No hizo honor a su nombre. 'Chaparrito' es uno de los toros de la feria. Directo al Olimpo de este San Isidro. Excepcional el cárdeno que Adolfo Martín lidió esta tarde en quinto lugar de una corrida muy entretenida, con argumentos, de buenas hechuras y extremedamente seria -tanto en presentación como en su condición-, en la que destacó este cinqueño, que estuvo reseñado la temporada pasada para Mont de Marsan y, en Las Ventas, derrochó ritmo, humillación y transmisión. Pepe Moral le cortó una oreja en una faena decidida, compacta, en la que corrió con temple la mano por ambos pitones, pero a la que faltó -quizás, por buscar la colocación a mitad de la tanda e interrumpir la ligazón- una tanda superlativa, que reventara Madrid, porque 'Chaparrito' lo llevaba en su sangre. Bravo 'Albaserrada', que destacó junto a un buen primero, enclasado, que pidió ganarle el pitón contrario al toricantano Ángel Sánchez, afanoso durante toda su alternativa. Envite a grande, que se convirtió en órdago, obligado a matar tres toros, tras la cornada de El Cid, herido 'grave' en el muslo derecho -20 centímetros de cornada- por un segundo, que como el cuarto, llevaron cicuta dentro. Muy peligrosos.

Se definió enseguida 'Chaparrito', que tuvo poco de eso y, sí, de toro mayúsculo. Por dentro y por fuera. Más lleno que el resto del encierro, cinqueño y veleto, abría mucho la cara, largo y de lomo quebrado. Serio. Bien presentado. Le apretó para dentro en los dos primeros lances a Pepe Moral, pero después tomó los engaños con celo y tratando de humillar con el pitón de dentro. Definido desde el Alfa de la lidia, pegaba un regate antes de llegar al caballo para, luego -como fue denominador común de la corrida-, empujar con los riñones sobre un pitón antes de dejarse pegarse. Hizo hilo en banderillas hacia las querencias. Lo comprobó Juan Sierra, que se zafó de milagro en el tercer par. Moral brindó al público y comenzó a torear por doblones, con mando, sometiendo la encastada embestida del burel, que no dejó de humillar. Todo lo quiso por abajo. Pidió citarlo muy en corto y su única mácula fue que tardeaba un poco. Eso sí, cuanso se arrancaba, iba de verdad, un torrente de casta. El sevillano corrió la mano en redondo y el trasteo llegó enseguida al público, muy metido, porque el cárdeno tenía muchas virtudes: fijeza, ritmo, recorrido largo, transmisión, humillación... Hacía el avión en cada embestida, que abría surcos en la arena. Por momentos, faltó ligazón, porque Moral, muy encajado con el toro, buscaba la colocación tras el tercer muletazo y ese impás lastraba como una losa que Madrid crujiera. Faltó esa tanda rotunda a un conjunto notable, quizás, también una tanda más al natural para poner en su mano la segunda oreja. Pese a ello, faena importante de torero al alza. Tuvieron sabor, los muletazos postreros de rodilla genuflexa. El otro 'pero' fue el pinchazo inicial antes de una estocada hasta la empuñadura, que resultó suficiente. Asomados los pañuelos, cayó la oreja y una fuerte ovación para 'Chaparrito' al que se pidió -con mejor criterio que al 'Saltillo' del lunes- la vuelta al ruedo.

Moral, que no tuvo opción con el manso tercero -tan desentendido como huido-, mató su primer toro de la tarde antes de lo esperado. Llegó su turno en el segundo, bajo y bien hecho enseñaba las palas, cuando muy certero echó mano a El Cid casi en el preludio de su faena. Había esbozado el cárdeno algunos detalles positivos en su lidia, pese a ser incierto y reservón, y El Cid quiso. Brindó al público, apostó por él, pero el de Adolfo era 'cabroncete'. Muy orientado, nunca humilló y siempre embistiendo reponiendo, sabiendo lo que se dejaba atrás. Lo citó en redondo el de Salteras y el toro, a mitad del viaje, se frenó para herirlo de un certero pitonazo en el muslo derecho. Cornada de 20 centímetros con copiosos destrozos musculares. En el suelo, pudo herirlo por el bajo vientre en otro derrote criminal, pero, por fortuna, sólo lo lanzó por los aires. Pasó a la enfermería para dejar la antepenúltima del maratón isidril en un mano a mano. Moral se hizo cargo, lo probó por ambos pitones... Así, en vista de la 'alhaja' que tenía delante optar por quitárselo de enmedio cuanto antes.

Tuvo que esperar Ángel Sánchez hasta casi el Omega de la feria para vivir su gran día. El deseado desde que otro elucubró ser torero. Su anhelada alternativa. En Madrid. Incrustada en pleno San Isidro. Tras el 'aldabonazo' con la novillada de La Quinta en su presentación en el Cónclave del año pasado, envidió a grande con un doctorado delante de los 'Adolfos'. Un salto mortal, que se convirtió en triple, después del percance de El Cid. 'Mentiroso' fue el de la ceremonia. Vareado y bien hecho, amplio de cuna y descarado de pitones, especialmente el izquierdo, con mucho desarrollo. Fue buen toro. Tomó con celo el percal del toricantano, que se lució, a pesar de casi ser arrollado en una 'colada', en un garboso saludo a la verónica. Tras la ceremonia y su parlamento, el de Alcobendas trazó una faena que apuntó, pero no terminó de romper. Hubo un derechazo profundo, muy templado, al ralentí. Demostró estar más cómodo manejando la zurda y le pegó por ahí dos tandas de buen trazo. Sin embargo, el toro, que tardeó mucho pese a su noble calidad, obligaba de manera perenne a ganarle el pitón contrario, ganarle pasos, y llegarle mucho con el engaño al hocico. Teclas que airearon su evidente y normal bisoñez. Tras una estocada casi entera perpendicular, saludó una ovación. .

Ese lógico verdor -tiempo hay por delante para pulirlo- también quedó patente en el que cerró plaza. De lomo quebrado y ensillado, enseñaba las palas el veleto. Fue toro más agarrado al piso y que marcó querencias en banderillas, tardeó también como varios de sus hermanos. En la muleta de Ángel Sánchez, afanoso, o se quedaba debajo o reponía. Algo 'tobillero', nunca se iba de los vuelos. Terminó afligiéndose. Quizás, unas manos más expertas hubieran arañado algo más, pero el madrileño -que había quedado inédito con el cornipaso y ofensivo cuarto, muy complicado, pues se quedaba por el derecho en la cadera y rebañaba lo suyo por el izquierdo- estuvo muy digno.