España

A la espera del cambio...

Por Marcos Sanchidrián

De Olivenza a Zaragoza -con el preludio emotivo de Vistalegre- pasó la temporada 16 de la nueva era. El cambio de siglo trajo consigo permutas tanto estructurales como de modas en la sociedad que conforme avanza ya la segunda década del segundo milenio lo confirma. Un nuevo rumbo que se convierte en tendencia tan volátil, tan rápido como se esfuma un tweet de tu TL. La tauromaquia se daba abrazos de oso cuando a finales del siglo pasado vivía muy por encima de sus posibilidades. Ya con la cruda realidad delante, la neopolítica se ha encargado en este 2016 de perpetrar todo lo que se propuso pero no consiguió el pasado año por falta de tiempo tras las elecciones municipales.

Con un caldo de cultivo propicio para que los cambios también llegaran al mundo del toro, la temporada arrancó con un emotivo mano a mano en Vistalegre entre dos 'debutantes', David Mora y Fortes que volvían a doctorarse después de superar el trance más amargo de sus vidas. Ajalvir y Valdemorillo ya habían matado el gusanillo del aficionado, mientras que los tentaderos públicos confirmaban un nuevo devenir de los antiguos festivales -qué recuerdos...- donde se daban cita toreros de distintas épocas. Ahí quedó el ejemplo de Talavera de la Reina, una pueblo histórico para el toreo que se tuvo que exiliar a una portatil durante la feria de septiembre pero que en enero llenó los tendidos como hacía años que no se veía. Claro que el cartel con Paco Ojeda, Juan Mora, Víctor Mendes y Joselito era de peregrinación.

Olivenza mantuvo el caché. El rabo que cortó Roca Rey junto con la extraordinaria dimensión de un aún novillero Ginés Marín sentaron las bases que se confirmaron en Castellón y Valencia. En la ciudad de La Plana se enfrentaron los 'emergentes' López Simón y Roca Rey para después en Fallas batirse en duelo con las figuras Juli y Talavante. El año estaba marcado por esta tendencia: figuras y jóvenes en los carteles. Mientras que el peruano arrolló en su duelo con un inspirado 'Tala', El Juli marcó su territorio frente al torero de Barajas. También empezaron a sonar con fuerza nombres como José Garrido, Juan del Álamo, Roca Rey o Cayetano, mientras que la gran manifestación del 13M dejó a Rafaelillo y a Paco Ureña en un lugar privilegiado.

Madrid y Sevilla abrieron sus temporadas en la Pascua, tiempo simbólico también en lo taurino. Mientras que en la capital Curro Díaz volvía a descerrojar la Puerta Grande, en la Maestranza por Resurrección Morante cuajaba un faenón rematada con tres avisos. Precisamente Sevilla será la baluarte, por fin, donde el genio de La Puebla firmaría una de sus obras cumbres en su último cartucho. Por fin, Morante y Sevilla se fundieron en un mismo ser. Mientras, la única Puerta del Príncipe fue para Padilla y a un paso la dejaron Manzanares y López Simón. Resonaron más nombres en ese cante de 'veteranos y noveles': El Juli, Ponce, Pepe Moral, Javier Jiménez, El Cid, Joselito Adame, Garrido... Y la grandiosa tarde de los 'victorinos' con el indulto de Cobradiezmos por parte de Manuel Escribano y la faena de confirmación de Ureña.

Y en Santa Justa, el primer AVE que partió a Madrid dejó las Puertas Grandes de Roca Rey, David Mora, Manzanares, López Simón y los rejoneadores Andy, Galán y Leonardo en dos ocasiones en San Isidro. Un mes completo de toros que dejaron en la palestra, además, toreros como Talavante, Ponce, Juli, Castella, Rafaelillo o Paco Ureña que estuvo a punto de dar un golpe... pero la espada se llevó un buen puñado de orejas. La cúlmen llegó el día de Beneficencia donde Manzanares se encontró con Dalia, de Victoriano del Río, para presenciar uno de los momentos más emotivos y emocionantes de los últimos años.

La vorágine de Las Ventas en mayo tejió entre sus telas momentos importantes como el mano a mano en Aranjuez entre Morante y El Juli o la vuelta de José Tomás en Jerez en el primer capítulo de su fugaz temporada donde López Simón indultó a 'Tonteras', de Zalduendo. La temporada del de Galapagar trascurrió desde la capital del fino hasta Alicante, Huelva, San Sebastián y el doble compromiso en Valladolid con un balance de 15 orejas a la espera de saber si en 2017 afrontará ese paso adelante que muchos reclaman.

Así, después de las Ferias de San Juan llegó el verano que estuvo copado por la cornada mortal a Víctor Barrio en Teruel que puso de luto al toreo. Un verano gris, enmascarado por una tragedia que persiguió cada plaza, cada torero que se vistió de luces y cada aficionado que pasó por taquilla. La dureza del toreo también se vio reflejada en la gravísima cornada que sufrió Manuel Escribano en Alicante y que aún le mantiene en el dique seco o el sangriento verano en Las Ventas con casi una decena de percances a novilleros que buscaron su penultima oportunidad donde el novillo es más serio y la exigencia, más alta.

Mientras en Vitoria se daba el cerrojazo a la plaza, consumando la enésima traición al toreo, agosto fluía entre El Puerto, la Huelva de JT, o una esperanzada Pontevedra que sigue queriendo ser el baluarte de Galicia. A pesar de la buena salud de Gijón, la siempre animosa Huesca o el maratón del 15 de agosto y sus correlativos, el verano marcó el cierre de infinidad de pueblos con tradición social pero traicionados administrativamente. Aunque se mantuvieron las cifras en plazas de primera y segunda, la sangría se notó en los cosos más humildes.

Así, Bilbao dejó las Puerta Grandes de Diego Urdiales y José Garrido o la brillante actuación de Enrique Ponce antes de adentrarnos en un septiembre pródigo en festejos donde, por fin, los novilleros pudieron sumar un buen puñado de contratos tras una primera parte central del año desolador para el escalafón menor. Villaseca, Algemesí, Arganda, Arnedo... dejaron bien posicionados a Luis David Adame, Pablo Aguado, Manolo Vanegas o Leo Valadez.

Roca Rey tuvo que cortar la temporada el primer día del noveno mes y Valladolid fue el epicentro del toreo en el homenaje a Víctor Barrio en una feria que contó por dos veces con José Tomás. También reapareció Luis Francisco Esplá en Arles que se sumó a las vueltas por un día de Ortega Cano en Benidorm, Cristina Sánchez en Cuenca o el incombustible Soro en Valencia. También Salamanca y Albacete lanzaron respectivamente a Juan del Álamo -indulto incluído- y a un recuperable Rubén Pinar además de los triunfos de Manzanares, Ponce, Juli, Perera o Talavante.

2016 cerró un ciclo. Con Las Ventas para el tándem Casas-Nautalia, los eslabones del toreo cambian. Así se notó en Sevilla con Javier Jiménez dejándose la piel, importantes obras de Castella y Manzanares o en Zaragoza donde se recuerdan faenas de Morante, Padilla, Ponce, Talavante o la regularidad en la estadística de López Simón. Así bajó el telón con la esperanza de que 2017 consolide un cambio... ¿o no?