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El 11 de junio de 1876 se abrián por primera vez las puertas de la plaza de toros de La Malagueta para público y aficionados y comenzaba el primer paseíllo que serviría para sumar hoy 140 años de historia del coso de la capital malagueña. Por la puerta de toriles salió 'Salamanquino' un toro de la ganadería de Murube, el primero de esta plaza diseñada por el arquitecto Joaquín de Rucoba, que por aquella época también se encargó del proyecto del emblemático Mercado de Atarazanas en Málaga. La primera lidia corrió a cargo de Manuel Domínguez 'Desperdicios' a quien acompañaban en el cartel Antonio Carmona 'El Gordito' y Rafael Molina 'Lagartijo'.

La Malagueta, ubicada en la barriada por la que tomó el nombre, cerca de la playa y con el monte de Gibralfaro como espectador perpetuo, se empezó a construir en 1874. Se consideraron otros dos emplazamientos, el llano del Ejido y un limonar por Olletas, antes de decidirse por una huerta de La Malagueta, conocida como la Noria de Reding. Allí en el Paseo de Reding, denominación que recibe la calle, quedó enterrado bajo la plaza de toros el molino cuyo restos salieron a la luz en las últimas obras de remodelación. En 1976, coincidiendo con el centenario de su inauguración, fue declarada Conjunto Histórico-Artístico; y en 1981 fue declarada Bien de Interés Cultural. En la actualidad, pertenece a la Diputación de Málaga que vela por su protección y permanencia, apoyando la celebración de espectáculos taurinos.

De estilo neomudéjar, la conforma un polígono regular con 18 lados. Antonio María Álvarez, gobernador de la ciudad, fue quien ideó la creación de una nueva plaza de toros y fue también el artífice del conocido Pasaje de Chinitas. El Ayuntamiento de Málaga y la Diputación de Málaga decidieron llevar a cabo la construcción. La estructura es de cantería, hierro y ladrillo, alternando éstas en la fachada con arquería escarzana en la planta baja y de medio punto en el piso superior, vistosas cerrajerías en los huecos y bajo relieves con motivos taurinos, que también se cuentan en las tablas de la barrera y en las columnas de hierro fundido. En el graderío de piedra labrada, formado por los tendidos y dos niveles de gradas y palcos, actualmente su suman 10.202 localidades.

Con anterioridad al coso actual, Málaga tuvo otras cinco plaza de toros, ubicadas sobre distintos terrenos y en distintas épocas. El primer espectáculo taurino se celebró el 5 de enero de 1942 para celebrar la rendición de Granada a los Reyes Católicos, en la llamada plaza de las Cuatro Calles. Se construyó la primera plaza de toros en las cercanías del convento del Carmen y contó con 5.000 localidades. Otra, en 1818, situada cerca del mar; la de la Puerta Nueva y la del Señor Álvarez, que hasta 1861 acogió a 14.000 espectadores.

La Malagueta está tan arraigada a la ciudad como para compartir el arquitecto del Mercado de Atarazanas o el ideólogo del Pasaje de Chinitas; para amanecer junto a la playa y atardecer en el Gibralfaro hasta donde resuenan los olés en su feria de agosto. Para ser protagonista envidiable desde la panóramica de la ciudad de Málaga y reflejar en su albero el oro de más de un siglo de trayectoria.