Todo hacía presagiar que la tarde vendría por la ruta del primer toro. Cada embestida, un derrote de cuchilla que quería cortar el viento. Cada final, un gañafón desesperado por encima del estaquillador. Rafaelillo se fajó como buenamente pudo. Pero no, justo ahí comenzó otra corrida. La del toro entipado y reconocible, Atanasio hasta en las pintas. Las puntas mirando al cielo. Amplia en todos los sentidos pero baja y nada destartalada. Y dio juego. El de tres toros que fueron para torear, y bien, por cualquiera del escalafón. La de Dolores fue la corrida tapada de este San Isidro y Gómez del Pilar la novedad del torero fajado en mil batallas pero poco visto por el gran público.

Llevaba Dolores Aguirre siete años sin pasar por el mal trago -y la categoría- de lidiar en Madrid. Tuvo un gran aperitivo con una novillada de nota a comienzo de temporada pero una corrida de toros en el abono más importante del mundo es otro cantar. No pudo verlo doña Dolores pero su hija, Isabel, ha sabido honrar y defender los orígenes del encaste primero por fuera para que sea más fácil que puedan desarrollar después. Tuvo humillación y clase el tercero, nobleza el quinto y trasmisión el sexto. Si bien faltó duración a alguno, estas cualidades sirvieron para valorar una corrida de toros que sacó animales importantes.

Solo 'Burgalito' se fue sin una oreja al desolladero. Fue el tercero y permitió a Gómez del Pilar mostrarse al gran público. Noé es un torero fajado en mil batallas. Conoce las cloacas de la profesión. El toro más grande en el pueblo más pequeño. Puerta Grande y con la ruina de vuelta al hotel/hostal/casa prestada. Parecía que no serviría pero al final... Es la grandeza del toreo. El sueño americano a lo cañí. Por eso se fue a porta gayola para recibir al tercero. El toro esperó pero no se movió. Tensión. Citó con energía y salvó el momento con gran entereza. 'Burgalito' era largo, con caja, bien armado. Se empleó en el caballo aunque se dolió en el segundo encuentro. Quiso humillar en banderillas, pronto y alegre, y tras brindar a El Chano comenzó a torear sin más dilación. Ahí fue cuando rompió el toro por abajo y muy templado. Se acopló bien el toledano que corrió la mano y ligó con facilidad.

Llegó al público. La natural embestida fija y templada del toro y la limpieza en las tandas consiguieron momentos de lucidez. Un farol como recurso o un buen cambio de mano evidenciaron que Noé está. Con la izquierda se quiso ir al refugio de las tablas pero de vuelta a la derecha el toro volvió a responder sobre todo con una humillación y una clase excepcional. El final por abajo y el espadazo fueron el remate para cortar una oreja que será un balón de oxígeno. Para el toro, una ovación cerrada. Bravo.

Otro buen toro fue el sexto. Tuvo más trasmisión y celo de tomar la muleta por abajo. Si bien, este duró menos pero lo que tuvo fue de suma importancia. Otra vez se fue a la puerta de chiqueros. Por ahí salió un 'tío', serio, largo, hondo, con desarrollo de pitón. Se paró. Lo midió. Se fue hacia el 1. Y allí volvió con Noé de rodillas. Menos mal que no se lo pensó y pasó como un tren. Se dolió en el caballo y las manos de Carretero fueron claves para lo que iba a ser después 'Clavijero'. Con celo, humillación. Lo quería todo por abajo con la trasmisión que gusta a Madrid. Enrazado. Del Pilar lo toreó con la mano baja y con ligazón. La quería siempre puesta, por delante. Faltó algo por el izquierdo. De vuelta al derecho, el toro y la faena se habían alejado del sueño. Volverá.

Alberto Lamelas es figura en Francia. Allí lo ven y lo valoran con el toro más difícil pero aquí tiene el cuchillo entre los dientes para meter la cabeza en este circuito. Así salió 'Burgalés I', de manos largas, alto de cruz, voluminoso pero en tipo. Este también tuvo temple y, sobre todo, nobleza. Aprovechó Lamelas el inicio para sumar tandas con buen aire. El toro colocaba la cara. Hasta tres tandas que fue lo que duró. No quiso más pelea pero lo que tuvo fue muy bueno. El segundo tuvo poco celo y nunca descolgó a pesar de que humilló sobre todo al principio. No fue ni como el malo, ni como el bueno. Estuvo en la medianía de la nobleza. Decoroso con la espada con dos estocadas de buena ejecución.

No fue la tarde para Rafaelillo. Acostumbrado a batallar con semajante lindezas, el primero fue enfermería. Como así terminó pero porque por culpa de un derrote que quería matarlo se hizo una herida con el descabello en el tobillo. Sin argumentos más que salvar el cuello en cada pasada terminó su primer paso por San Isidro. El cuarto le descubrió cuando citó en perpendicular a tablas. Ya había hecho hilo a un banderillero antes. En paralelo se tragó alguno hasta que se rajó y le entraron las malas ideas. Ya con la espada de matar, 'Caracorta' se revolvió y le arrancó la banda de la taleguilla. Lo mejor es que ya pasó.