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SOY TORERO. Nunca quise ser otra cosa y no quiero ser otra cosa. Soy torero con todo lo que conlleva esta palabra que es tan inabarcable como verdad. Como torero, tengo una especie de visión natural de los conceptos reales de vida y de muerte porque, amando la vida hasta los límites más grandes de un ser humano, acepto mi riesgo de muerte sabiendo que nadie es responsable de lo que me pueda suceder en este camino diario que es ser torero. Nadie es causante ni culpable de mi éxito, de mi fracaso o de mi alegría o sufrimiento. Por esta razón, porque me considero un hombre libre que nada impone y que no tiene excusas, es por lo que pido lo mismo a cualquier ser humano que sienta apego a la libertad de cada persona.

Pido y exijo libertad para los míos, los que sólo desean ser toreros y torear y la exijo en cada segundo de cada día. Porque, sin que nadie nos la exija, a nosotros nos sale desde dentro respetar y calificar a cada cual en sus decisiones, ambiciones, sentimientos e ideologías.

Soy torero, somos toreros pero no por eso somos un grupo de gentes alejadas de la realidad del país y gentes de espaldas a lo sensible.
Tampoco somos seres a los que no nos afecten las agresiones. No las tolero y me rebelo contra ellas como persona y como ser humano y cada año por San Fermín, aprovechando su calado mediático, alguien con cargo o sin cargo en la vida pública, lanza un mensaje de muerte contra las corridas de toros haciendo salvaguardia de los encierros.

Los toreros, siempre que seamos toreros, diremos que el encierro es maravilloso. Allí estamos algunos muchas mañanas, con las gentes de tantos lugares de España y del mundo, compartiendo el rito, el riesgo y el destino. Al final el destino es lo que cuenta. Por eso no es necesario aclarar que el destino del toro que se corre es la plaza. Para ser toreados. Yo lo haré dos veces este año. Sí. Los toros que esperan su sorteo y que esperan el capote y la muleta, los ojos y las manos, el alma y el corazón van a tener delante, enfundado todo en un vestido histórico y litúrgico , esos toros , se corren por una única razón : porque los voy a torear en la plaza. Porque los vamos a torear con mayor o menor acierto los toreros.

Porque con ellos jugaremos al juego de ser o no ser. Al juego de vivir o no vivir. Al juego de reír o de llorar. Porque quietos y frente a frente tendremos un diálogo que intentamos que sea lo más puro y creativo posible. Si. Los toros que pasan a gran velocidad por Estafeta vaciando la adrenalina de los mozos, se
detienen luego en la plaza para que sus ojos y los de los toreros se midan en un combate justo y creativo. Después de la carrera llega la quietud. Se corren toros para torear toros. Se corren y el corredor cuenta con nuestro respeto y admiración y con nuestro apoyo y nuestra buena fe.

Cuanto lamento que cada vez que se habla de la prohibición de la
corrida, de entre las filas de los mozos no se alce una voz clara, humana y comprometida, una voz fiel a la tauromaquia que es encierro porque es corrida. Quiero decir a todos que soy torero y que llego a Pamplona comotorero. Quiero manifestar mi apoyo a los corredores e incluso que quienes no corren sino solo observan, porque ellos mantienen el rito y la tradición. Pero sobre todo quiero decirles a los corredores que estén a la altura de los que toreamos para que ellos corran esos toros. Que sean sinceros con nuestro rito porque el suyo nace del nuestro. Que nadie les engañe. Que vean hombría, honestidad, valor en cada uno de nosotros y que alcen la voz para abrazar eso que hacemos los toreros: torear.

Y sobre todo. Quiero decirles a mis compañeros de vida, a los
toreros, que hablen alto y con orgullo de torear incluso en el
encierro. Que hablen de encierro como toreros y no como corredores.
Que alaben que el hecho de correr toros, porque es cierto que forman parte de nuestro todo (pastores, corredores, dobladores) pero, por esa misma razón: que alcen la voz. Que no callen ante la agresión continuada contra eso que somos y que siempre quisimos ser sin desear ser otra cosa nunca jamás. Ser toreros. Torear. No hay medias tintas. El toreo no se torea en tierra de nadie. Ni en tierra escondida. Alcemos todos los días de blanco y rojo nuestra voz y hablemos de toros. De la corrida. Todos los días a todas horas.
Hablemos de las tardes de toros que realmente no son otra cosa que la causa única por la que se produce cada carrera cada mañana.
Mucha suerte a todos.

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Ginés Marín 
Torero
7 de Julio de 2018

Firma Ginés Marín

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