Pocas veces se habrá ganado Juan del Alamo una Puerta Grande como ésta. Tan rotunda. En un triunfo superior e incuestionable. A pulso y por derecho. Con gran clarividencia, supo dar la vuelta a su destino el salmantino, a quien tal y como le iba el panorama, se le habían puesto las cosas cuesta arriba. Por si fuera poco, una cacicada impresentable del presidente se lo puso más cuesta arriba al negarle la segunda oreja, gritada, exigida, y clamada por todos tras una gran faena a ese tercero. Una oreja y dos vueltas al ruedo. Hubo de rumiar la espera el salmantino para cortar otra a un toro exigente y de fuerza, el sexto. Esperó el torero y lo esperó el público con el mismo deseo, y con esa misma ansia toreó Del Álamo y rugió la plaza para pagar la deuda de hacía una hora. Merecida oreja. Pagado el tributo debido.

Tiene este final de Feria aires grandes con faenas notables y toros cumbres como los tercero y cuarto de los Hermanos Lozano en un variado encierro de Alcurrucén que nunca perdió el interés.

Rompió el maleficio de una oreja Juan Del Álamo en la vigesimo novena de San Isidro. Una a una las ha ido cortando en Madrid este torero, que puede presumir de un currículum que muy pocos toreros poseen en esta plaza sin salir en hombros: cinco años consecutivos cortando orejas en Las Ventas, (diez en total con las dos de hoy), porque hasta en ocho tardes se quedó a un trofeo de abrir la Puerta Grande. Y ha sido ahora, más necesitado que nunca, cuando logra de forma cabal y torera un triunfo superior. Así conquistó hoy Las Ventas. Cuajó a un muy buen Alcurrucén, que de salir manso y frenándose en el capote, cambió a bravísimo, embistiendo con profundidad, codicia, ritmo y temple, sometiéndolo en un faenón de suavidad, gusto y torería, completísima, desde que se abrió de capa a la verónica hasta el estoconazo final.

De amplia arboladura, el veleto y colorado tercero regateó y amagó de primeras en el capote de Del Álamo para finalmente tomarlo con fijeza y humillando. Gustándose a la verónica el salmantino, con temple, en un sonoro recibo. Suelto en el caballo, se empleó en el primer puyazo y se lució el picador Juan Francisco Peña.

Se dobló de inicio por bajo Del Álamo, con el toro saliendo suelto en cada muletazo. Lo sacó a los medios y allí el toro rompió a embestir con clase, profundidad, transmisión, ritmo, temple y largura. Hubo mucha suavidad en las manos del salmantino, que toreó encajado y con gusto por ambas manos, largo el toreo al natural, en un faenón de gran intensidad y emoción. Final de ayudados por bajo, con torería y sabor. y estoconazo en lo alto. Faenón de dos orejas sin discusión. Se le pidió con fuerza la segunda oreja, pero el obtuso Palco se cerró en banda y birló a Juan Del Alamo la Puerta Grande que tanto merecía. Ovación para 'Licenciado' en el arrastre. Dio dos vueltas al ruedo el torero tras la concesión de la oreja y el presidente tuvo que escuchar una sonora bronca por su actitud dictatorial.

Pero Madrid le pagó la deuda debida después al torero en el fuerte y exigente sexto, al que volvió a torear con torería a la verónica y eso que el astado embestía fuerte, frenandose al principio y echando las manos por delante. Quedó crudo en varas porque se escupía del peto al mínimo contacto con el hierro. Una lucha constante por meterlo en los caballos. Por eso tuvo poder y emoción después como se vio cuando cortaba en banderillas, embistiendo arreando a veces, poniendo en apuros a Jarocho, y a oleadas, otras. Le tragó y consintió mucho el torero con mérito en una faena de esfuerzo que arrancó en los medios, tratando de someter a un exigente ejemplar que embistió descompuesto en una faena emocionante. Mató de estocada caída. Fuerte la petición. Oreja. Así abrió la Puerta Grande Juan Del Álamo, con un triunfo superior.

Como superior fue el extraordinario y bravo cuarto, uno de los toros de la Feria, que se arrancó de lejos al caballo y que fue pronto en banderillas. Vibrante el comienzo de faena en los medios con el toro embistiendo con codicia, por abajo, con transmisión en una labor de temple a un toro extraordinario que El Cid pinchó en otra faena emocionante. Ovación en el arrastre a 'Antequerano'. No tuvo suerte antes con su primero el sevillano, un toro descompuesto con el que poco pudo hacer en una breve labor. Joselito Adame tuvo actitud mientras su primero duró, al que faltaron finales, y no tuvo opción después con el quinto, complicado y a menos.