Jorge Isiegas

Temporada 2017

Isiegas,
el triunfo de la épica

Zaragoza fue Alfa y Omega. Principio y final para Jorge Isiegas. Profeta en su tierra, si El Pilar del 2016 le destapó, el de este 2017 le consolidó definitivamente. Pero hubo más, mucho más, en una temporada en la que sendos triunfos en Valencia y Madrid -donde además también volvió a destacar después en la gran final de Nocturnas- en menos de 72 horas le catapultaron a un puesto destacado entre los novilleros punteros de un escalafón en el que, de hecho, tras las fugas, alternativa mediante, el maño queda como uno de los tres grandes baluartes para 2018.

Pero no fue tarea fácil hacerse acreedor de esa jerarquía. La épica de Isiegas comenzó en una Feria de Julio de Valencia en la que se quedó sólo en el ruedo tras caer heridos sus dos compañeros. Rozó la Puerta Grande de no ser por la espada, talón de Aquiles en esa y otras tardes -como Villaseca o Algemesí, donde dio hasta tres vueltas al ruedo- que impidieron triunfos aún más contundentes. En Madrid, más de lo mismo. Una presentación de rompe y rasga en la que se impuso a un exigente sobrero de Couto de Fornilhos. Oreja de ley para asegurarse un puesto en la final. En ella, volvió a sorprender su entrega con un encastado novillo de Ana Romero, con el que inexplicablemente no le concedieron un justo trofeo.

Undécimo en el escalafón, sus números hablan por sí solos: 18 orejas en 17 paseíllos, con salidas en hombros, entre otras, en Cella (Teruel), Millas y Ampuero (Cantabria), donde se impuso al mismísimo Jesús Enrique Colombo, con el que compartió una interesante rivalidad en el segundo tramo de la temporada. Además, Isiegas adquirió buen cartel en Francia, donde una gran tarde en Garlin le abrió las puertas de la citada Millas, Saint-Perdon y hasta el Coliseo romano de Nimes, donde también dejó un dulce sabor de boca en su presentación.

La nota amarga llegó en Azuqueca de Henares, a finales de septiembre, ya que sufrió una doble cornada en el muslo que le obligó a perderse varios compromisos, sobre todo, la segunda tarde de su órdago en la Feria de El Pilar, donde apostó fuerte anunciándose en las dos novilladas del ciclo. Arriesgó, pese a todo, y trenzó el primero de esos dos paseíllos en La Misericordia con la herida abierta para cortar una oreja y cuajar a un excelente utrero de Los Maños -prolongando así su idilio con un encaste Santa Coloma que parece entender a las mil maravillas- al que se llegó a pedir el indulto. Isiegas parte desde la "pole" novilleril para 2018, no le pierdan la pista.

Mi temporada

Jorge Isiegas analiza su temporada.