla de más. Buena. La tortilla española es cumbre. España es un país que resuelve todas sus alopecias mentales en  esa consulta psiquiátrica por excelencia que es un bar, frente al glorioso e inconquistable pincho de tortilla españññola. La gran pócima intelectual de Españñña. Porque España no es España, diga Españññña.  Mi confidente es un natural de Chiclana casado a lo civil con libanesa sin papeles con  hijo de  padre desconocido  (como si eso fuera posible) y que tramita su cambio de sexo: ‘aspiro a Ministro‘, dice, muy grave.  La exclusiva la deja caer masticando. ‘Manolo el del Bombo, va a presentar su dimisión’. De qué dimite. ‘De que va  ser, pisha,  dimite de Manolo y del Bombo’. Ah. Notición.

Somos un país pincho que se exonera en la estrategia de la barra de un bar. Por tanto, país donde sólo dimite de su cargo el que no tiene cargo, que es como largar de la de Cuvillo a sabiendas que de ésa, ni un pitón. Pero el intríngulis de los últimos días nos hace inenarrables: otra cosa no será, pero gracia la tenemos toita. Mientras salía el toro por Las Ventas, los vascos que ejercen de vascos aunque ya no lleven txapela, votaban a un Gobierno para sus Presupuestos pero ya habían pactado mandar al carajo a ese Gobierno. Son fieles a Españñña. La que acaba en Burgos. Lopetegüi, vasco de Guipússskoa, juraba amor eterno a la Selección de Españñña mientras un francés argelino, más listo que el hambre, se piraba como la liebre del Madrid Royal, dejando a un tipo que grita siuuuuuu cuando mete gol, exigiendo que el Royal de Pérez (Florentino) le pague lo que mangó a la caja común de los hispanos. Los hispanos, en vez de mandarle al carajo, le lloran quédate. ‘Como la mujé a la que le da un manojo dOstias el marió’, me dice el confidente.

La oficina del consumidor alertó al cuerpo de policía de un inusual incremento de la venta a deshoras del pincho de tortilla española, y los placas creyeron que estábamos ante un proceso estructural de blanqueo de capital llegado del narco de Algeciras. Garzón salió a desmentirlo. El ex juez, no. El Garzón serio, el empresario. No era así. El incremento de venta de pinchos de tortilla de los últimos días, tiene sociológica razón de ser. No hay país que aguante tanta carcajada. Otra cosa no, pero para la gracia, nosotros. Españñña. Al igual que los vascos españoles aplicaron la bigamia de casarse con una y con otra, Rajoy y Sánchez, Lopetegui se acostó con La Roja y, demostrando capacidad semental de toro, salió de esa cama para calentar la del Royal de Pérez. Pérez es Españññña. Pérez es la marca mas instaurada en todo el territorio del glorioso pincho de tortilla. Allí donde hay un Pérez, hay Españñña. ‘Al loro con loj Pére, pisha’.

‘Mientras aigan güevos y papas, habrá tortilla y habrá España’, me dice mi confidente. ‘Mismamente lo del Maxim de la Huerta’. Maxim Huerta, corrijo. ‘Na, de la Huerta, que ya le han pillao con melones güindaos’. Joder, ni el Gobierno influencer no se libra de lo cañí. ‘Asin que tu tranquilo, ¿ein?, que los toros palante, que no hay cojonnne a quital/los’.

Los toros es lo más estable del país. ¡Qué idiosincrasia! Los toros son lo más en serio y lo más en punto de este país. Son lo más creíble, estable, lo más decente y lo menos pincho de tortilla. Lo más culto y lo menos gracioso. La prima de riesgo, si es que existe, no se fue al pedo por los toros. Que se sepa. Un recurrente diría:si yo fuera empresario contrataba a Pérez, a Lope/Tegui y a Maxim y acabo el papel. Pero lo mismo piden la de Cuvillo que ya la compró Neymar o la de Garcigrande que no se si va a Peseyé o al Barsa, o piden jugar en punta con La Roja. O pongo a un astro nauta abriendo toriles. ¿Qué que es La Roja? Mi confidente me mira perplejo a punto de pirarse.
‘Que va ser, porDió, la Roja es Españññña‘.

Y en Españñña mandan los güevos de Pérez, las papas de Lope/Tegui y la sartén de el de la Huerta. Nunca entenderé el pésimo gusto de Puidemón. Si me exilio, que puede, yo me quiero exiliar a Jerez de la Frontera, donde se comen las papas enteras. Que dijo Paula.

PS. No me creo que Manolo el del Bombo vaya a dimitir. Antes, el Huerta.