Alfonso Cadaval

Temporada 2017

Mucho más
que 'sevillanía'

Una temporada de asentamiento. Así ha sido este 2017 que se encarama al ocaso para el novillero Alfonso Cadaval. Tras el efervescente, pero liviano, fogonazo de su llegada al escalafón el curso pasado en Olivenza, el sevillano ha demostrado esta temporada que puede asumir el peso de las plazas de responsabilidad, pues puntuó en Sevilla y Logroño, además del buen sabor de boca dejado en la pasada Feria de Fallas.

En Valencia, su segundo compromiso del año, gustó su concepto y la percepción, que maceró después todo el año, de que lleva dentro mucho más que esa vitola de torero sevillano, con gusto y buen trazo. Trenzó una decena de paseíllos, en los que logró pasear once orejas, que jalonó con tres salidas en hombros en los cosos de El Burgo de Osma -en el estreno del curso-, Ubrique -donde cuajó a un gran novillo de Rocío de la Cámara que desorejó- y Torralba de Calatrava, de la que salió con tres trofeos en su esportón.

Pero, sin duda, el epicentro de su temporada fue La Maestranza. Dos paseíllos en el coso del Baratillo que evidenciaron su evolución delante de los utreros. Saludó una ovación en el festejo incrustado en la preferia y dio un aldabonazo importante ya en junio con una encastada novillada de Talavante con la que dio una vuelta al ruedo y cortó una oreja. Idéntico premio cosechó en Logroño, donde demostró raza y agallas para imponerse a un exigente lote de La Quinta en tarde de responsabilidad. Un grato sabor de boca final con el que sembrar en un invierno que debe dar frutos y, posiblemente, la alternativa en primavera.

Mi temporada

Alfonso Cadaval analiza su temporada.