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‘No estoy de acuerdo con lo que dices, pero defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo’. Esta frase del libre pensador más grande que haya dado la historia de nuestra civilización, Francois Marie Arouet, conocido como Voltaire, es la que ha de guiar  todo concepto y comportamiento de libertad en las relaciones humanas. Incluso si quien piensa de forma tan distinta que desea lo que yo deseo que exista, desaparezca. Porque, por encima de nuestro enfrentamiento, está la Gran Libertad, la madre de cualquier libertad que añoremos, exijamos o demandemos, la libertad que nos permite expresar esa demanda

Francia es el país referencia de las libertades y la tolerancia. Del respeto al pensamiento ajeno, a la religión ajena, a la cultura ajena. ¿Acaso olvidamos que su revolución comenzó a cambiar al mundo dirigiéndolo hacia las libertades? ¿Acaso olvidamos que la ideología de Voltairey otros trajeron las llamadas revoluciones Atlánticas que comenzaron con la independencia de lo que hoy son los Estados Unidos y luego los demás países americanos? Pero, por si alguien lo ha olvidado o no se aprende la historia:

¿Acaso no es Francia un país en donde no se pueden celebrar las corridas de toros porque su Ley de Defensa de los Animales lo impide? Y sin embargo, ¿no es cierto que los franceses han reconocido el derecho de varias ciudades en donde se celebraban toros tradicionalmente, seguir ejerciendo ese derecho? Es la Fiesta en Francia el mejor y mayor ejemplo de tolerancia hacia el que piensa diferente, el país que mejor ejemplifica los derechos a las culturas y tradiciones de quienes no son mayoría. De otro modo, sin ser nosotros, son nosotros porque nos permiten esa libertad.

Tantas veces puestas de ejemplo, las ciudades taurinas de Francia han ejercido un trabajo leal con el toreo, abnegado y de orgullo. Pero no olvidemos que lo hacen con las reglas de juego de Voltaire: ‘Je suis Charlie’. La máxima de Voltaire, un francés  del siglo XVIII que avanzó un pensamiento humano universal que no sólo es vigente aún . Es que su vigencia es el pilar básico  de nuestro derecho a  expresar cualquier pensamiento. Cualquier libertad. ¿Y  que pedimos nosotros, que  expresamos y demandamos?… la libertad del toreo. Esa norma  tolerante  y respetuosa que consiste, no en pensar como el otro, sino dejar que exprese lo contrario a nosotros, es la norma en  la que se basa el toreo en Francia. Y lo que se expresó en Colombia y lo que exigimos en Cataluña. 

No podemos excusarnos en arbitrariedades a veces infamantes,
como lo que se ha hecho en Barcelona a través de la peor y más carnita generación de políticos que haya dado esa Comunidad. Ni tampoco  excusarnos en las caricaturas que un día Charly Hebdo o El Jueves hicieron del toreo. Ni siquiera de la burla y ataque constante de gentes como el presentador de ‘Sálvame’. Porque, paradójicamente, y precisamente, porque no somos ellos, somos ellos. No lo somos ni deseamos serlo. Pero para decirlo, para expresar libremente que ellos nos atacaron o que ellos se equivocan, o que ellos son injustos con nuestra pasión,  es necesario mantener en pie, cueste lo que cueste, mas de dos siglos de libertad de pensar y de opinar. Y las opiniones mejor argumentaras en lo humano resisten cualquier opinión contraria a un derecho.

Por eso, Yo no soy Charlie, es hoy, más que nunca, Yo soy Charlie.

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