La Escuela Taurina de Arles fue su fragua y en la de El Juli se ahormó el yunque. Cincelado, tras el debut con picadores el pasado verano, Adrien Salenc ha comenzado la temporada con la fuerza de un martillo pilón. El novillero galo, que ya había llamado la atención con aldabonazos en Samadet y Garlin, derribó la Puerta Grande del Coliseo Romano de Arles hasta atravesarla a hombros. Tres orejas y, sobre todo, una inmejorable puesta en escena de cara al domingo. Madrid espera. Será su presentación en la plaza que siempre soñó pisar desde que, con apenas 13 años, cruzó los Pirineos para convertirse en torero. Este 23 de abril sus deseos serán realidad.

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Llega en la cresta de la ola, tres orejas en Arles, buen ambiente para presentarse en Madrid

'Sí, ha sido una gran alegría lo del domingo. Me ha venido muy bien tanto para la moral como para mi caché. Un triunfo así da categoría a un novillero joven que empieza y, sobre todo, contratos, que al final es lo más importante para alguien que se abre paso: torear el máximo de novilladas posibles para aprender pronto el oficio y definir mi concepto.'.

'Un triunfo tan contundente como el del domingo en Arles da categoría a un novillero que empieza como yo'.
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Además el cartel era muy especial: novillos y novilleros eran franceses.

'Tenía ese enorme aliciente extra y ha tenido muchísima repercusión allí. Me debe servir para ponerme a funcionar en las ferias de Francia del resto del año. Ya no sólo por el pique con dos compañeros de generación en mi tierra. Aunque no fuera una concurso había expectación por ver cómo rivalizaban seis ganaderías de mi país. No me puedo quejar del lote que me tocó en el sorteo.'

'Esas tres orejas en una plaza de primera deben servirme para funcionar en el resto de ferias del año en Francia'.
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¿Cómo recuerda esas dos faenas?

'El primero, el de Los Galos fue un novillo muy encastado, de apuesta, con mucho que torear, tuvo mucha movilidad y algo de genio, así que tenía una transmisión enorme. Fue una faena llena de emoción, porque el viento molestó encima y nunca vi al animal metido en la muleta. De hecho, me pegó una voltereta y me partió cuatro dientes del golpe. Pero, es lo que hay que estar dispuesto a entregar si quieres ser alguien en este mundo. '.

'La faena al novillo de Los Galos tuvo mucha emoción, hasta me partió cuatro dientes en la voltereta que me pegó'
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¿Y el de Gallon?

'Fue todo lo contrario. Tuvo una embestida mucho más suave, de enorme calidad y nobleza. Me permitió templarlo, porque además el viento, para entonces, se había parado ya. Lo disfruté muchísimo, sobre todo, toreando con la mano izquierda, aunque tenía también su pizca de exigencia, porque un novillo tan importante no se te puede escapar. La verdad es que tanto el de Los Galos como el de Gallon hicieron honor a sus procedencias, Victoriano del Río y Hermanos Sampedro'.

'Disfruté muchísimo toreando al utrero de Gallon, pero tenía su exigencia, porque un novillo tan importante no se te puede escapar'.
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Tal y como está de complicado torear ahora mismo y con el descenso de las novilladas, ¿sirve de verdad un triunfo así en una plaza primera?

'Buena pregunta, quiero pensar que sí, me tengo que aferrar a ello. Es cierto que está todo carísimo tanto en España como en Francia, porque aquí si triunfas te repiten, sí, pero como no pase nada... Tardas en regresar. Me hacía mucha falta una tarde así de redonda, porque es el mejor aliciente para seguir creciendo y mejorando. En las tres novilladas previas, a pesar de la espada, había puntuado y cortado orejas, pero un aldabonazo así es, al final, lo que llama la atención.'.

'Es verdad que en Francia si triunfas te repiten, sí, pero como no pase nada... Tardas en regresar'.
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Estaba siendo su talón de Aquiles...

'Pero no creo que sea mi mayor punto débil. Pienso que es un proceso mental. Más allá de conocer y aplicar la técnica, hay que dar ese paso de fe. En toda mi carrera, he tenido facilidad con la espada, pero llevaba 5 o 6 meses que no lo veía claro. No estaba fino y, antes de Arles, me encerré y me hinché con el carretón, por lo que hablabamos antes, estando tan complicado entrar en los carteles, pinchar los triunfos no es un lujo que me pueda permitir'.

'La suerte suprema es un proceso mental: más allá de la técnica, hay que dar ese paso de fe'.
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Y, en estas, el domingo, toca presentarse en Madrid.

'Toca cumplir un sueño. Desde que llegué a España hecho un crío para convertirme en torero es una de esas grandes ambiciones. Siento una ilusión tremenda, porque jamás pensé que podría debutar en Las Ventas con 19 años. Para mí, estar el domingo en el patio de caballos ya es un sueño hecho realidad, ahora quiero convertir la realidad del domingo por la noche en un nuevo sueño'.

'Aunque es una de esas grandes ambiciones cuando empiezas, jamás pensé que podría debutar con tan sólo 19 años en Madrid'.
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Era su sueño, ¿por qué no se veía entonces haciendo el paseíllo en Las Ventas?

'Porque nunca lo veía cercano, sobre todo, en los comienzos. Tengo fresco el recuerdo de esas primeras becerras. Si no me veía esos días con capacidad para pegarle cuatro pases seguidos, cómo iba a imaginar que me jugaría la vida delante de dos novillos con hechuras de toro en la primera plaza del mundo. Ahora recuerdo ese pensamiento, miro el cartel del domingo y me siento tan reconfortado... Todos esos esfuerzos se han visto compensados'.

'Si no me veía pegándole cuatro pases seguidos a una becerra, cómo me iba a imaginar delante de dos novillos, casi toros, en la primera plaza del mundo'.
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Se vino muy pronto a España, era casi un niño

Tenía 13 añitos, en plena adolescencia. Un año antes había empezado en la Escuela de Arles, pero era más como un juego, con las primeras volteretas enseguida comprendí que no estaba jugando al fútbol o aprendiendo inglés. No era una actividad extra escolar. Me lo tomé en serio, mandé mi curriculum a la Fundación de El Juli y me invitaron a su Escuela. Ahí empezó la aventura a fondo, con toda mi convicción. Pasé allí 6 años fabulosos, ha sido mi escuala de vida, trasciende bastante más que coger un capote y aprender a dar una chicuelina. En casa del maestro Julián me han enesñado valores como el respeto, el compañerismo, el sacrificio... que, por desgracia, se están perdiendo. Y que suene ya también a tópico ese 'se están perdiendo' es la peor de las noticias. Tengo muy claro que sin El Juli no estaría a las puertas de Madrid.

'Hasta que no te llevas las primeras volteretas, no comprendes que no estás jugando al fútbol o aprendiendo inglés'.
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¿De verdad quita Madrid tanto el sueño como dicen?

Es un proceso que comienza cuando te ves en el cartel y que va a más. El sueño todavía no me lo ha quitado, pero para pensar y dar vueltas... Lo que quieras y más. Se presenta algo en tu cabeza a cada instante y ya no distingues si son nervios, miedos, dudas, ilusiones o qué... Pero creo que también forma parte de esa experiencia que llevas años deseando vivir. Soy consciente de que llego rodado ahora mismo, el inicio de temporada ha sido bueno y llego con ese ritmo necesario que te otorga haber toreado las semanas anteriores. Eso me debe tranquilizar.

'Los nervios, los miedos, las noches en vela por Madrid son también parte de esa experiencia que llevas años deseando vivir'.
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Hablaba antes de esa llegada al hotel después de la corrida, ¿con qué sería feliz bajo la soledad, silenciosa, de la ducha Adrien Salenc a eso de las nueve de la noche?

No voy a ser hipócrita. Todo el que asume el reto de hacer el paseíllo en Madrid busca abrir esa Puera Grande soñada y salir en hombros de una marea de aficionados. Sé lo difícil y que se tienen que reunir un conjunto de circunstancias para lograrlo, pero voy con todas las ganas del mundo. Sólo espero que los novillos me permitan expresarme y dejar una buena imagen. La identidad de alguien que tiene recorrido en esta profesión, que será un torero a respetar en el futuro.

'No voy a ser hipócrita, todo el que asume el reto de hacer el paseíllo en Madrid busca abrir esa Puerta Grande'.